domingo, 10 de octubre de 2010

EPILOGO

-Oye me estoy quedando sin cobija.-Exclamó el chico.

-*risa tonta* perdón...

-Era más fácil cuando tenía pelaje.-Añadió el.

-Si, supongo que si...

Nos acomodamos, era de noche ya habian pasado 3 meses desde lo ocurrido, la ciudad volvió a la normalidad, la gente podía salir tranquilamente, aquella noche Michael y yo decidimos ir a una de las montañas del bosque, fue muy sencillo llegar un recorrido de 30 min. en camioneta y despues 5 min en caminar, llegamos a un acantilado desde donde se podía apreciar las copas de los árboles y la espectacular y gigantesca luna.

-Mmm... Oye Michael, siempre tuve una duda sobre esto...-

-¿Qué cosa es?

-¿Cómo fue que volviste a la vida despues... de... 'eso'?

-Pues Rebbie me explicó pero no le entendi mucho.

-Dijo: que cuando yo morí, en realidad no morí.

-Ahora estoy más confundida.-Le respondí con gesto incrédulo.

El hizo una mueca pensativa.

-Esque dice que al que mataste no fue a mí, fue al hombre lobo. El fue el que murió y cuando desperté todo había vuelto a la normalidad.

-¡Ah! Creo que comprendo... ¿Y eso tambien se aplicaba a mi?

-Pues... según el libro que por cierto desapareció después de lo ocurrido... decía que la única manera de que una persona volviera a ser humano, era matando exactamente al lobo que la habia convertido en lobo. Y tu lo hiciste.

-Oh, ya entendí. Cielos que vida la mia y la tuya.-Le dije riendome.

-Ni que lo digas, nose como se lo diré a mis nietos.

Solté una carcajada con su comentario.

-Bueno lo que importa al final de todo es que estamos juntos de nuevo.

Nos tomamos de la mano por debajo de la cobija que compartiamos.

-Si, y eso me hace muy feliz.-Respondió.

Observamos la luna que se asomaba por entre las oscuras nubes.

Uno no se tiene que preocupar por el final de las historias sino que la historia nunca termine que siempre este viva en nuestro interior. Porque amamos los sentimientos que nos hace brotar de nuestro corazón.

Cada persona es un mundo y uno sabe como vivir su vida, pero siempre se tiene que tener en cuenta que lo esencial es invisible ante los ojos... y no hay que perder el tiempo buscando la felicidad en lo material porque toda la felicidad que necesitamos esta en nuestro corazón.

-Hehe, admito que fue divertido ser...UN CACHORRO DE LA NOCHE!!!

Capítulo 29




Lo observé mientras caía toscamente en el frío suelo, me quede inmovil al igual que todos, mis ojos se posaron en el arma que aferra con debilidad. Dejé caer la daga horrorizada de lo acontecido hace unos segundos, mis ojos se abrieron de par en par y por fin pude reaccionar, con un grito ahogado me agache junto a Michael y tomé su mano que temblaba y estaba manchada de su propia sangre.

Nos miramos a los ojos como si las palabras sobraran, esa dulce mirada renacia de aquellos ojos amarillos como el oro.

-¿P-por qué?

Tardamudeé en tono bajo, el se limito a parpadear debilmente.

-P-por muy...hombre lobo que sea... n-nunca...n-nunca...olviden...q-que, los a-amo...

Mi vista se nublo a causa de las lágrimas y no pude sostener más la mano de el ya que cayó pesadamente al suelo.

Un estruendo se escuchó poniendonos los pelos de punta, todos observamos el cielo, mientras las nubes se juntaban creando espectaculares relampagos y ruidosos truenos, de un momento a otro oscureció.

Eran apenas las 2:00 de la tarde cuando el ambiente estaba oscuro como boca de lobo.

Me sentí mareada y la respiración parecía aumentar su ritmo, sin poder controlar aquello, me tiré al suelo junto a Michael mientras sufría de inmensos dolores en todo el cuerpo, iguales a los de aquella noche.

El viento aullo terriblemente entre las copas de los árboles que se movían tan rudamente con la amenaza de desprenderse.

-¡Cuidado!-Alcanzé a escuchar mientras todos se protegian en una cueva a unos metros.

Había un sabor extraño en mi boca, como de oxido, de sangre...

En el horizonte pude ver como se alzaba el gran astro de la noche, con suma lentitud que parecían horas.

No podía entender que era lo que estaba pasando en aquellos momentos, todo en mi mente era un revoltijo de pensamientos y sensaciones, no podía ver con claridad todo a mi alrededor parecía moverse como un remolino.

Asustada por lo que pudiera pasar trate de captar cada movimiento en el ambiente pero simplemente, me resultaba imposible.

¿Qué me estaba pasando? ¿Por qué todo tenía que ser así? Me dolía el corazón había pérdido a un amigo, que digo un amigo, casi un hermano para mí, ya no había que se pudiera hacer para enmendar esto una vida se había acabado y por lo que estaba pasando tal vez vaya a ver otra vida que acabe... la mía.

Traté de recordar los momentos felices que pase en ese lugar desde que llegué aquí desde que entre en aquel plantel educativo donde un chico de cabellos oscuros y ojos de color café me saludó.

Vaya vida la mía si es que sobrevivia nunca iba a olvidar esto, nunca.

La luna llevaba un movimiento erratico, cuando de repente se detuvo justo encima de nosotros.

Seguí tendida junto al cuerpo sin vida de mi amigo.

Sentí como si me invadiera un inmenso sueño, parpadeé varias veces, de repente pude ver un punto negro a lo lejos que contrastaba con la luna, parecía una caja, una caja negra.

¡La caja negra!

Esta se detuvo a escasos metros por sobre de nosotros, se abrió como si nada y de nuevo estaba aquel libro viejo estampado de terciopelo.

Escuché un clac y se abrió...

La luna pareció un gran cañon, arrojó un gran rayo dirigido al libro.

Un pequeño rayo de luz aumento de tamaño cubriendonos de luz a mi y a Michael. De repente dentro de todo aquel espectaculo de dolor, sentí la suave brisa como si fuera primavera, me acarició el pelaje y el hocico.

Levemente encorvé mi espalda y tomé aire, al final, suspiré lentamente y pude ver como una luz saliera de mi boca.

¿Será mi alma? Pensé.

Tal vez lo sea, miré al chico a mi lado pero la luz de el provenia de todo su cuerpo e iba aumentando hasta que lo único que tenía a mi lado era una inmensa luz.

-Yo te amo más.-Susurré cerrando los ojos preparada para el final...

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Desperté aturdida, traté de incorporarme y caí sobre algo húmedo, miré al suelo y noté que estaba en un riachuelo, aún sin poder captar bien, me giré para poder acercarme al agua y echarmela en la cara.

De repente sentí algo extraño en mi rostro, parpadeé varías veces, viendo el COLOR de los árboles a mi alrededor, me asomé de nuevo a la cristalina agua y pude ver el color pálido de mi rostro humano, lo toqué sin poder creerlo aún, con mis manos recorrí mi cuerpo, estaba completo no le faltaba nada y estaba como siempre.

Miré al cielo, y me di cuenta de que estaba vez era de noche pero en el horario correcto.

Sin importarme me senté de nuevo en medio del riachuelo tratando de entender todo lo que había pasado.

-¡Niña sal de ahí, te vas a enfermar!- Me giré casi como herida por el rayo al reconocer instantaneamente aquella voz que me llamaba a mí, y lo vi...

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoooOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Llevaba rato corriendo sin importarme a donde me dirigía, estaba feliz, muy feliz de estar vivo, cuando me había despertado asustado por todo lo ocurrido, es extraño morir y luego volver a la vida, es algo inexplicable pero cuando abrí mis ojos y ver que estaba bañado en luz de luna sin que esta me afectara, brinqué de felicidad.

Enseguida comenzé a correr y hasta ahora no me he detenido, estaba realmente feliz, por primera desde mas de 10 años pude salir al exterior sin temor al anochecer, ya no era más un hijo de la luna.

Ya no lo iba a hacer más.

Pero me habia nacido una duda al mismo tiempo que mi felicidad

¿Donde estaba Melisa?

Esa se sumaba a las miles de razones por las cuales corría por el bosque, entre tanto árbol pude abrirme paso en un claro, corrí y pude ver a la mio una jauria de lobos que corría jugueteando a mi alrededor, de cierta manera no les tenia miedo, a esos lobos ya los conocia, reconocí a la matriarca una loba de 9 años de pelaje café y a sus 3 cachorros ya crecidos, y junto a todos era una gran jauria de 14 miembros.

Seguí corriendo y entonces hubo un momento en el que tenia que tomar una decision

-¿Derecha o izquierda?

Me encogí de hombros y escogí la izquierda.

No tardé mucho en escuchar el correr de un riachuelo que muchas veces vi.

Pero me detuve al escuchar el cuchicheo de dos voces.

Me escondí entre los arbustos, ya no era como antes donde mis patas peludas me permetian no hacer ruido.

Me asomé y quede asombrado con lo que mis ojos estaban presenciando.

Pude ver a Melisa abrazando a su hermano Zafiro, al parecer era su espiritu ya que lo rodeaba una inmensa luz blanca, ella parecía muy feliz. Se separaron y se tomaron de las manos se miraron a los ojos y al final el le dio un beso en la mejilla.

El se despidió y de repente dos gigantescas alas se abrieron de par en par y al mismo tiempo en el cielo las nubes negras se abrieron para abrir un camino de luz, el alma de su hermano ascendió al cielo y se perdió a la lejanía.

-¡Te amo, Zafiro!

Gritó ella, la miré tiernamente y salí a su encuentro.

-Hola.-Le dije, ella me miró pasaron los segundos y me sonrió, le correspondí y nos abrazamos no había necesidad de palabras.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Capítulo 28



Retumbo un sonido seco, Michael saltó sobre su hermano Jermaine y trató de atacar a los demás.

-¡Michael! ¡No!

Pero no escuchaba.

-¡Basta! Detente, por favor.

Mi mano temblaba mientras sostenía la daga de plata que el me había dado.

No queria tener que cumplir aquel método que me dijo, no quería hacerle daño, eso sería lo último que haría, pero no me deja muchas opciones, nose que hacer.

Me tiré sobre el quitandoselo de encima con facilidad.

-¡Basta! ¡Que te sucede!

-Lo prometiste, Melisa.

Abrí los ojos de asombro.

-Prometiste seguir el método. ¡Cumplelo!

-¡No quiero, no quiero matarte!

-¡No hay otra opción!

-¡Tiene que haber una!.-Respondí euforica.

Volvió a arrojarsele ahora a Marlon que lo mantuvo en una posicion donde las mandibulas y garras de Michael lo tocaran.

-¡Melisa, que quieres decir con matar!

-El me dijo que solo había un método y me dio esto en respuesta.

Les mostré el arma que descansaba en la palma de mi mano.

-No, no puede ser

-Rebbie, por favor dime que hay otra forma.

Ella me miró a los ojos al borde las lágrimas, pero bajo la mirada avergonzada.

-No.-susurré horrorizada.

Escuché el grito agudo de alguien, sabiendo al 100% de quien se trataba, todos nos giramos, para ver a Michael dirigiendose a Janet.

Lo único que se escuchó fue como el golpe entre dos rocas, Latoya alcanzó a quitar a Janet del camino mientras, dos licantropos estaban al frente, uno de ojos amarillos, el otro de ojos color verde.

