jueves, 26 de agosto de 2010

Capítulo 21



-¿Estas bien?

Abrí mis ojos de golpe, todo se movía a mi alrededor, parpadeé varias veces y pude al fin tomarle forma a mi alrededor, note la pequeña lampara en el techo y los rostros de Rebbie y de Jermaine.

Me ayudaron a levantarme y me senté en el sillón continuo a la mesa en donde estabamos.

-¿Qué pasó?

-Te metiste en el libro...-Respondió Jermaine

-¿¡Qué?! Eso es imposible, ¿Cómo se puede entrar a un libro?

-Entonces dime... ¿Qué viste dentro...?

Me tomé de la cabeza con un pequeño dolor de cabeza, y por fin pude poner los pies en el piso, recordé cada microsegundo de aquel avistamiento que había tenido.

Con cierto miedo al saber ahora la verdad, la verdad de que ahora se quien era aquella criatura peluda y sobre todo... aquella criatura que le quito la vida a mi hermano.

Inconsciente, después de varios años, mis ojos se llenaron de lágrimas al recordar el dolor de aquel día y ahora por la verdad descubierta ahora.

Rebbie me abrazó como mi madre.

-Tranquila... se, que es dificil aceptarlo.

¿¡Dificil?! ¡Es más que eso!

Lloré como nunca lo había hecho.

Pasaron las horas, mientras ella y Jermaine me decían cada detalle de lo sucedido en el crépusculo de aquel día.

-...yo, estoy seguro que TODA mi vida me voy a sentir culpable...porque, si yo no hubiese traido ese libro, Michael no tendría aquella 'cosa' encima.

-Jermaine, no fue tu culpa y lo sabes...Tan sol eran unos niños.-Le respondió Rebbie.

Lo escuché sollozar y me impresione al ver como el duro rostro del chico se ablandaba para llenarse de finas gotitas.

-Pero... hay algo que no entiendo, cuando te vi Rebbie, Jermaine mencionó que tenías algo en la frente.

Ella como impulso se puso su mano, apartando su fleco.

-Observa con cuidado.

Entrecerre los ojos tratando de concentrarme al ver, al principio tan solo veía su oscura piel, pero... comenzé a sentir una especie de energía que me impedía mantener los ojos abiertos, forcejeé y al final pude divisar la debíl silueta de un triangulo en la frente de ella. Cada vez se hacía más nítido y al final no pude aguantar y tuve que cerrar los ojos.

Me los tallé con cierto dolor en ellos.

-¿Lo viste?

(...)

-Si

-Es una marca que me dejó aquel día, se puede decir que con el adquirí la habilidad de saber como se siente una persona.

-¿Leer la mente?

-No, se asemeja pero de otra manera, puedo sentir las palpitaciones de tu alma y a mi criterio se indentificar tus sensaciones y de cierta manera, te comprendo. ¿Entiendes?

Asentí con la cabeza.

-...e-es por esto que desde que te vi aquel día en el restaurante sostuve una actitud hostil.-Añadió el chico.

-Erronea si me lo preguntas.-Se apresuró a decir Rebbie.

-Esa es la diferencia; que no te estoy preguntado.

Guardé silencio, mientras trataba de calmarme.

-Hay...algo, que no entiendo.-Dije

-¿Qué es?.-Rebbie acarició mi cabello con delicadeza.

-Esa noche, cuando me atacaron, y Michael me salvó, el supo, por asi decirlo; controlar sus poderes, porque supo hacerse ver como humano y supo no atacarme. ¿Por qué con mi hermano, reaccionó así?

Rebbie miro de soslayo a su hermano.

-Pues... verás, en esos tiempos, Michael no sabía controlar sus poderes, y mucho menos sabía controlarse a la hora de transformarse, muchas veces tuvimos que encerrarnos Jermaine y yo con el, en una habitación hasta que la víspera de la luna llena terminará.

-¿P-pero, no los atacaba?

-No, de cierta manera, el sabe a quien distinguir a la hora de atacar, por ejemplo nosotros, nos une un lazo de sangre y por eso que nunca nos ha hecho daño. Y a ti...emmm... ¿todavía tienes ese anillo, cierto?

Desconcertada observé quieta mi mano, y pude ver el destellante anillo de plata. En eso todo encajó, desde el momento en que Michael menciono mi anillo era por el hecho de que era de PLATA, y hasta donde yo he leído, los hijos de la luna son debíles contra el plata por la razón que es de tipo lunar, como lo llamaban en ciertas culturas, y la luna altera a los licantropos, los transforma, los sobrecarga de energía y aquello los hace (en algunos casos) asesinarlos con las famosas balas de plata y en otros casos, simplemente asustarlos, esa fue la diferencia que hubo en el hecho de que Michael no me ataco.

Toqué mi anillo como si fuese lo más preciado.

Escuchamos unos pasos provenientes de la escalera.

-Es Joe...-Respondió Rebbie.

-Será mejor que no vea a Melisa aquí.-Añadió Jermaine.

Me tomaron del brazo y me acompañaron hasta el restaurante que estaba a lado del edificio de su casa, tras una puerta.

Guardamos silencio, mientras escuchamos como los pasos se alejaban, guardaban silencio, y de nuevo volvian a escucharse para perderse a lo lejos.

Suspiré aliviada.

-Melisa, es hora de que te vayas, ya es muy noche, y Michael no tarda en regresar.

En eso...

miércoles, 25 de agosto de 2010

Capítulo 20



-¿Dime que es eso hermano?

-Nada que te importe.

El pequeño parecía haberse sentido dolido.

-¡Pero si me importa!

-No es cierto...

-Que si

-Bien, entonces si tanto quieres saber, conseguí este libro en la biblioteca.

-No sabía que tenías el pase para poder llevarte libros.

-No lo tengo, este libro me lo encontré un día que fui, estaba debajo de uno de los libreros gigantes, se me hizo muy extrañado que alguien lo dejará ahí.

-Ahhh...no creo que sea buena idea que tengas eso.

-¿Ves porque no te quería decir?

-Será mejor que le digamos a Rebbie, tal vez ella sepa que hacer.

-¡NO TE ATREVAS A DECIRLE!.-Le gritó Jermaine al pequeño mientras mostraba una cara de asustado.

-Pero mamá dice que eso es malo...

-¡PERO NO ESTA AQUI! ¡ASI QUE CALLATE Y SIENTATE!

El pequeño se sentó de inmediato en el suelo, mientras comenzaba a sollozar.

-Bien, veamos, ¿De que tratara este libro?

El pequeño tomó el gran objeto y se lo puso en las piernas.

-Hum...no alcanzó a leer el título.

Pasó su pequeña mano por la pasta y contempló las letras plateadas.

-¿Que raro? ¿Por qué la biblioteca tendría un libro en latín? Ya casi nadie lo habla.

-¿Qué es latín?

-Una lengua que ya no se usa... bueno si, en algunas ocasiones, de hecho yo llevé un curso de eso en la escuela. Admito que si aprendí.

-Eso es aburrido, ¡MEJOR, VAMOS A JUGAR!.-El pequeño se aventó contra su hermano para empezar a jugar.

-¡Espera!.-Exclamó el otro.

En ese momento a Jermaine se le cayó el libro al suelo.

De pronto una fuerte ventisca sacudió las copas de los árboles ya pelones por el otoño. Los niños asustados miraron fijamente el libro, pasaron unos segundos antes de que se abriera solo, y comenzarán las hojas a dar vueltas sin parar.

Los niños asustados se abrazaron unos a otros.

-¡QUE SUCEDE AQUI!-La voz de Rebbie se escuchó y los pequeños no se movieron, la chica se horrorizo al ver tal espectaculo, pues en ese momento la noche se hizo presente en un segundo.

Corrío hacía los pequeños para abrazarlos.

En eso el libro se detuvo en una sola página, y todo quedo sereno. Los presentes sentían su corazón a mil por hora, sin saber como reaccionar.

De repente salió un rayo de luz disparado hacía el suelo proveniente del libro, los tres gritaron, sin mas ni menos, el rayo subió a una velocidad increíble perforando nubes hasta llegar al gran astro.

De nuevo se sintió aquellos violentos vientos, del libro comenzaron a salir raíces de árboles creciendo a gran velocidad.

Ellos trataron de retroceder, pero una de las raíces tomó al más pequeño del tobillo.

-¡Aaah!.-Gritó de horror.