Podía sentir el metal quemandome la peluda piel, no le preste atención. Ambos estabamos a escasos centimetros.

-Por favor Michael, no quiero que esto acabe asi.-Le dije entre aullidos, no podía controlar las ansias de aullar y casi ladrar.

-Es la única manera.

Nos miramos detenidamente como la primera vez que nos vimos en aquella escuela. Sobraron las palabras, sus ojos me lo decian todo. Perdida en el amarillo de ellos, no proteste cuando el tambien tomó el arma que me quemaba y la tomó firmemente.

-No, por favor no lo hagas.

A pesar del aspecto de un animal y lejos de ser el tierno Michael de ojos cafés pude adivinar que asomaba una sonrisa.

-Te quiero mucho.

Sentí la caliente sangre derramarse por mi mano y mi muñeca, no despegamos nuestras miradas, pero la de el se iba desvaneciendo...

lunes, 20 de septiembre de 2010

Capítulo 27



Llevaba ya rato corriendo atraves del bosque, de cierta manera, de tantas veces que he entrado ya sabía como conducirme en el. Y ahora que tenía estas nuevas 'habilidades' me era más comodo y rápido proseguir.

Me sentía de lo más rídicula mientras pensaba aquello y me maldecia a mi misma por no poner atencion sobre la ubicación del llamado refugio donde supuestamente se encontraba Michael.

Solo seguí mi instinto y corrí hacia donde yo creí, varias veces me encontraba con caminos que se iban separando y escogía el que me parecía mejor.

-No vengas.-Paré en seco.

Observé a mi alrededor tratando de advininar de donde venía aquella voz.

-¿Qué?

Comenzó a dolerme la cabeza mientras varías imagenes se agolpaban en mi mente con una película corriendo.

-No vengas, vete de aqui.

-¿Michael?

Las imagenes parecían tener más nitidez, podía ver el piso de madera, y la construcción.

-¿Donde estas?

-Por favor... vete.

-¡No!

Cuando grite eso, retome el camino esta vez más segura del terreno.

Era un roble, muy diferente a los demás. Estaba a un par de kilometros. Noté como el cielo se cubría de las densas nubes negras que amenazaban con una gran tormenta.

A lo lejos se podía ver los rayos tocar la tierra.

Sentí un dolor en mi estomago como si me hubieran dado un golpe en el estomago, imagenes de la metamorfosis de aquella noche volvieron a mi mente.

-No, no ahora.-Dije haciendo una mueca de dolor.

Con una mano en el estomago corrí de nuevo.

Tardé unos 40 min en llegar a un lugar el terreno era un poco empinado y los árboles se juntaban haciendose dificil ir entre ellos.

Llegué a un punto en el que ya no supe a donde ir, parecía que me había perdido, mientras el dolor en el estomago parecía recorrer como una descarga electrica todo mi cuerpo.

-Es aqui-Susurré.

Reinó el silencio.

-Te dije... que no vinieras.-Bruscamente me di la vuelta para no encontrar nada.

-¿Michael?

No me respondió.

-Por favor sal... necesito, hablar contigo.

-No puedo Melisa... no puedo.-Dijo con un tono cansado.

Seguí el sonido de su voz, detrás de un árbol, alcanzé a ver que se asomaba una mano peluda.

-Michael, tranquilo.- Susurré mientras rozaba su mano, el cual la quito inmediatamente pero lo alcanze a verlo frente a frente. De cierta manera ya no tenía miedo.

Se cubrió enseguida.

-Lo siento Melisa, lo siento...yo, no quise.

Lo tomé del hombro.

-No pasa nada, lo importante es que estamos aqui de nuevo reunidos, como los amigos que eramos.

Escuché un sollozo por parte de el.

-¡Pero mira lo que te hice, te convertí en uno de los mios!

-No me importa Michael, no me importa si estoy asi o me convierto en otra cosa lo único que quiero es que no me dejes, no por favor. Será más doloroso que todo esto que ha pasado.

-He arruinado tu vida, tu tenías libertad.

-¡Tu tambien!

-¡ASI NO!.-Gritó señalandose.

Hubo un incomodo silencio. Apenas cuando le iba a decir algo...

-Conozco un método para que vuelvas a la normalidad, sin riesgo alguno.

Me acerqué a el.

-No me importa como estoy, quiero--

-Prometemelo, dime que aceptaras, si tanto me amas por favor acepta el método.

-Yo...

Lo pensé detenidamente.

-De acuerdo, y tu prometeme algo

-Lo que sea

-Prometeme que nuestra amistad nunca se destruira.

Sus ojos amarillos se cristalizaron, agacho las orejas como lo hacen los caninos.

-Pe--

-¡Prometelo!

Siguió guardando silencio.

Avanzó entre unos arbustos y saco algo de entre las ramas estaba envuelto en un pañuelo de cuero.

-Para quitar la maldición, necesitas deshacerlo desde la raíz.

Colocó el objeto en mi mano envuelto. Sin poder entender, quité la cubierta y vi el asombroso brillo de una daga de plata. Entendiendo lo que me quería decir, lo miré estupefacta.

-Es la única manera.-Susurró.

-No, yo--

-¡Michael, Melisa!.-Escuché a lo lejos, era la voz de Jermaine y de los demás.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Capítulo 26



Desperté bruscamente sobre el catre medio oxidado y con la presencia de un sudor frio en mi frente.

Observé a mi alrededor era un cuarto pequeño de paredes con un estampado anticuado, con flores, comenzé a sentir miedo ya que no sabía en donde estaba, me levanté.

Giré mi cuello, y estire mis brazos.

En eso noté una cicatriz blanca en mi dedo, donde... TENÍA mi anillo.

No tardé en recordar todo lo acontecido esa noche, con algo de desesperación corrí hacía la puerta pero antes de que tocara la perilla esta se abrió derepente. Era Rebbie que me miraba sorprendida.

-¡Ya despertaste!.-Exclamó feliz, gritó de nuevo aquello en dirección a unas escaleras que subían al fondo del pasillo que conectaba con el cuarto donde estaba.

Escuché varias exclamaciones y pasos apresurados. Rebbie me tomó del brazo.

-¡Gracias al cielo estas viva!.-Volvió a decir.

Me hizo subir las escaleras rapidamente y llegué a la sala de la familia de Michael donde todos estaban reunidos.

-¡Melisa!.-Gritó Janet abrazandome, acaricie su cabeza y volví la vista a la sala.

-¿Qué ha sucedido?

La habitación fue reinada por el obsoluto silencio, unos cuantos se miraban como si tuvieran miedo de decirme la respuesta.

-Vamos, por favor. Necesito saber que pasa.

Jermaine fue el que abrió la conversación.

-Fuiste mordida por mi hermano.

-Eso lo se.-Le respondí secamente.

-Recuerdo precisamente el dolor que sentí esa vez. Ahora que lo pienso ¿Han pasado días desde lo que sucedió?

Sabiendo la respuesta espere que alguien me lo dijera.

-Si, ha pasado una semana y media.

-¿Y qué pasó?

-Pues verás. Aquella noche fuiste mordida por Michael, no sabemos porque si llevabas tu anillo, y comenzaste a sufrir una metamorfosis pero el el hechizo al que esta atado Michael no se puede esparcir la maldición del hombre lobo, por tanto la metamorfosis que estabas sufriendo te iba a matar, eso iba a pasar, pero en aquel momento amaneció y el poder de la luna y el sol chocaron... al final, volviste a tu forma original. Todos estos días, sobre todo en la noche volvias a sufrir esa metamorfosis, pero esta vez lograbas sobrevivir. Terminamos por esperar si algún día recobrarias la consciencia, hasta hoy.

Comprendí cada palabra que me decían y de cierta manera esperaba que me desmayara de la impresión en cambio me quede tranquilamente prestanto atención a las palabras del patriarca.

Ahora, la pregunta que me preocupaba.

-¿Y... Michael?

Volvió ese silencio incomodo que me estaba sacando de mis casillas. Esta vez Rebbie fue la que hablo.

-Sigue en su forma lobuna. Volvió la razon a su mente, pero no su forma física, hace dos noches lo vimos, lo encontramos en el bosque, el nos dijo... que, estaba escondido en una casa de árbol. De hecho fue una que construimos cuando eramos niños, es casi imposible de encontrar, solo nosotros sabemos su ubicación. Latoya se ha encargado de llevarle comida y Marlon, Tito y Jackie han estado despistando a la comunidad, desde el ataque en el cine, la gente vive aterrorizada, si te asomas a la ventana...

Mientras me decía eso fui a la ventana más proxima y entreabrí las cortinas de metal.

-No hay nadie.-Dije sorprendida.

-Si, nadie ha salido desde esa noche.

Aprete los puños.

-¡Basta! Todo esto ha sido mi culpa... y yo tengo que solucionarlo.

-¿Cómo? ¿Tienes alguna idea de lo que vas a hacer?-Preguntó Rebbie.

-No, nose que voy hacer. Pero ahora lo único que quiero hacer es ir a buscar a Michael.

-Yo...no creo que sea buena idea.-Dijo Latoya mientras se miraba de reojo que Jermaine y Rebbie.

-¿Por qué no?

-Bueno esque... Michael...

-¿No me quiere ver?-Pregunté.

-No, no exactamente.

Sentí de nuevo aquel dolor en el pecho, pero hice caso omiso.

-Ya me las arreglare cuando lo vea.

-¡Espera no!

No les hice caso, abrí la puerta rapidamente y salí corriendo a una velocidad que ni yo creía, tal vez no era exactamente un licantropo, pero aún mantenía la vista aguda en blanco y negro, el olfato igual y ni decir de los oídos, podía escuchar cada paso que daba un pequeño ratón, podía oler la intensa húmedad del ambiente y al mismo tiempo podía ver el batir de las alas de una mosca a bastantes metros alejados a mi.

Capítulo 25



Grité ante el dolor y la sensación de la sangre brotar de mi hombro, los afilados colmillos de la criatura se hundieron más haciendome retorcerme en el suelo, sintiendo como la piel se rompia y poco a poco era desprendido mi miembro, en aquel instante, por naturaleza traté de quitarmelo de encima y puse mi mano sobre su grueso y peludo brazo.

El jadeo de dolor, y pude ver de reojo como salía humo de mi mano como si estuviera vertiendo un ácido sobre el.

Se apartó de encima mío y se tomó el brazo mientras se tambaleaba. Miré mi mano y con la poca luz que había pude ver el titiliar de mi anillo de plata.

De cierta manera sonreí de medio lado agradecida. Pero no podía decir lo mismo de mi brazo que no paraba de sangrar, había logrado salvar a James, ahora estaba totalmente sola en medio del bosque con una herida mortal.

Ya tan solo tenía que esperar el momento en el que me fuera a reunir de nuevo con mi hermano.

Me sentí fatal al pensar lo que dirían mis padres, el sentir que les fue arrebatada la vida de sus dos hijos. Se moriran de tristeza cuando se enteren, ojala y pudiera hacer algo. Pero... a pesar de todo aquello, me sentí tambien mal por Michael, al final no lo pude proteger.

No pude evitar alguna catastrofe que lo llevaría a el a una muerte segura. Le fallé a su padre, le fallé a su familia, mi familia la que me habia adoptado por esos últimos meses, cuando Michael y yo ibamos todos los días después de clases a tomar un café a aquel cálido restaurante, donde todos tenían una amplia sonrisa y un ambiente caluroso.

Ya no los iba a volver a ver, pero al menos disfrute de su compañia, me pregunte si algún día, volveré a ver a Michael, no lose.

En ese momento sentí como si mis ojos se sobresaltaran, sentí el correr del veneno dentro de mis venas, y caí en la posible razón de...

"¿Yo también me convertiré en una hija de la luna?"

El dolor del brazo pasó a mi espina dorsal, mientras se curvaba y me hacía padecer un dolor indescriptible, podía escuchar el crujir de ellos.

Pude ver como las mangas de mi ropa se rompían como si me estuviera inflando, asi como al mismo tiempo, sentía mi boca extraña, como cuando los dentistas te sacaban un diente pero esta vez, era como si alguien te quisiera sacar los dientes de un solo tirón.

Clavé mis uñas en la tierra, y de pronto nació un ardor en mi mano, me la acerqué al rostro y pude ver como el anillo de plata que me había regalado mi madre con tanto cariño, ahora me quedaba la piel que comenzaba a perder su color gracias a espeso pelaje que comenzaba a salir de mis manos.

Ya no podía reconocer mi voz, tan solo eran jadeos y bufidos bestiales.

La vista se me nubló, no me quede ciega, sino que al ver pasar una luciernaga con su luz AMARILLA, ahora pasaba a ser una luz BLANCA, mi vista paso a ser a la de un canino, blanco y negro.

A pesar de estar consciente del mounstro en el que me estaba convirtiendo, pude sentir las lágrimas correr por mis peludas mejillas o mandibulas, no lo se.

Pude escuchar a lo lejos una voz chillona, que gritaba un nombre, el mio creo, pero me sentñia incapaz de responder.

Sentí la presencia de dos personas que se acercaron a mi.

-Jermaine, rápido corre.-Dijo Rebbie

-No, no puede ser, esto no esta pasando...

-¡Si! Si esta pasando, Michael la mordió. Pero el hechizo no funciona así, ella no sufrira la vida de un licantropo...

-Pero... tampoco podrá volver a la vida.

Es decir que a pesar de todo ¿Si moriré? Tenía tantas ganas de decirles tantas cosas, pero me era imposible, sentí un golpe en mi pecho, depués otro, y luego otro y así hasta que se convirtió en un ataque, me retorcía en el húmedo suelo.

Escuché gritar a Rebbie algo y en ese momento cuando sentí que el aire se escapaba de mi boca pude sentir el cegador rayo de luz del sol, que anunciaba un nuevo día.

O tal vez no, tal vez sea la bienvenida a otra vida, pero en cuanto vi aquella esfera de calor, con el nombre de sol, me di cuenta de que aún estaba aquí, viva.

Volví a convulsionarme, pero esta vez, me sentí más extraña que antes, incapaz de poder resistir más caí en la insconsciencia.

-¡Melisa!.-Escuchñe gritar, pero imposible responderle, cerré mis ojos deseando que todo este dolor acabara pronto y me fuera rápido de este mundo.

O al menos eso creía...

sábado, 11 de septiembre de 2010

Capítulo 24



Atravese velozmente la sala de cine hasta llegar a una puerta de color negro que daba a la salida de emergencia. Al cruzarla me tope con el comienzo del bosque a unos escasos metros.

Miré alrededor tratando de pensar que camino tomar, (si es que habia uno) miré de izquierda a derecha, sin saber bien a donde ir escogí el lado derecho, mientras trataba de no chocar con los árboles.

No me importo perderme en el bosque segúí un camino imaginario que salía conforme aumentaba la velocidad a la que corría.

-¡Michael!.-Grité. Nose porque lo hice fue como instinto.

Escuché el crujir de la rama de un árbol y me giré para tratar de adivinar de donde venía aquel sonido.

Mala idea.

Caí sentada en el húmedo suelo.

-Ay, ay ay...-Me quejé.

Cuando abrí mis ojos frente de mi había un chico tal vez un poco menor que yo, que se sobaba tambien su pierna adolorida por el impacto.

En ese momento mi sentido común me hubiera dicho que me disculpara con aquella persona por haber chocado por ella, pero en mi fuero interno tan solo tenía la imagen de Michael corriendo por las calles aterrorizando a la gente.

Me levanté rapidamente, con intenciones de volver a correr pero la mano del chico me detuvo.

-E-espera... ¿P-puedo ir contigo? Esa bestia me veníe persiguiendo.

-Y-yo...-Apenas iba a responderle cuando de nuevo aquel aullido que te helaba la sangre se hizo presente, por instinto giré mi cabeza hacía la dirección de donde venía.

-P-por favor.-Volvió a suplicar el chico.

Lo miré de reojo a sus ojos verdes y me mordí el labio ante tal situación.

-Pues, bueno... pero en cuanto veas la posible salida del bosque sales corriendo.

-De acuerdo.-Respondió con el rostro brillante.

Volví a correr a la misma velocidad que antes, tratando de olvidarme de la existencia de aquel chico para poder concentrarme en lo que estaba haciendo.

-Soy James.

-Hola.-Respondí secamente.

-No pareces muy asustada que digamos...

Me desconcerte con la afirmación del chico, aquel parecía el típico esterotipo de película, el chiquillo que le hes inútil al heroe y no hace otra cosa que meterse en problemas.

Pero bueno, aqui no estoy segura de que es el heroe.

-¿Estas consciente de que nos estamos internando más en el bosque?.-Volvió hablar el jove que nuevamente me sacó de mis pensamientos.

-Si, es una de las razones por las cuales no quiero que vengas conmigo...

-¿y que haces corriendo hacia esta dirección?

Tenía ganas de tomar un puñado de tierra y meterselo en la boca para que se callara pero no tenía tiempo de efectuar aquel acto.

Otra vez escuche el augudo y estrepitoso aullido de la criatura. Me detuve en seco.

-Es esa cosa otra vez.-Susurró James.

-Te recomiendo que te alejes de aqui.-Le dije tambien en voz baja. Casi sin moverme.

-Un caballero no deja a una dama sola

Lo miré de soslayo.

-Dejate de galanerias, esto es serio. Corré lejos de aquí, esto se puede tornar feo.

James alzó una ceja. Pero después comenzó a caminar en dirección opuesta a la mía. Escuché el crujir de las hojas bajo las zuelas de el que se alejaban.

Una vez segura de que ya no estaba traté de agudizar mis sentidos como lo harían en las películas.

-¡Michael!.-Volví a gritar su nombre, con la vaga esperanza de que me contestara.

Pero no hubo respuesta.

-¿Michael?

James de nuevo estaba ahí.

-¿Me estas siguiendo?.-Le dije enojada.

En ese momento el chico gritó mientras yo me congelaba al tener que vivir aquella experiencia, sobre una roca que se alzaba por los 3 metros vi al hombre lobo de mis sueños, era Michael de nuevo fuera de sus casillas.

De repente sentí como si todo fuese en cámara lenta, vi saltar a Michael, sediento de sangre en dirección al joven de ojos verdes.

En ese momento volvió a mi mente las escenas de la muerte de mi hermano. Había pasado igual, de hecho sobre esa piedra que estaba la criatura, creo que era la misma de mis visiones.

Con el horror a flor de piel, una voz segura me dijo.

"No puedes dejar que pase lo mismo... no debes dejar de que sangre inocente se derrame de nuevo. NO DEBES DEJAR QUE LE HAGAN DAÑO A MICHAEL"

Apreté con fuerza mis ojos e hice lo que dictaba mi corazón.

Hice lo que nunca antes pensé que me atrevería a hacer.

Al correr por mi mente pasó el pensamiento de: "... ¿seguiré viva después de esto?"

domingo, 5 de septiembre de 2010

Capítulo 23



Me aferré fuerte al asiento de cuero del vehículo repartidor del restaurante, Rebbie iba al volante, Jermaine era copiloto y yo iba en el asiento de atrás con varias cajas vacías, la velocidad con la trabajaba era increíblemente fuerte, muchas veces me ví en la necesidad de rezar el padre nuestro.

-Ya casi llegamos Melisa.-Dijo Jermaine.

-Si es que llegamos.-Susurré tratando de aguantar las ganas de vomitar, en un intento desesperado me corrí hacía la ventana y la abrí para recibir aire fresco lejos del olor a cuero del carro.

Después de unos minutos supe definir que ibamos llegando puesto que vi montones de autos circulando a gran velocidad en sentido contrario y otras personas corriendo como desesperadas por la acera.

Parecía una típica película de terror, casí podía ver como todo era de color blanco y negro y escuchaba la típica mujer que gritaba horrorizada por el espectaculo.

Por seguridad volví a cerrar la ventanilla del carro. Escuché el claxón del carro y cuando me di cuenta estabamos dando una vuelta de vaquera, en eso el carró se acomodo perfectamente en un cajón del estacionamiento, me quede paralizada en el mismo lugar.

-Bien llegamos.-Ellos bajaron rapidamente y abrieron mi puerta.

-¡Vamos, Melisa! No podemos perder tiempo.

Reaccioné y bajé lo más 'rápido' que mis piernas me permitieron.

-¿Donde se supone que esta Michael?

-Eso es facíl, tan solo corre en dirección contraría a todas esas personas.-Dijo Rebbie mientras señalaba un tipo que corría desesperado.

-Vamos.-Me tomaron del brazo y continuamos el camino.

Pudé ver como el centro comercial estaba desierto al entrar por la puerta, ya no había nadie, había basura tirada, y unos cuantos vidrios rotos.

-¿Qué supone que haremos en cuanto tengamos a Michael enfrente?-Pregunté mientras ellos comenzaban a correr y yo los seguía.

-Emmm... no lo se, improvisar supongo.

Eso no fue muy reconfortante que digamos, tragué saliva, giramos en un local y pude ver al final del gran pasillo el cine, esta era la parte trasera, puesto que en si el cine tenía su propia entrada se llama: "Palace" (Donde lo he oido xD)

-Vamos, rapido.-Llegamos en un segundo.

-No hagas ruido.-Me susurró Rebbie.

Me pegué a la pared junto con Jermaine, escuchamos el estruendo de un vidrio al romperse.

Rebbie se asomó.

-¿Es el?

Guardó silencio.

-No, son unos bandalos aprovechandose de la situación.

De cierta manera me sentí tranquila, antes de poder respirar me encontraba de nuevo corriendo tras de los hermanos, que se dirigieron dentro del cine.

Llegamos al pasillo donde se habría hacía la derecha y a la izquierda dando lugar a las diversas salas del lugar.

-Muy bien Melisa, esto esta muy lejos de mis poderes, así que Jermaine irá por la derecha, tu por la izquierda, y yo buscaré en el comercial.

-¿S-sola?

-Si, no hay quien te acompañe, no te preocupes, si mis suposiciones son correctas, Michael no te puede atacar por tu anillo.

-¿Suposiciones?

Antes de decir algo más, salieron corriendo. Miré asustada el largo pasillo y comenzé a buscar, en mi mente recorde que Janet había dicho que era una película de terror.

Al final pude divisar un letrero luminoso. Con letras tipo ensangrentadas, supe adivinar que ese era el lugar, corrí hasta ahí, vacilé al tomar la manija de la puerta, pero al final logré abrir el lugar.

-Desierto.-Dije, mirando alrededor.

De repente escuché el crujir de algo y me tiré al suelo como instinto. Escuché un grito aterrador que por poco me sacaba el corazón, cual fue mi sorpresa cuando vi que era la mendiga película.