Sus hermanos trataron de tomarlo, pero fue tarde, Michael entró en el centro de aquel rayo que había acrecentado su tamaño y brilla con un gran color azul eléctrico.

-¡NOO!-Gritó Jermaine con lágrimas en los ojos, su hermano dejo de hacer ruido y tan solo lo vio como flotaba en el aire.

-¡Michael!.-Gritó su hermana mayor, y se arrojó hacia aquel extraño fenomeno, alcanzó a tomar a su hermanito en brazos y llegó al otro extremo lejos del libro.

-¡Rebbie!-Se escucharon los estruendosos truenos y se podían ver con perfección los rayos que surcaban el cielo a una velocidad indescriptible.

Ambos estaban inconsciente en aquel claro, el pequeño llamaba a sus hermanos por su nombre pero no les respondía, y el miedo crecía más.

En eso ella abrió los ojos, parpadeó varias veces y noté en sus ojos que ya había entrado en si, rapidamente se levantó, y tomó en brazos al más pequeño, en un segundo YO pude ver como ambos quedaban petrificados a causa de lo que tenían en brazos, sin que ellos me vieran me acerqué a ellos.

-Michael.-Susurré asustada al ver al pequeño niño dormido en brazos, pero pude notar como su rostro y extremidades se llenaban rapidamente de un pelo extraño, color negro y grueso.

-R-rebbie, ¿Qué tienes en la frente?.-Dijo Jermaine

Ella se tocó por instinto y alcanzé a notar la silueta de un triángulo en su frente perfectamente colocado.

Palidecí y me sentí mareada, a tal grado que me tambaleé y caí, por un pequeño barranco de ahí, rode mientras no sabía que hacer, no gritaba ya que no sentía fuerza en ninguna parte de mi cuerpo.

Me detuvo el golpe brusco de un árbol, choque contra el, me sobé la cabeza sintiendo el punzante dolor en aquella parte.

Tenía las manos raspadas, con mucha dificultad me levanté, mi pie parecía haberse lastimado por la caída, así que tenía que cogear para poder avanzar, me giré por donde había caído, cual fue mi sorpresa el no encontrarme con ningún barranco, solo árboles, árboles y más árboles.

Miré a todos lados asustada sin poder comprender nada.

A lo lejos pude ver una pequeña esfera de luz, que se acercaba con gran velocidad.

-¿Qué es eso?.-Me dije a mi misma, en aquella escena me di cuenta de que aquella luz no era sino una lámpara y pude escuchar la voz agitada de un chico que sea acercaba.

Por el dolor punzante de mi pierna no pude caminar mucho. Avanzé hacía un pequeño espacio en el bosque con una gran roca en medio. Me recargué sobre ella.

Aquel chico ahora se encontraba a unos metros de mi, en diagonal, parecía realmente agitado.

-Oye ¿Qué te pasa?.-Dije mientras trataba de decir las palabras correctas. La luz que mantenía su lámpara no me dejaba ver, corrió y me di cuenta de que no me veía, avanzó hacía mi dirección y en eso bajo la lámpara.

Mi mandíbula cayo a causa de la impresión.

-Z-zafiro...

Después de tantos años, volví a ver a mi hermano, como si nada hubiese pasado, como si nunca se hubiera ido, sonreí por instinto al verle. Aún con el irritante dolor traté de avanzar hacía el.

-¡HERMANO!

En eso me miró, por un momento CREÍ que era a MI a la que veía, pero di un paso y se alejo, encaré una ceja extrañada.

-Alejate de mi mounstro.-Dijo, aquello me hizo sentir un terrible escalofrio.

-Por favor...por favor...


........................


-por favor, que no sea el.

Me giré lentamente, y caí de lado al ver de nuevo a aquella bestia peluda con ojos amarillos y blancos dientes.

-Una bestia, una bestia fue la que acabo con la vida mi hijo...

Esas fueron las palabras de mi madre al describir lo que a mi hermano le habían quitado.

Sabiendo aquello, me levanté pensando que tal vez podría evitarlo, pero en ese momento no pude avanzar, mientras más me adelantaba, la imagen se iba haciendo más lejana,avanzaba y cada vez los veía más lejos.

Aquel mounstro saltó sobre mi hermano y su voz se perdió en los territorios de la noche.

Capitulo 19




No fue facíl explicarle a Michael que esa noche no iba a poder asistir a sus planes.

.:FLASHBACK:.-¿Qué?...¿Cómo que te dio gripe?

-Si...cof cof, parece ser que a final de todo cof cof, no voy a poder acompañarte.

Le dije aquello por telefono, mientras traía una pañuelo en la boca para que se escuchara rara mi voz.

-Bueno, esta bien. Si tienes algún problema, si quieres que te lleve al hospital, no dudes en llamarme.

-Ok,bye.

.:FIN DEL FLASHBACK:.

Sentía un poco de remordimiento al aver tenido que mentirle a mi mejor amigo. Suspiré cansada mientras caminaba en silencio por las calles de la ciudad, miles de veces Michael me dijo que no saliera de noche, pero confiaba en que no me pasaría nada.

Había varias luces encendidas por la calle algunas titileaban, otras estas fundidas y las demás funcionaban 'bien'

Doble la esquina y me encontré con el restaurante, Rebbie nunca me dijo donde nos veríamos así que avance sigilosamente, tenía un poco de miedo por el hecho de que Michael había salido al cine con su hermana Janet, temía que regresaran, creo que había dicho algo sobre una pelicula de terror, no estoy segura.

No le preste atención estaba viendo su ropa, me presumió que era su atuendo favorito, consistía en un pantalon rojo completamente con una chaqueta roja y dos rayas negras que intersectaban en el centro, se veía muy bien.

Dejando eso a un lado, me acerqué al local.

De pronto alguien me tocó el hombro, casí grite del susto y me di vuelta bruscamente, para encontrarme con Jermaine.

-Asi tendras la consciencia.-Dijo con una sonrisa ladina.

-Oye no hagas eso, casi me matas de un susto.

Bufó graciosamente y me escolto hacía la puerta de su casa que estaba a lado del restaurante, ya había entrado una vez pero no pude evitar sentirme como una desconocida en aquel lugar.

Me abrazé a mi misma con una cierta sensación de frío, lo extraño era que el frío provenía de la habitación y no de afuera.

-¿Tienes frío?.-Dijo Rebbie entrando sin verme ya que traía una caja negra en manos.

-Mmm...un poco.

-Si, es normal. Sobre todo estando en presencia de 'esto'

Miré lo que me señalo, la caja negra de hace un momento, reposaba sobre la mesa de cedro en medio de la sala.

-Y...¿Qué es ESTO?

Ella se acercó.

-Una caja.

-Ya se que es una caja...¿Pero que tiene adentro?

-¿Por qué no la abres para averiguarlo?.-Dijo Jermaine con un tono fastidiado.

Miré el objeto con detenimiento dudando un poco, la tomé con mis manos y alzé la caja para verla más de cerca,noté que no pesaba nada pero al hacer eso, se abrió de la parte de la abajo y un libro grande, azoto en la mesa. Abrí los ojos de par en par.

Me quedé sin habla a causa de la impresión. Miré a Rebbie y luego a Jermaine que me incitaban con la mirada a continuar con aquello.

Tragué ruidosamente saliva analize el libro, parecía viejo, tenía una pasta dura, forrada con tela color vino y polvoriento. Parecía de aquellos libros que existían en la epoca de los castillos y reyes.

Alcanzé a distinguir unas letras en color plateado que brillaron con la luz de la habitación, no entendí que decía parecía ser latín.

Más abajo del título venía un texto de igual en latín así que mejor olvide aquello y abrí el libro.

En eso sentí un golpe en mi cabeza y mi mente se puso en blanco, mis ojos sin mandarselos se posaron sobre las hojas amarillentas del libro y comenzé a leer con la increíble sensación de ENTENDER lo que estaba escrito en el, apesar de no conocer aquella lengua extraña.

Leía con tanta rapidez que podía ver como las páginas daban vueltas y vueltas sin perder la cuenta.

-¿Jermaine que es eso?

-¿Eh?

Escuché la voz de un niño, parpadeé varias veces para distinguir a un par de niños sentados sobre las hojas caídas de los árboles, pude distinguir que el pequeño que traía una camisa blanca con rayas rojas y pantalon era Michael y el de a lado, más grande era como dijo el: Jermaine.