-Estúpida película.-Mascullé, tratando de tranquilizarme, de nuevo escuché aquel crujir y me asomé por una de las sillas vacías, en la pantalla pude ver la luna llena que se asomaba de las copas de los arboles seguido de eso, la siluta que interferia en la tramisión de la película.

Era Michael, que fuera de todo juicio creía poder tocar la luna al verla en la pantalla, estiró el cuello y...

-¡AUUUUUU!

Me tapé los oidos ante tal sonido que me helaba la carne.

En un intento de moverme, tiré un envase de refresco que rodó por las escaleras.

El aullido cesó, de seguro se había dado cuenta. Me asomé de nuevo y lo vi correr por la puerta de emergencia.

-Oh genial.-Dije corriendo hacia la puerta persiguiendo al hijo de la luna.

Capitulo 22



Alcanzamos a ver a Janet que venía corriendo en la oscuridad, a gran velocidad abrió la puerta del resutaurante y gritó:

-¡AUXILIO!.-En ese momento nos asustamos al ver que la puerta que estabamos deteniendo, fue abierta bruscamente saliendo los demás miembros de la familia.

-¿Qué sucede Janet? ¿Dónde esta Michael?

Respiraba con dificultad debido a la larga carrera que efectuo, una vez aclarada su voz dijo:

-Es el... la luna llena... no se pudo...controlar...

Los ojos de los demás se abrieron de golpe, al escuchar esas entrecortadas palabras.

-¿Cómo? ¿En dónde?.-Replicó Jermaine.

-En pleno cine, cuando ibamos saliendo, alzó la vista y... ocurrió.

Se hizó una gran alegata en aquel momento.

-¡ALTO!-Todos quedamos en silencio cuando el monarca se hizo presente.

-No vamos a resolver nada si seguimos haciendo este lugar un mercado de voces... primeramente, ustedes...¿Qué estaban haciendo con Melisa?

Rebbie apenas iba a hablar cuando de nuevo su padre habló.

-..y sobre todo. ¿Por qué, sacaron...ESTO?.-Alzó en la mano la caja negra que contenía el libro dentro, se me heló la piel en un segundo.

Todos voltearon a verme extrañados. Mientras guardaban silencio esperando que alguien diera una respuesta al mar de preguntas que se iban generando conforme pasaban los segundos.

-¿Y bien...? ¿Quién será el valiente que hablé?

-Fue mi culpa señor.

Sorprendidos todos me voltearon a ver.

-¿Qué quieres decir?

-Ellos, tan solo querían mostrarme el pasado de Michael, porque yo se los pedí, Michael se ha convertido en una persona muy especial para mi, y quise entenderle pero parecía que existian barreras que me impedían aquello, yo fui la culpable de hacer esto...

Joe guardó silencio con un semblante duro mientras no me quitaba la vista de encima.

-Querido...-Katherine se apresuró a decir algo pero Joe la detuvo.

-Escuchame, Melisa... el que Michael se haya transformado en PLENA calle, es un evento extraño para nosotros, ya que no sucedía desde que tenía 10 años, lo que me deja claro que el que TU hayas abierto este libro, libero el poder la luna...¡¡SOBRE MI HIJO!!

Aquel gritó me erizó la piel mientras agachaba la cabeza avergonzada. Me sentí completamente culpable, el tenía razón, no debí haberme inmiscuido en asuntos que no eran de mi concierne y como recompensa he obtenido que la vida de Michael se pusiera en peligro, porque; estoy segura que mas de uno pensara en 'deshacerse' de aquel mounstro.

Tragué saliva ruidosamente mientras levantaba la cabeza.

-Señor...y-yo...-Volví a inhalar aire buscando las palabras correctas.

-Estoy consciente de que hice mal, pero, no lo hacía con el propósito de dañar a Michael, creáme, eso sería lo último que haría en este mundo. Michael es mi mejor amigo, el único mejor dicho.

-¿Aunque haya asesinado a tu hermano?.-Se apresuró a decir, el dolor en mi pecho en aquel momento era indescriptible.

Forcé los ojos para evitar que nuevamente las lágrimas surcaran mis mejillas.

-La muerte de Z-zafiro... fue lo más doloroso en mi vida... Y yo, no quiero volver a sentir ese dolor. Y no estoy dispuesta a sentirlo de nuevo por Michael...

Todos quedaron anodadados en aquel momento.

-Entonces, quiero hacer todo lo posible por evitar que Michael se haga daño, estoy consciente de los peligros, pero soy capaz de ir hasta el otro lado de la muerte y regresar por salvarle.

Después de aquellas palabras (que además a mi tambien me impresionaron) agaché la cabeza para dejar escapar las lágrimas y sollozos que guardé.

De repente sentí una cálida mano sobre mi cabeza, era Rebbie. Lo siguiente fue que todos me abrazaron, haciendo un círculo a mi alrededor, por primera vez, después de mucho tiempo, no tenía frío. Sentí el calor derramarse sobre mi alma tan suavamente como la miel al fluir con la leche tibia.

jueves, 26 de agosto de 2010

Capítulo 21



-¿Estas bien?

Abrí mis ojos de golpe, todo se movía a mi alrededor, parpadeé varias veces y pude al fin tomarle forma a mi alrededor, note la pequeña lampara en el techo y los rostros de Rebbie y de Jermaine.

Me ayudaron a levantarme y me senté en el sillón continuo a la mesa en donde estabamos.

-¿Qué pasó?

-Te metiste en el libro...-Respondió Jermaine

-¿¡Qué?! Eso es imposible, ¿Cómo se puede entrar a un libro?

-Entonces dime... ¿Qué viste dentro...?

Me tomé de la cabeza con un pequeño dolor de cabeza, y por fin pude poner los pies en el piso, recordé cada microsegundo de aquel avistamiento que había tenido.

Con cierto miedo al saber ahora la verdad, la verdad de que ahora se quien era aquella criatura peluda y sobre todo... aquella criatura que le quito la vida a mi hermano.

Inconsciente, después de varios años, mis ojos se llenaron de lágrimas al recordar el dolor de aquel día y ahora por la verdad descubierta ahora.

Rebbie me abrazó como mi madre.

-Tranquila... se, que es dificil aceptarlo.

¿¡Dificil?! ¡Es más que eso!

Lloré como nunca lo había hecho.

Pasaron las horas, mientras ella y Jermaine me decían cada detalle de lo sucedido en el crépusculo de aquel día.

-...yo, estoy seguro que TODA mi vida me voy a sentir culpable...porque, si yo no hubiese traido ese libro, Michael no tendría aquella 'cosa' encima.

-Jermaine, no fue tu culpa y lo sabes...Tan sol eran unos niños.-Le respondió Rebbie.

Lo escuché sollozar y me impresione al ver como el duro rostro del chico se ablandaba para llenarse de finas gotitas.

-Pero... hay algo que no entiendo, cuando te vi Rebbie, Jermaine mencionó que tenías algo en la frente.

Ella como impulso se puso su mano, apartando su fleco.

-Observa con cuidado.

Entrecerre los ojos tratando de concentrarme al ver, al principio tan solo veía su oscura piel, pero... comenzé a sentir una especie de energía que me impedía mantener los ojos abiertos, forcejeé y al final pude divisar la debíl silueta de un triangulo en la frente de ella. Cada vez se hacía más nítido y al final no pude aguantar y tuve que cerrar los ojos.

Me los tallé con cierto dolor en ellos.

-¿Lo viste?

(...)

-Si

-Es una marca que me dejó aquel día, se puede decir que con el adquirí la habilidad de saber como se siente una persona.

-¿Leer la mente?

-No, se asemeja pero de otra manera, puedo sentir las palpitaciones de tu alma y a mi criterio se indentificar tus sensaciones y de cierta manera, te comprendo. ¿Entiendes?

Asentí con la cabeza.

-...e-es por esto que desde que te vi aquel día en el restaurante sostuve una actitud hostil.-Añadió el chico.

-Erronea si me lo preguntas.-Se apresuró a decir Rebbie.

-Esa es la diferencia; que no te estoy preguntado.

Guardé silencio, mientras trataba de calmarme.

-Hay...algo, que no entiendo.-Dije

-¿Qué es?.-Rebbie acarició mi cabello con delicadeza.

-Esa noche, cuando me atacaron, y Michael me salvó, el supo, por asi decirlo; controlar sus poderes, porque supo hacerse ver como humano y supo no atacarme. ¿Por qué con mi hermano, reaccionó así?

Rebbie miro de soslayo a su hermano.

-Pues... verás, en esos tiempos, Michael no sabía controlar sus poderes, y mucho menos sabía controlarse a la hora de transformarse, muchas veces tuvimos que encerrarnos Jermaine y yo con el, en una habitación hasta que la víspera de la luna llena terminará.

-¿P-pero, no los atacaba?

-No, de cierta manera, el sabe a quien distinguir a la hora de atacar, por ejemplo nosotros, nos une un lazo de sangre y por eso que nunca nos ha hecho daño. Y a ti...emmm... ¿todavía tienes ese anillo, cierto?

Desconcertada observé quieta mi mano, y pude ver el destellante anillo de plata. En eso todo encajó, desde el momento en que Michael menciono mi anillo era por el hecho de que era de PLATA, y hasta donde yo he leído, los hijos de la luna son debíles contra el plata por la razón que es de tipo lunar, como lo llamaban en ciertas culturas, y la luna altera a los licantropos, los transforma, los sobrecarga de energía y aquello los hace (en algunos casos) asesinarlos con las famosas balas de plata y en otros casos, simplemente asustarlos, esa fue la diferencia que hubo en el hecho de que Michael no me ataco.

Toqué mi anillo como si fuese lo más preciado.

Escuchamos unos pasos provenientes de la escalera.

-Es Joe...-Respondió Rebbie.

-Será mejor que no vea a Melisa aquí.-Añadió Jermaine.

Me tomaron del brazo y me acompañaron hasta el restaurante que estaba a lado del edificio de su casa, tras una puerta.

Guardamos silencio, mientras escuchamos como los pasos se alejaban, guardaban silencio, y de nuevo volvian a escucharse para perderse a lo lejos.

Suspiré aliviada.

-Melisa, es hora de que te vayas, ya es muy noche, y Michael no tarda en regresar.

En eso...

miércoles, 25 de agosto de 2010

Capítulo 20



-¿Dime que es eso hermano?

-Nada que te importe.

El pequeño parecía haberse sentido dolido.

-¡Pero si me importa!

-No es cierto...

-Que si

-Bien, entonces si tanto quieres saber, conseguí este libro en la biblioteca.

-No sabía que tenías el pase para poder llevarte libros.

-No lo tengo, este libro me lo encontré un día que fui, estaba debajo de uno de los libreros gigantes, se me hizo muy extrañado que alguien lo dejará ahí.

-Ahhh...no creo que sea buena idea que tengas eso.

-¿Ves porque no te quería decir?

-Será mejor que le digamos a Rebbie, tal vez ella sepa que hacer.

-¡NO TE ATREVAS A DECIRLE!.-Le gritó Jermaine al pequeño mientras mostraba una cara de asustado.

-Pero mamá dice que eso es malo...

-¡PERO NO ESTA AQUI! ¡ASI QUE CALLATE Y SIENTATE!

El pequeño se sentó de inmediato en el suelo, mientras comenzaba a sollozar.

-Bien, veamos, ¿De que tratara este libro?

El pequeño tomó el gran objeto y se lo puso en las piernas.