A pesar de que en mi fuero interno alguien me preguntaba ¿Cómo es posible que he viajado en el tiempo? Sentía como si ya estuviera acostumbrada a aquellas visiones.

viernes, 20 de agosto de 2010

Capítulo 18




Bueno...solo por hoy, no soy de las chicas que faltan a la escuela, no me gusta la escuela pero tampoco me gustaría que me dijeran que soy una burra por no ir...

Aunque después de todo estaba feliz de no ir al igual que Michael que sonreía a todo momento, en ese momento lo observé por la ventanilla del baño como tendía mi sabana la que había mojado para despertarme en vano.

Yo seguí en la regadera terminando de asearme, cuando termine me puse unos jeans negros y un sueter rojo.

Bajé las escaleras cepillandome el pelo y con el cepillo de dientes dentro de la boca, vi a Michael sentado comiendo unas galletas.

-¿De donde sacaste eso?

Me miró y luego al paquete que tenía en las manos.

-De tu alacena.-Encaré una ceja mientras el se reía tontamente.

-Esque no desayune...

-Por eso estas así de flaco.-Dije volviendo al baño, dentro, escuché.

-¡Eso lo tomo como un cumplido?

Sonreí negando con la cabeza y termine de arreglarme.

Al salir el estaba con la puerta abierta en pie a lado del recibidor...

Lo miré extrañada.

-Bueno, hoy es un día sin escuela, hay que aprovechar que no habrá cola en los cines, ni en los videojuegos.

Me brillaron los ojos...

-Me leiste la mente.

Mientras me ponía mi chamarra, vi como el regresaba al sofa para tomar la suya.

Me quede petrificada al volver a ver esa chaqueta roja, de mangas largas amarillas y con una M en el pecho de lado izquierdo.

-O-oye Michael

-Dime

-¿Donde conseguiste esa chamarra?

El se miro y me dijo:

-Mi mamá me la compro cuando entre a la prepa y luego le bordo esta M.-Dijo señalando la letra.

En eso sentí un nudo en la garganta, iba a decir algo cuando...

-¡ah! Ahora me acuerdo que mamá quería que le ayudara con unas cosas,Melisa ¿Me acompañas?

-¡Claro!.-Exclamé, que mejor oportunidad para aclarar todo este misterio.

Nos quedamos platicando en el carro de todo lo que ibamos a hacer ese día, lo bueno de aquello era que no tenías que esconderte en lugares públicos para que los inspecctores de educación no te encontrarán.

Al llegar vi que en cuanto bajamos de carro, Tito volteó el letrero a abierto, aunque las calles en ese momento estaban casi deserticas.

Entramos como si nada. Ya era algo normal.

-¡HOLA!-Exclamó Michael

-¡Oh, Melisa! Que bueno tenerte de nuevo aqui.-Dijeron todos colocandose a mi alrededor dejando abandonado al chico que me acompañaba.

-¿Te quedas un rato? ¿Quieres comer?

-¿Oigan, me están ignorando?.-Dijo Michael pero nadie le respondio.

-Creo que si.-Susurró.

-¡Hey! ¡Yo tambien estoy aqui!.-Añadió.

-A ti te vemos todos los dias.-Respondieron todos al unísono.

-Ugh, que frios son...-Dijo con cara de perro regañado.

-Ahora que lo pienso ¿No ibas a ir por Melisa para llevarla a la escuela?

-Aah bueno esque...

Me asusté y le hize señas mientras no me veían los demás, el comprendio y dijo:

-Esque parece ser que Melisa simplemente no queria ir...

-Bueno, es comprensible. Yo tambien he llegado a faltar a mi trabajo porque a veces no tengo ganas.-Añadió Marlon.

-Este restaurante es tu único trabajo y esta a lado de NUESTRA casa ¬.¬

-¿Y que? Me da flojera venir.

Platicamos un poco hasta que la clientela comenzó a venir, la mayor parte de las mesas se llenaron y los muchachos estaban ya trabajando.

En eso vi a Rebbie entrar por la puerta trasera al recinto, me saludó desde lejos, le respondí y me acerqué a ella sin que Michael se diera cuenta.

-Hola, Melisa. Que raro verte aquí ¿No fueron a la escuela Michael y tú?

-Luego te platico, oye ¿Podemos hablar un segundo?

Ella asintió con la cabeza, me tomó de la mano y me llevó hacia la puerta que conectaba con su casa, tragué saliva, nunca antes había estado en la casa de Michael, entramos, estabamos en un pequeño corredor, color verde angosto, un par de pasos ya estabamos en la sala, era amplia. Había 3 muebles color vino y una mesita de cristal en medio, y a la derecha de la habitación estaba el comedor, con una vitrina detrás con muchas figuras de porcelana, a lado de esta estaba la puerta que daba a la cocina.

Rebbie me invito a sentarme en aquel sofa de color vino.

-Bien...¿De que quieres hablar?

Un poco incomoda, tragué saliva.

-Pues, mira, ya me cansé de tantas incertidumbres, quiero saber que esta pasando, ¿Qué me paso aquella noche? ¿Qué fue aquella...cosa? Tengo demasiadas incognitas en mi cabeza y estoy segura que me puedes ayudar con eso, por favor, dime la verdad, no importa cual fuerte o extraña sea, esto se esta alargando, hasta la escritora lleva 18 capitulos contando este y no se ha resuelto ni una pregunta.

(AUTORA: Tiene razón)

Rebbie solo sonrió, sorprendida.

-Entonces, ya estas lista. ¿Tu que dices?

Me di cuenta de que no me estaba hablando a mi, giré mi cabeza vacilante y vi a Jermaine con una mano en el respaldo del sofa donde yo estaba. Por un momento creí ver como mi alma se salía de mi cuerpo a causa del susto.

-Supongo que ya es hora.-Respondió el...

miércoles, 18 de agosto de 2010

Capítulo 17




Ya me había comenzado a cansar de dar vueltas en mi cama a causa de esa confusa y extraña pesadilla o sueño, fuese lo que fuese. Era como si estuviera sumida en un mar de pensamientos en los que me obligaran a estar y no hubiese escapatoria.

Muchas noches anteriores soñaba lo mismo; con aquella noche del ataque, las primeras veces despertaba asustada casi gritando. Después parecía como si me hubiese acostumbrado y con ello pequeños detalles aparecian en aquel sueño.

Pero esta vez, parecía ser diferente. Llegaba a dolerme la cabeza, no podía despertar.

Pasaban escenas una y otra vez, cientos de veces me vi en el suelo con sangre a causa de la herida y aquella cosa salía de la oscuridad como siempre, todas las veces trataba de acercarme a el y verle a la cara, pero siempre despertaba ahora nisiquiera despertaba pero no podía verlo a la cara.

Todo siempre terminaba con:

-Hermano

Y eso es todo y después se vuelve a repetir el mismo sueño. Es como escuchar o ver una película una y otra vez, mientras pasaba de nuevo pensaba, ¿Por qué había llamado a mi hermano esa vez?

Todo aquello era confuso como la conversación con Rebbie en la azotea de la escuela.

-¡Oh Michael, ojala estuvieras aquí! Supongo que tu me ayudaras a pensar.

En eso un nuevo elemento se hizo presente, pude ver que aquella bestia traía una chaqueta roja, con letras amarillas.

Me acerqué un poco a el... y traté de leer las letras, en eso la luz de la luna de aquella noche comenzó a cegarme, y la bestia volvio a cambiar de forma esta vez era humanoide.

En eso me senté a su lado y lo observé con cuidado, al darme cuenta de quien inconscientemente deje caer la mandibula de la impresión.

-Zafiro...-Susurré el nombre de mi hermano, el que se encontraba ahi a lado mio.

De repente noté que su expresión cambio y miro hacia mi dirección, noté en sus ojos que al parecer el me podía ver a mi.

-¿...eres tu?

El de repente alzó su palma en el aire y me miro detenidamente, le seguí la corriente y juntamos nuestras palmas sintiendo una especie de choque al rozar nuestra piel.

Comenzé a sentir un mareo, y lo observé su rostro comenzó a ponerse difuso...

-¿Zafiro?...

-Melisa.-Me contestó pero no era Zafiro, esta vez era Michael... el que tenía frente a mi.

Mi mente se puso en blanco y tuve enfrente el rostro de mi hermano y el de michael, ambos me sonreían... y de la nada, el de mi hermano desapareció y solo quedo el de Michael, en eso apareció a un lado el rostro de la bestia peluda.