-Hum...no alcanzó a leer el título.

Pasó su pequeña mano por la pasta y contempló las letras plateadas.

-¿Que raro? ¿Por qué la biblioteca tendría un libro en latín? Ya casi nadie lo habla.

-¿Qué es latín?

-Una lengua que ya no se usa... bueno si, en algunas ocasiones, de hecho yo llevé un curso de eso en la escuela. Admito que si aprendí.

-Eso es aburrido, ¡MEJOR, VAMOS A JUGAR!.-El pequeño se aventó contra su hermano para empezar a jugar.

-¡Espera!.-Exclamó el otro.

En ese momento a Jermaine se le cayó el libro al suelo.

De pronto una fuerte ventisca sacudió las copas de los árboles ya pelones por el otoño. Los niños asustados miraron fijamente el libro, pasaron unos segundos antes de que se abriera solo, y comenzarán las hojas a dar vueltas sin parar.

Los niños asustados se abrazaron unos a otros.

-¡QUE SUCEDE AQUI!-La voz de Rebbie se escuchó y los pequeños no se movieron, la chica se horrorizo al ver tal espectaculo, pues en ese momento la noche se hizo presente en un segundo.

Corrío hacía los pequeños para abrazarlos.

En eso el libro se detuvo en una sola página, y todo quedo sereno. Los presentes sentían su corazón a mil por hora, sin saber como reaccionar.

De repente salió un rayo de luz disparado hacía el suelo proveniente del libro, los tres gritaron, sin mas ni menos, el rayo subió a una velocidad increíble perforando nubes hasta llegar al gran astro.

De nuevo se sintió aquellos violentos vientos, del libro comenzaron a salir raíces de árboles creciendo a gran velocidad.

Ellos trataron de retroceder, pero una de las raíces tomó al más pequeño del tobillo.

-¡Aaah!.-Gritó de horror.

Sus hermanos trataron de tomarlo, pero fue tarde, Michael entró en el centro de aquel rayo que había acrecentado su tamaño y brilla con un gran color azul eléctrico.

-¡NOO!-Gritó Jermaine con lágrimas en los ojos, su hermano dejo de hacer ruido y tan solo lo vio como flotaba en el aire.

-¡Michael!.-Gritó su hermana mayor, y se arrojó hacia aquel extraño fenomeno, alcanzó a tomar a su hermanito en brazos y llegó al otro extremo lejos del libro.

-¡Rebbie!-Se escucharon los estruendosos truenos y se podían ver con perfección los rayos que surcaban el cielo a una velocidad indescriptible.

Ambos estaban inconsciente en aquel claro, el pequeño llamaba a sus hermanos por su nombre pero no les respondía, y el miedo crecía más.

En eso ella abrió los ojos, parpadeó varias veces y noté en sus ojos que ya había entrado en si, rapidamente se levantó, y tomó en brazos al más pequeño, en un segundo YO pude ver como ambos quedaban petrificados a causa de lo que tenían en brazos, sin que ellos me vieran me acerqué a ellos.

-Michael.-Susurré asustada al ver al pequeño niño dormido en brazos, pero pude notar como su rostro y extremidades se llenaban rapidamente de un pelo extraño, color negro y grueso.

-R-rebbie, ¿Qué tienes en la frente?.-Dijo Jermaine

Ella se tocó por instinto y alcanzé a notar la silueta de un triángulo en su frente perfectamente colocado.

Palidecí y me sentí mareada, a tal grado que me tambaleé y caí, por un pequeño barranco de ahí, rode mientras no sabía que hacer, no gritaba ya que no sentía fuerza en ninguna parte de mi cuerpo.

Me detuvo el golpe brusco de un árbol, choque contra el, me sobé la cabeza sintiendo el punzante dolor en aquella parte.

Tenía las manos raspadas, con mucha dificultad me levanté, mi pie parecía haberse lastimado por la caída, así que tenía que cogear para poder avanzar, me giré por donde había caído, cual fue mi sorpresa el no encontrarme con ningún barranco, solo árboles, árboles y más árboles.

Miré a todos lados asustada sin poder comprender nada.

A lo lejos pude ver una pequeña esfera de luz, que se acercaba con gran velocidad.

-¿Qué es eso?.-Me dije a mi misma, en aquella escena me di cuenta de que aquella luz no era sino una lámpara y pude escuchar la voz agitada de un chico que sea acercaba.

Por el dolor punzante de mi pierna no pude caminar mucho. Avanzé hacía un pequeño espacio en el bosque con una gran roca en medio. Me recargué sobre ella.

Aquel chico ahora se encontraba a unos metros de mi, en diagonal, parecía realmente agitado.

-Oye ¿Qué te pasa?.-Dije mientras trataba de decir las palabras correctas. La luz que mantenía su lámpara no me dejaba ver, corrió y me di cuenta de que no me veía, avanzó hacía mi dirección y en eso bajo la lámpara.

Mi mandíbula cayo a causa de la impresión.

-Z-zafiro...

Después de tantos años, volví a ver a mi hermano, como si nada hubiese pasado, como si nunca se hubiera ido, sonreí por instinto al verle. Aún con el irritante dolor traté de avanzar hacía el.

-¡HERMANO!

En eso me miró, por un momento CREÍ que era a MI a la que veía, pero di un paso y se alejo, encaré una ceja extrañada.

-Alejate de mi mounstro.-Dijo, aquello me hizo sentir un terrible escalofrio.

-Por favor...por favor...


........................


-por favor, que no sea el.

Me giré lentamente, y caí de lado al ver de nuevo a aquella bestia peluda con ojos amarillos y blancos dientes.

-Una bestia, una bestia fue la que acabo con la vida mi hijo...

Esas fueron las palabras de mi madre al describir lo que a mi hermano le habían quitado.

Sabiendo aquello, me levanté pensando que tal vez podría evitarlo, pero en ese momento no pude avanzar, mientras más me adelantaba, la imagen se iba haciendo más lejana,avanzaba y cada vez los veía más lejos.

Aquel mounstro saltó sobre mi hermano y su voz se perdió en los territorios de la noche.

Capitulo 19




No fue facíl explicarle a Michael que esa noche no iba a poder asistir a sus planes.

.:FLASHBACK:.-¿Qué?...¿Cómo que te dio gripe?

-Si...cof cof, parece ser que a final de todo cof cof, no voy a poder acompañarte.

Le dije aquello por telefono, mientras traía una pañuelo en la boca para que se escuchara rara mi voz.

-Bueno, esta bien. Si tienes algún problema, si quieres que te lleve al hospital, no dudes en llamarme.

-Ok,bye.

.:FIN DEL FLASHBACK:.

Sentía un poco de remordimiento al aver tenido que mentirle a mi mejor amigo. Suspiré cansada mientras caminaba en silencio por las calles de la ciudad, miles de veces Michael me dijo que no saliera de noche, pero confiaba en que no me pasaría nada.

Había varias luces encendidas por la calle algunas titileaban, otras estas fundidas y las demás funcionaban 'bien'

Doble la esquina y me encontré con el restaurante, Rebbie nunca me dijo donde nos veríamos así que avance sigilosamente, tenía un poco de miedo por el hecho de que Michael había salido al cine con su hermana Janet, temía que regresaran, creo que había dicho algo sobre una pelicula de terror, no estoy segura.

No le preste atención estaba viendo su ropa, me presumió que era su atuendo favorito, consistía en un pantalon rojo completamente con una chaqueta roja y dos rayas negras que intersectaban en el centro, se veía muy bien.

Dejando eso a un lado, me acerqué al local.

De pronto alguien me tocó el hombro, casí grite del susto y me di vuelta bruscamente, para encontrarme con Jermaine.

-Asi tendras la consciencia.-Dijo con una sonrisa ladina.

-Oye no hagas eso, casi me matas de un susto.

Bufó graciosamente y me escolto hacía la puerta de su casa que estaba a lado del restaurante, ya había entrado una vez pero no pude evitar sentirme como una desconocida en aquel lugar.

Me abrazé a mi misma con una cierta sensación de frío, lo extraño era que el frío provenía de la habitación y no de afuera.

-¿Tienes frío?.-Dijo Rebbie entrando sin verme ya que traía una caja negra en manos.

-Mmm...un poco.

-Si, es normal. Sobre todo estando en presencia de 'esto'

Miré lo que me señalo, la caja negra de hace un momento, reposaba sobre la mesa de cedro en medio de la sala.

-Y...¿Qué es ESTO?

Ella se acercó.

-Una caja.

-Ya se que es una caja...¿Pero que tiene adentro?

-¿Por qué no la abres para averiguarlo?.-Dijo Jermaine con un tono fastidiado.

Miré el objeto con detenimiento dudando un poco, la tomé con mis manos y alzé la caja para verla más de cerca,noté que no pesaba nada pero al hacer eso, se abrió de la parte de la abajo y un libro grande, azoto en la mesa. Abrí los ojos de par en par.

Me quedé sin habla a causa de la impresión. Miré a Rebbie y luego a Jermaine que me incitaban con la mirada a continuar con aquello.

Tragué ruidosamente saliva analize el libro, parecía viejo, tenía una pasta dura, forrada con tela color vino y polvoriento. Parecía de aquellos libros que existían en la epoca de los castillos y reyes.

Alcanzé a distinguir unas letras en color plateado que brillaron con la luz de la habitación, no entendí que decía parecía ser latín.

Más abajo del título venía un texto de igual en latín así que mejor olvide aquello y abrí el libro.

En eso sentí un golpe en mi cabeza y mi mente se puso en blanco, mis ojos sin mandarselos se posaron sobre las hojas amarillentas del libro y comenzé a leer con la increíble sensación de ENTENDER lo que estaba escrito en el, apesar de no conocer aquella lengua extraña.

Leía con tanta rapidez que podía ver como las páginas daban vueltas y vueltas sin perder la cuenta.

-¿Jermaine que es eso?

-¿Eh?

Escuché la voz de un niño, parpadeé varias veces para distinguir a un par de niños sentados sobre las hojas caídas de los árboles, pude distinguir que el pequeño que traía una camisa blanca con rayas rojas y pantalon era Michael y el de a lado, más grande era como dijo el: Jermaine.

A pesar de que en mi fuero interno alguien me preguntaba ¿Cómo es posible que he viajado en el tiempo? Sentía como si ya estuviera acostumbrada a aquellas visiones.

viernes, 20 de agosto de 2010

Capítulo 18




Bueno...solo por hoy, no soy de las chicas que faltan a la escuela, no me gusta la escuela pero tampoco me gustaría que me dijeran que soy una burra por no ir...

Aunque después de todo estaba feliz de no ir al igual que Michael que sonreía a todo momento, en ese momento lo observé por la ventanilla del baño como tendía mi sabana la que había mojado para despertarme en vano.

Yo seguí en la regadera terminando de asearme, cuando termine me puse unos jeans negros y un sueter rojo.

Bajé las escaleras cepillandome el pelo y con el cepillo de dientes dentro de la boca, vi a Michael sentado comiendo unas galletas.

-¿De donde sacaste eso?

Me miró y luego al paquete que tenía en las manos.

-De tu alacena.-Encaré una ceja mientras el se reía tontamente.

-Esque no desayune...

-Por eso estas así de flaco.-Dije volviendo al baño, dentro, escuché.

-¡Eso lo tomo como un cumplido?

Sonreí negando con la cabeza y termine de arreglarme.

Al salir el estaba con la puerta abierta en pie a lado del recibidor...

Lo miré extrañada.

-Bueno, hoy es un día sin escuela, hay que aprovechar que no habrá cola en los cines, ni en los videojuegos.

Me brillaron los ojos...

-Me leiste la mente.

Mientras me ponía mi chamarra, vi como el regresaba al sofa para tomar la suya.

Me quede petrificada al volver a ver esa chaqueta roja, de mangas largas amarillas y con una M en el pecho de lado izquierdo.

-O-oye Michael

-Dime

-¿Donde conseguiste esa chamarra?

El se miro y me dijo:

-Mi mamá me la compro cuando entre a la prepa y luego le bordo esta M.-Dijo señalando la letra.

En eso sentí un nudo en la garganta, iba a decir algo cuando...

-¡ah! Ahora me acuerdo que mamá quería que le ayudara con unas cosas,Melisa ¿Me acompañas?

-¡Claro!.-Exclamé, que mejor oportunidad para aclarar todo este misterio.

Nos quedamos platicando en el carro de todo lo que ibamos a hacer ese día, lo bueno de aquello era que no tenías que esconderte en lugares públicos para que los inspecctores de educación no te encontrarán.

Al llegar vi que en cuanto bajamos de carro, Tito volteó el letrero a abierto, aunque las calles en ese momento estaban casi deserticas.

Entramos como si nada. Ya era algo normal.

-¡HOLA!-Exclamó Michael

-¡Oh, Melisa! Que bueno tenerte de nuevo aqui.-Dijeron todos colocandose a mi alrededor dejando abandonado al chico que me acompañaba.

-¿Te quedas un rato? ¿Quieres comer?

-¿Oigan, me están ignorando?.-Dijo Michael pero nadie le respondio.

-Creo que si.-Susurró.

-¡Hey! ¡Yo tambien estoy aqui!.-Añadió.

-A ti te vemos todos los dias.-Respondieron todos al unísono.

-Ugh, que frios son...-Dijo con cara de perro regañado.

-Ahora que lo pienso ¿No ibas a ir por Melisa para llevarla a la escuela?

-Aah bueno esque...

Me asusté y le hize señas mientras no me veían los demás, el comprendio y dijo:

-Esque parece ser que Melisa simplemente no queria ir...

-Bueno, es comprensible. Yo tambien he llegado a faltar a mi trabajo porque a veces no tengo ganas.-Añadió Marlon.

-Este restaurante es tu único trabajo y esta a lado de NUESTRA casa ¬.¬

-¿Y que? Me da flojera venir.

Platicamos un poco hasta que la clientela comenzó a venir, la mayor parte de las mesas se llenaron y los muchachos estaban ya trabajando.

En eso vi a Rebbie entrar por la puerta trasera al recinto, me saludó desde lejos, le respondí y me acerqué a ella sin que Michael se diera cuenta.

-Hola, Melisa. Que raro verte aquí ¿No fueron a la escuela Michael y tú?

-Luego te platico, oye ¿Podemos hablar un segundo?

Ella asintió con la cabeza, me tomó de la mano y me llevó hacia la puerta que conectaba con su casa, tragué saliva, nunca antes había estado en la casa de Michael, entramos, estabamos en un pequeño corredor, color verde angosto, un par de pasos ya estabamos en la sala, era amplia. Había 3 muebles color vino y una mesita de cristal en medio, y a la derecha de la habitación estaba el comedor, con una vitrina detrás con muchas figuras de porcelana, a lado de esta estaba la puerta que daba a la cocina.

Rebbie me invito a sentarme en aquel sofa de color vino.

-Bien...¿De que quieres hablar?

Un poco incomoda, tragué saliva.

-Pues, mira, ya me cansé de tantas incertidumbres, quiero saber que esta pasando, ¿Qué me paso aquella noche? ¿Qué fue aquella...cosa? Tengo demasiadas incognitas en mi cabeza y estoy segura que me puedes ayudar con eso, por favor, dime la verdad, no importa cual fuerte o extraña sea, esto se esta alargando, hasta la escritora lleva 18 capitulos contando este y no se ha resuelto ni una pregunta.

(AUTORA: Tiene razón)

Rebbie solo sonrió, sorprendida.

-Entonces, ya estas lista. ¿Tu que dices?

Me di cuenta de que no me estaba hablando a mi, giré mi cabeza vacilante y vi a Jermaine con una mano en el respaldo del sofa donde yo estaba. Por un momento creí ver como mi alma se salía de mi cuerpo a causa del susto.

-Supongo que ya es hora.-Respondió el...

miércoles, 18 de agosto de 2010

Capítulo 17




Ya me había comenzado a cansar de dar vueltas en mi cama a causa de esa confusa y extraña pesadilla o sueño, fuese lo que fuese. Era como si estuviera sumida en un mar de pensamientos en los que me obligaran a estar y no hubiese escapatoria.

Muchas noches anteriores soñaba lo mismo; con aquella noche del ataque, las primeras veces despertaba asustada casi gritando. Después parecía como si me hubiese acostumbrado y con ello pequeños detalles aparecian en aquel sueño.

Pero esta vez, parecía ser diferente. Llegaba a dolerme la cabeza, no podía despertar.

Pasaban escenas una y otra vez, cientos de veces me vi en el suelo con sangre a causa de la herida y aquella cosa salía de la oscuridad como siempre, todas las veces trataba de acercarme a el y verle a la cara, pero siempre despertaba ahora nisiquiera despertaba pero no podía verlo a la cara.

Todo siempre terminaba con:

-Hermano

Y eso es todo y después se vuelve a repetir el mismo sueño. Es como escuchar o ver una película una y otra vez, mientras pasaba de nuevo pensaba, ¿Por qué había llamado a mi hermano esa vez?

Todo aquello era confuso como la conversación con Rebbie en la azotea de la escuela.

-¡Oh Michael, ojala estuvieras aquí! Supongo que tu me ayudaras a pensar.

En eso un nuevo elemento se hizo presente, pude ver que aquella bestia traía una chaqueta roja, con letras amarillas.

Me acerqué un poco a el... y traté de leer las letras, en eso la luz de la luna de aquella noche comenzó a cegarme, y la bestia volvio a cambiar de forma esta vez era humanoide.

En eso me senté a su lado y lo observé con cuidado, al darme cuenta de quien inconscientemente deje caer la mandibula de la impresión.

-Zafiro...-Susurré el nombre de mi hermano, el que se encontraba ahi a lado mio.

De repente noté que su expresión cambio y miro hacia mi dirección, noté en sus ojos que al parecer el me podía ver a mi.

-¿...eres tu?

El de repente alzó su palma en el aire y me miro detenidamente, le seguí la corriente y juntamos nuestras palmas sintiendo una especie de choque al rozar nuestra piel.

Comenzé a sentir un mareo, y lo observé su rostro comenzó a ponerse difuso...

-¿Zafiro?...

-Melisa.-Me contestó pero no era Zafiro, esta vez era Michael... el que tenía frente a mi.

Mi mente se puso en blanco y tuve enfrente el rostro de mi hermano y el de michael, ambos me sonreían... y de la nada, el de mi hermano desapareció y solo quedo el de Michael, en eso apareció a un lado el rostro de la bestia peluda.

Abrí mis ojos de par en par como si algo en mi cabeza hubiese reaccionado en ese momento y pude razonar...

-Michael es...

OoOoOoOoO

-¡MELISA!.-Gritó Michael, en eso abrí mis ojos al máximo pudiendo despertar al fin.

Lo tenía frente a mi, en mi casa, en mi habitación, tomandome de los hombros, por la luz que aparecía por la ventaba supe adivinar que hacia rato que había amanecido, el chico estaba frente a mi, un tanto agitado.

-¡Oh, que bueno que despiertas!.-Dijo abrazandome, en eso sentí como si me cayera un elefante encima...

-N-no...r-espiro...

-¡Ah, lo siento!.-Dijo el separandose rapidamente.

Me incoporé levantamente, mientras me tallaba los ojos a causa del sueño.

-¿Qué haces aquí, Michael?

Hizo una expresión de: "¿Cómo puedes preguntarme eso?"

-Pues, no se porque me dio la sensación de venir a recogerte, así que me levanté temprano y vine para acá, al principio pensé que no estabas, pero noté que la puerta estaba sin llave y entré te busque y te vi dormida.

-¿Ah, si?.-Me volteé a ver el reloj de mesita que marcaba: 7:20

-¡Aaaah! ¡¡¡Las clases comienzan a las 7!!! ¿Que demon---?

-Eso es lo extraño.-Dijo Michael

-¿Por qué?

-Yo llegué aquí cinco minutos para la siete, y cuando subí a tu habitación trate de despertarte pero no reaccionabas. Me asusté y estuve tratando de llamarme, pero no contestabas, tenía miedo pero después comenzaste a susurras cosas y ahí me di cuenta de que estabas viva y llevó TODO este rato tratando de despertarte, mira, hasta te moje.

Toqué mi blusa y mi cama que estaban empapadas y vi en la esquina de la recamara un cubo de agua.

-Dios... y lo increíble es que no tengo frío.

-¡No! ¡Lo increíble fue esto! ¿Melisa, te sientes bien? ¿Necesitas que te lleve al hospital?

-No, en verdad, estoy bien...sinceramente nose porque no desperte, ya se que soy de sueño peaso pero...

En eso un golpe llego a mi cabeza y recordé lo último de mi sueño, el rostro de Michael y el rostro del mounstro, levanté la vista bruscamente.

Contemplé a Michael...su ropa; traía la misma chaqueta que en mi sueño...

martes, 17 de agosto de 2010

Capítulo 16



Ahora Michael y yo parecía como si fueramos más cercanos que antes, nos gustaba tomarnos de las manos y siempre nos dabamos abrazos en lugar de decir: ¡Hola! Los de la escuela se acostumbraron a ver que en cuanto nos veíamos casi corrieramos para vernos cara a cara. Aunque no todo era miel sobre hojuelas, varias veces nos peleabamos y nos dejabamos de hablar...por cinco minutos... después nos estabamos riendo.

Era divertido, y más de un papelito me llegó via "cadena-humana" diciendo si acaso yo era su pareja.

Una noche mientras me fue a dejar a mi casa, lo invite a pasar quedandonos a platicar a altas horas de la noche, era un cálido ambiente, mientras tomabamos chocolate caliente.

-...bueno pero es obvio que MI familia le han pasado cosas más rídiculas que a las tuya.-Dijo muy seguro el chico del otro lado de la mesa con una ceja encarada.

-¡Si, claro!.-Exclamé con una carjada.

-Creeme con lo que me has contado mi familia esta más que loca.

-¡Oh, vamos! ¿Qué han llegado a hacer?

Mientras miraba el fondo de la taza blanca, lo miré de reojo y dije:

-Vale, te contaré. Una vez, cuando estaba en...mmm...creo que era segundo o tercero de secundaria, por jugar en un trampolín me rompí el ligamento del pie...

-¡Uy!

-Si lo se... fue doloroso y tuve que estar 6 meses en muletas, y para colmo me lo romí cuando habían empezado las vacaciones de semana santa, lo peor de eso es que el hospital no tenía muletas que rentarme y yo me hice con un palo que encontré por ahí y ahí me ves recorriendo la casa con un palo de árbol.

Michael soltó la carcajada.

-Espera... aún no llega lo mejor. En eso hubo un día asi de reunión familiar, estabamos comiendo pescado y nose que más. Yo estaba en el patio de adelante platicando con mis tios, en eso llega una amiga de mi mamá de la iglesia.

Hice una pausa para contener la risa.

-...y en eso llamo a mi tía.

.:FLASHBACK:.

-¡Tía Martha!.-Exclamé apoyandome un poco en el sillón de lámina teniendo cuidado con el yeso de mi pierna.

Martha, una señora de piel palida bonachona y con unos lentes a la altura de la nariz se asomo por la puerta.

-¿Qué pasó Moíses? (NOTA:Me decían asi porque decían que me parecía a Moíses son su báculo sagrado)

-Hablale a mi mamá, por favor.

Ella se metio y ahí fue cuando comenzó todo...

Estaba por toda la casa buscando a mi mamá: ¡Norma, Moíses te habla!

Me lleve una mano a la cara. Y justo cuando no creí que fuese peor...

-¡ABRANSE LAS AGUAS!

Mi tía Betty apareció de la nada con mi palo en la mano gritando a los cuatro vientos, me sonrojé por la vergüenza y por el rostro de la señora que estaba en la puerta.

-Tía, tía...-Le susurré.

-¿Qué?

-Es la señora de la iglesia.-Dije en eso ella, corrió dentro de la casa con la cara roja de la risa y de vergüenza.

Después de eso mi mamá salió y mi tía Martha se asomó.

-¿No me digas que para eso le hablabas a tu mamá?

-Si... y tu y Betty andaban haciendo ridiculeses, tu con tu Moíses y la otra gritando.

Para colmo mi tía Martha se salió y se fue a disculpar con la señora, mientras yo me decía: "¿Me pregunto de que habrán muerto los quemados?"

.:FIN DEL FLASHBACK:.

No encontraba la forma de calmar a Michael por la gran carcajada que estaba efectuando, no paraba de reirse, mientras yo tambaleaba por quitarle la taza de la mano que estaba llena de chocolate caliente. Una vez que se calmó:

-Tienes razón...tu familia hahaha...tu familia gana.

-Te lo dije.

Después de un par de tazas de chocolate y más anecdotas de ambas familias, había perdido la noción del tiempo y también había perdido el sueño.


Entonces Michael me vio mientras sonreía.

-¿Qué?

No me respondió simplemente se acercó a mi y poco a poco me fue quitando la bufanda alrededor de mi cuello. Pude oler su perfume sabor vainilla el me había contado que Janet se lo había regalado, ella estaba muy pequeña cuando hizo eso, dice Michael que apenas podía caminar, ese día todos estaban atrás de Janet supervisando que de sus pequeñas manos no se cayera el perfume, al final llegó completo, y le dijo con pocas palabras a Michael:

-Me gusta la vainilla.-Y soltó una risita corriendo a los brazos de su hermano mayor.

-Espera.-Susurré, deteniendo sus manos.

-Tranquila, después de todo iba a llegar el momento en que tendrías que quitartela.

La coloco sobre la mesa y el volvió a su lugar, lentamente me miró y paso un dedo por la ahora casi invisible línea blanca que delineaba mi cuello.

-Vaya ha sanado bastante bien.-Dijo.

Reí tontamente, mientras me acostumbraba a tener la bufanda fuera.

En eso nos miramos a los ojos sonrientes, me gustaba mucho verlo a los ojos, parecían tan cristalinos con la luz y dejaban una sensación de inocencia como si tuvieras a un niño enfrente de ti.

De repente de la nada, vi algo raro, algo que nunca había visto... Un destello amarillo en sus ojos, como si de la nada hubiesen cambiado de color.

El me miro extrañado.

-¿Qué sucede?

-Nose, noté como si hubiesen cambiado de color tus ojos a un tono amarillo.

Sus ojos se abrieron de par en par y quitó la mirada.

-Ah, ya veo... debe ser que ya estoy cansado, será mejor que me vaya.

Mientras decía eso tomó sus cosas y yo me levanté alarmada, parecía algo agitado.

-Bueno, entonces ¿Nos vemos mañana?

-Si, claro...-Me dio un beso en la mejilla y salió de la casa rumbo a su carro, no tardo mucho en arrancar, me despidio con la mano por última vez y lo perdí de vista después de el comienzo del bosque.

Sentí como si alguien tomara mi cabeza y me obligara a mirar hacia arriba, pude ver la luna llena que se asomaba entre las negras nubes anunciando otra lluvia.

-Oh, genial.-Susurré y cerré la puerta.

domingo, 15 de agosto de 2010

Capitulo 15




La hora del descanso acabo rapido al igual que el resto de las clases, como siempre Michael y yo regresamos juntos a casa, primero pasabamos a su restaurante, comiamos algo y luego el me iba a dejar en su carro a mi casa.

Llevamos medio camino y no había nisiquiera una palabra en el aire...

Ya no soportaba aquello, era estresante, incomodo... además sentía a Michael tan lejano..

Lo miré de reojo, miraba con desden la acera por la que caminabamos.

Tomé valor y...

Rapidamente lo tomé de la mano y lo obligué a verme a los ojos los cuales estaban muy abiertos por la sorpresa.

-Michael...¿Qué te sucede? T-tu no eres así...

Parpadeó y relajo los músculos.

-No es nada.

-¡no me mientas!.-Exclamé sorprendida de mi misma.

En eso puso las manos en sus bolsillos.

-¿Por qué tendría que decirte?

Aquella pregunta tan fría parecía como si me cortaba junto con el frío viento.

-Porque somos amigos... y los amigos se dicen todo ¿no?

Eso lo sorprendió mientras me miraba.

-Sabes, toda mi vida, he parecido una chica normal, que tiene montones de amigos y eso pero a decir verdad, me he sentido sola... deje de abrirme a la gente, podrías decir que tengo muchos amigos pero ninguno de ellos me conoce, no sabe lo que me gusta hacer, si acaso mi cumpleaños... en cambio, contigo, fuiste el primero desde hace mucho que acepto mi amistad sin decir peros... Al principio no podía acostumbrarme a tener a alguien tan cercano, no desde la despedida de mi hermano. Y me preguntaba sino me estaba dejando llevar demasiado, por favor Michael...

Comenzé a sentir las heladas lágrimas rodar en mis mejillas...

-Por favor Michael, no quiero volver a esa jaula de la que me ayudaste a salir...

Se acercó a mi vacilante mientras me abrazaba con cariño.

-Disculpame...Amiga...

Pude sentir el calido rozé en mi corazón y lo abrazé recuperandome al fin.

-Tienes razón, debo decirtelo... somos amigos... lo que sucede es que...

Nos sentamos en una banca en el parque de una cuadra después.

-... me sentía culpable por lo que sucedió, nunca habían lastimado a ninguno de mis amigos, tal vez por el hecho de que nunca he tenido uno, y la sensación de aquella vez me atormentaba a cada segundo, cada vez que te miraba...

Sus ojos pasaron a mi cuello para luego quitar su mirada de mi.

-No pensé que te molestara.-De mi mochila, saqué la bufanda que me había dado Rebbie...

.:FLASHBACK:.

-ten, la necesitaras.-Me entregó una bufanda color lila, con la palabra Jackson bordada a mano, cuidadosamente, mientras delineaba aquellas letras rojas, podía sentir como si Katherine su madre estuviera tejiendolas... Era un regalo muy lindo.

.:FIN DEL FLASHBACK:.

Ahora entendí porque me la había dado, me la puse con cuidado alrededor de mi cuello.

-Mira.-El me miró sorprendido y sonrió.

-Gracias.- Me beso en la mejilla mientras me sonrojaba.

Nos tomamos de las manos... en eso una sensación me recorrió el cuerpo.

-Oye tu cree--

No detuvimos cuando dijimos aquello al mismo tiempo.

-¿Tu crees que sea posible?.-Le dije

-No lose...

Nos acercamos cautelosamente, además de que no queriamos que nadie nos viera, y lentamente rozamos nuestros labios. Nunca lo había hecho, y no era como ponían en las tediosas y empalagosas novelas de las tres.

Al separarnos nos miramos el uno al otro...

Pasaron un par de minutos y no podíamos despegar nuestras miradas.

-¡Nooo! Hahahahahaha.- Dijimos eso al mismo tiempo mientras comenzamos a reir.

-Encajamos mejor como amigos que como pareja Hahahaha.- Reímos ruidosamente mientras varias gentes se nos quedaban viendo.

Aquella tarde nos divertimos como siempre en el café de su familia aún después de las 10 de la noche...

martes, 10 de agosto de 2010

Capítulo 14



Al llegar la escuela fue más dificil que en el hospital, la gente se amontonaba a mi alrededor preguntandome cosas extrañas como:

¡Dinos! ¡¿COMO ERA EL TIPO?! Era un hombre... Una mujer... ¿Te operaron?

Ese tipo de cosas, pero antes de que pudiera contestar una, me salían con otras cincos preguntas más.

Entre todo ese remolino pude divisar a Michael en su asiento con la mirada gacha
sumergido en sus pensamientos, desde que me quitaron la venda comenzó a comportarse de un modo extraño, parecía que ni siquiera pudiera verme a los ojos.

Llegamos a la hora de receso, como de costumbre me fui a sentar con Michael en una esquina apartada, aún así seguía sintiendo las atentas miradas de los demás.

Al sentarme no me dijo nada, algo extraño, regularmente me preguntaba, ¿Qué vas a comer? ¿Qué opinas de tal clase?... ese tipo de cosas, bueno de todas formas no iba a poder preguntarme ya que no compre nada de comer, de repente se me fue el apetito, pero no me dirigió ni la mirada, estaba ahí sentado con un caja de leche y el popote dentro de su boca. El regularmente comía algo mas que eso.

Le iba a decir algo cuando...

-¡HOLA!.- Los dos alzamos la cabeza para ver a Rebbie y a Jermaine en la puerta de la cocina... no me sorprendio no ver a los demás, de seguro estaban trabajando en el restaurante.

-¿Q-qué hacen aquí?.-Tartamudeó Michael.

-Vinimos a traerles un poco de comida casera, desde la cocina de mamá Katherine...

Dejo una bolsa de plástico en la mesa, noté que Jermaine miraba hacía otro lado.

-¡Oh, cielos! Olvide algo en la moto, ahora regreso.

-Pero si trajimos to--

Rapidamente Rebbie le hizo una mueca y el cerró la boca...

-Melisa, ¿me puedes ayudar?

Parpadeé varias veces...

-C-claro.

Me levanté y la seguí en silencio, noté su gracioso caminar, mientras todos los chicos se le quedaban viendo, Rebbie era la mayor de todos pero a veces me parecía ver en ella a un niña más que una adulta.

Todo el camino me la pase pensando en ese tipo de cosas, cuando por fin caí en la cuenta de que ya llevamos subiendo varios pisos, se supone que el estacionamiento quedaba abajo, antes de decir algo, ya estabamos en la azotea.

Sentí la brisa acariciarme el rostro y ver las varias nubes que ponían el día nublado.

-Emm...¿Rebbie?

-Puedes decirme...¿Qué viste esa noche?

Aquello me desconcerto en gran medida, en mi fuero interno sabía que habia algo raro pero de cierta manera una barrera me impedía pensar claramente sobre aquella situación.

-¿Quien fue el que me atacó?.- Me adelante un poco hacía ella que me daba la espalda, mientras veía hacá el horizonte con un la mirada perdida.

-No... ¿Quién te salvo?

Sentí nerviosismo y un hormigueo en las palmas de mi mano.

-Tal vez... no me creerías si te lo dijera (reí nerviosamente)

-Melisa, tan solo dimelo.-Esta vez me lo dijo frente a frente.

-Eeh, pues... lo que yo vi...

De la nada vinieron recuerdos a mi mente que poco a poco tomaban nitidez, el más claro fue de el extraño ser a mi lado, de ojos amarillos y grandes dientes blancos y afilados.

Gemí por la sopresa y por instinto me llevé la mano a la garganta donde tenía mi cicatriz...

Rebbie me sonrió.

-Será muy dificil que lo entiendas, pero si quieres seguir teniendo la amistad de mi hermanito, tendrás que escuchar y aceptar...

Conforme me decía aquello me iba acorralando contra la pared, hasta que tropezé con algo y terminé sentada en la banca de aquel lugar. Tragué saliva, mirando a los ojos de la chica que tenía enfrente.

-¿Estás lista?

Se acercó a mi con un tono de voz casi como un ronroneo.

Asentí algo insegura, y cerré mis ojos con fuerza, sentí su mano sobre mi cabeza.

OoOoOoOo

-Melisa.-Susurró.

-Melisa.-Volvió a decir, pero ya casi no distinguia, la vista se ponía nublada, aquella voz me sonaba tan familiar se parecia mucha a otra que habia escuchado antes
estoy segura.

Lo miré a sus ojos, pero ahora eran color miel, mientras cerraba mis ojos pronuncie.

-Hermano...


Toda aquella escena era extraña, me veía a mi misma tumbada en el césped sobre un charco de sangre, de repente me asuté al ver de nuevo a aquella cosa que salía de las tinieblas, era peludo y supe distinguir entre la oscuridad sus ojos, tenía grandes orejas y recorde: "...es un hombre lobo" Las palabras de la chica de mi salón... ¿Entonces era verdad?

Retrocedí y choqué con un árbol a mi espalda. Entonces vi como aquel ser comenzaba a ser iluminado con la luz de la luna y empezar a brillar, la luz cegadora me hizo taparme los ojos por instinto, y pude ver a una persona a mi lado.

-La conozco.-Pensé.

-¿Quién eres? Lo se... pero... no recuerdo bien...

De repente sentí como si cayera aún hoyo y el estomago se me viniera a la garganta, di un salto y desperté.

OoOoOo

Fue cuando sentí como el aire volvía a mi, en todo aquel recuerdo, había dejado de respirar, comenzé a toser, mientras Rebbie seguía enfrente mio...

Después de unos minutos la miré...

-Si, ya recuerdo que fue lo que estuvo a mi lado aquella noche, fue...

En eso ella puso su dedo índice en mis labios, haciendome sonrojar.

-Bien hecho, no preguntes nada ahora, tan solo tienes que esperar un poco...

domingo, 8 de agosto de 2010

Capitulo 13




Mientras dormía sentia como si del otro lado de los parpados alguien me apuntara con un linterna, no podía dormir muy bien, a mi me mente llegaban recuerdos fugaces de la noche anterior.

No tengo idea de quien era quien me llamaba al final del ataque del tipo ese.

Además de aquello existía una leve presión en mi garganta, y la sentía aspera con cada respiración

-Melisa

¿Eh?

-Melisa

¿Quién es?

-Melisa

Abrí mis ojos de golpe para toparme con una sala vaciía de hospital, me incorporé asustada sin asimilarlo bien, estaba con una bata de esas blancas sobre una cama mullida y a lado un cateter que me conectaba con la bolsa vacía de suero.

Me recosté de nuevo bufando cansada. Llevé mi mano a la garganta, tenía unas vendas, era incomodo tenerlas puestas, en eso me percaté que en la mesa de metal frente a mi, estaba llena de flores, chocolates, hasta un osos blanco envuelto.

-¿Quién habrá sido?.- Susurré asustandome por el extraño tono de mi voz a causa de las vendas.

¡Toc! ¡Toc!

Me giré hacia la puerta para ver a Michael y a su familia tras de sí, saludandome con suma alegría, me alegre de cierta manera que Jermaine no se encontrara ahi.

-¡Por fin has despertado!.-Exclamó su madre Katherine con un gran tono de alegría.

-¿Te operaron? ¿Te dolió mucho?.-Se apresuró a decir Janet a un lado de mi cama.

-¡Janet!.-Exclamó Latoya como regaño.

-Veo que aun no has abierto tus regalos.- Señalo Rebbie viendo una de las tantas rosas junto con los hermanos varones.

-¡Que bueno que ya estes bien! ¿Cómo te sientes?.-Preguntó Michael.

-Bien.-Respondí.

-Bueno, dejando atrás estas incomodas vendas

Miré el reloj de la pared que marcaba la 1:20...

-¿Qué dia es hoy?.-Pregunté.

-Miercoles.-Respondió Marlon

-Hasta las 12 de la noche.-Añadio Tito.

-Pero, si te lo preguntas, el ataque fue el miercoles...pero de LA SEMANA PASADA...

Abrí los ojos de par en par y con la boca abierta.

-¡¿QUÉ?! ¿Osea que todo este tiempo estuve dormida?

-SI.-Exclamaron todos al unísono.

Me llevé una mano a la frente cubierta por un sudor frío.

-No puedo creerlo.

-Ejem...

Todos se voltearon para ver a un señor tal vez de unos 40 años, de cabello café y entradas muy marcadas.

-Veamos como esta la paciente.-Se acercó a mi, reviso la bolsa de suero y otros aparatos de los cuales yo ignoraba su funcionamiento.

-Muy bien señorita, alzé la cabeza por favor.

Obedecí y sentí sus frías manos mientras tomaba las vendas y las alaba un poco.

-Mmm... creo que ya es suficiente. Puede quitarselas.

Después salió de la habitación mientras yo desenredaba las vendas alrededor de mi cuello. Con la atenta y silenciosa mirada de todos los presentes. Al terminar me aclaré la garganta.

-¿Qué tal esta?

-Yo la veo muy bien.-Respondio Jermaine, su voz me resonó en la cabeza y con cierta miedo lo miré.

Los demás tambien parecían igual de impresionados mientras lo observaban, excepto uno: Michael.

-Eres rápida a la hora de regenarte, claro que tardará un poco más en esa cicatriz.

Señadó mi garganta.

Randy me pasó la bandeja de metal que estaba sobre la mesa, donde acostumbraban poner los alimentos ahí.

La usé de espejo y observé como una línea blanca recorría mi cuello, al tocarla sentía extraña la piel.

-¿Tu que dices, Michael?.-Este dio un respingo, y me di cuenta de que en NINGUN MOMENTO dejo de ver mi cicatriz desde que me quite la venda.

Esperé su respuesta.

Soltó un bufido y salió del cuarto. Mientras dejaba atrás una atmosfera incomoda.

jueves, 5 de agosto de 2010

YA DE REGRESO :D

Me levanté del suelo siguiendole el paso tras la puerta abierta, no lo divise en las penumbras pero podia escuchar los pasos que velozmente se alejaban de la casa.

Por suerte traia puestos los tenis, tomé mi chamarra de cuero y rapidamente sali, guiandome por el sonido de ambos chicos corriendo.

Con la respiración agitada, me dirigí entre los árboles esperando encontrarlos rapidamente antes de que algo peor sucediera.

Nunca me imagine a Michael golpeando a otro chico o cualquier otro tipo de cosa, y deseé que nunca lo tenga que ver...

De repente, mientras salia de mi mar de pensamientos, me percaté de que no sabía en donde estaba.

Miré a mi alrededor algo asustada, mientras prestaba atención por si en algún momento escuchaba un ruido en especial, no lo hubo.

-Ay no.-Susurré, mientras un escalofrio me recorria los brazos.

Mis sentidos se agudizaron y me asustaba a cada ramita que se rompia o sonido extraño.

Traté de calmarme mentalmente, mamá siempre me dijo que era bueno calmarse mientras se contaba... 1, 2, 3, 4, 5.... asi que ahi estaba yo, en medio de quien sabe donde, en la noche, con pijama.

Ya no escuchaba nada.

De repente, como si fuese pelicula de terror, comenzé a escuchar pasos o sonidos que se acercaban a mi a una velocidad como la mía, y típico, comenzé a caminar, luego a caminar más rápido, trotar, y al final salir corriendo como desesperada.

Al igual que en la película, los pasos me siguieron el ritmo, el corazón me latía desbocadamente, en un momento a otro me detuve para darme cuenta de que ya no escuchaba nada...

Con lentitud me giré y enfrente lo que sea que me estaba siguiendo.

-¡MIAUU!

Escuché el chirrido de un gato negro, que saltaba asustado por mi presencia desde el arbusto que tenía enfrente, me había asustado de manera que puse mi mano en el pecho, sintiendo el sudor frío que corría por mi piel.

-Gato loco,bueno, creo que yo tambien me estoy volviendo loca, aqui no puede haber, nada, lo máximo puede ser emm... un mapache salvaje ¿Cierto?

En ese momento algo me salto a la espalda, pesado y que sin duda alguna me tiró al suelo quedando encima de mi, mientras me aplastaba cortandomente levemente la respiración.

-¡MUY BIEN NIÑITA! ¡AHORA DIME DONDE ESTA TU AMIGUITO ESE! ¡TENGO VARIAS COSAS QUE HABLAR CON EL, ZORRA! DIME!!

Con dificultad le dije:

-N-no se de... que me e-estas hablando...*tosiendo*

-Veamos si esto te refresca la memoria.- Escuché algo métalo después de un clic y en un momento aquel tipo tenía un cuchillido rozandome el cuello con destino a la yugular.

No tuve tiempo gritar cuando escuché como cuando se escucha romper una lona, y un inevitable dolor que recorría toda mi cabeza, vi brotar la sangre de mi cuello, nunca me gustó ver sangre, y esa no iba a ser la excepción.

Palidecí al ver como se formaba un charco ante mis ojos.

-¡AAAH!.-Escuché el grito del chico, tan solo senti como se quitaba de encima mio, me giré para ver que algo entre los arbustos lo arrastraba a las penumbras, giraba una vez y otra vez su cabeza para mirar con terror lo que tenia a sus espaldas y que lo arrastraba, araño mi espalda al tratar de evitar esto y después la tierra, hasta que no tardo en perderse de vista y con ella su voz...

Recuerdo de esa noche que me di vuelta quedando boca arriba viendo hacia el cielo, sobre las copas de los árboles quedaba un espacio donde se veía el gran cielo nocturno adornado con millones de diamantes.

-Luna llena.-Susurré para mi, sientiendo que la voz se me cortaba al igual que la respiración.

El gran astro brillaba inmensamente, escuché un ruido a mis pies, pero no prete atención, tan solo recuerdo que algo me estaba viendo de frente y se acuclillo a mi lado, no podia verle nada del rostro, tan solo un par de ojos amarillos como oro y unos blancos y alargados dientes.

-H-hola.-Dije delirante.

Mientras entrecerraba los ojos esperando que el momento llegaba, vi que aquella cosa a mi lado, comenzó a toma forma.

-Melisa.-Susurró.

-Melisa.-Volvió a decir, pero ya casi no distinguia, la vista se ponía nublada, aquella voz me sonaba tan familiar se parecia mucha a otra que habia escuchado antes
estoy segura.

Lo miré a sus ojos, pero ahora eran color miel, mientras cerraba mis ojos pronuncie.

-Hermano...