Abrí mis ojos de par en par como si algo en mi cabeza hubiese reaccionado en ese momento y pude razonar...

-Michael es...

OoOoOoOoO

-¡MELISA!.-Gritó Michael, en eso abrí mis ojos al máximo pudiendo despertar al fin.

Lo tenía frente a mi, en mi casa, en mi habitación, tomandome de los hombros, por la luz que aparecía por la ventaba supe adivinar que hacia rato que había amanecido, el chico estaba frente a mi, un tanto agitado.

-¡Oh, que bueno que despiertas!.-Dijo abrazandome, en eso sentí como si me cayera un elefante encima...

-N-no...r-espiro...

-¡Ah, lo siento!.-Dijo el separandose rapidamente.

Me incoporé levantamente, mientras me tallaba los ojos a causa del sueño.

-¿Qué haces aquí, Michael?

Hizo una expresión de: "¿Cómo puedes preguntarme eso?"

-Pues, no se porque me dio la sensación de venir a recogerte, así que me levanté temprano y vine para acá, al principio pensé que no estabas, pero noté que la puerta estaba sin llave y entré te busque y te vi dormida.

-¿Ah, si?.-Me volteé a ver el reloj de mesita que marcaba: 7:20

-¡Aaaah! ¡¡¡Las clases comienzan a las 7!!! ¿Que demon---?

-Eso es lo extraño.-Dijo Michael

-¿Por qué?

-Yo llegué aquí cinco minutos para la siete, y cuando subí a tu habitación trate de despertarte pero no reaccionabas. Me asusté y estuve tratando de llamarme, pero no contestabas, tenía miedo pero después comenzaste a susurras cosas y ahí me di cuenta de que estabas viva y llevó TODO este rato tratando de despertarte, mira, hasta te moje.

Toqué mi blusa y mi cama que estaban empapadas y vi en la esquina de la recamara un cubo de agua.

-Dios... y lo increíble es que no tengo frío.

-¡No! ¡Lo increíble fue esto! ¿Melisa, te sientes bien? ¿Necesitas que te lleve al hospital?

-No, en verdad, estoy bien...sinceramente nose porque no desperte, ya se que soy de sueño peaso pero...

En eso un golpe llego a mi cabeza y recordé lo último de mi sueño, el rostro de Michael y el rostro del mounstro, levanté la vista bruscamente.

Contemplé a Michael...su ropa; traía la misma chaqueta que en mi sueño...

martes, 17 de agosto de 2010

Capítulo 16



Ahora Michael y yo parecía como si fueramos más cercanos que antes, nos gustaba tomarnos de las manos y siempre nos dabamos abrazos en lugar de decir: ¡Hola! Los de la escuela se acostumbraron a ver que en cuanto nos veíamos casi corrieramos para vernos cara a cara. Aunque no todo era miel sobre hojuelas, varias veces nos peleabamos y nos dejabamos de hablar...por cinco minutos... después nos estabamos riendo.

Era divertido, y más de un papelito me llegó via "cadena-humana" diciendo si acaso yo era su pareja.

Una noche mientras me fue a dejar a mi casa, lo invite a pasar quedandonos a platicar a altas horas de la noche, era un cálido ambiente, mientras tomabamos chocolate caliente.

-...bueno pero es obvio que MI familia le han pasado cosas más rídiculas que a las tuya.-Dijo muy seguro el chico del otro lado de la mesa con una ceja encarada.

-¡Si, claro!.-Exclamé con una carjada.

-Creeme con lo que me has contado mi familia esta más que loca.

-¡Oh, vamos! ¿Qué han llegado a hacer?

Mientras miraba el fondo de la taza blanca, lo miré de reojo y dije:

-Vale, te contaré. Una vez, cuando estaba en...mmm...creo que era segundo o tercero de secundaria, por jugar en un trampolín me rompí el ligamento del pie...

-¡Uy!

-Si lo se... fue doloroso y tuve que estar 6 meses en muletas, y para colmo me lo romí cuando habían empezado las vacaciones de semana santa, lo peor de eso es que el hospital no tenía muletas que rentarme y yo me hice con un palo que encontré por ahí y ahí me ves recorriendo la casa con un palo de árbol.

Michael soltó la carcajada.

-Espera... aún no llega lo mejor. En eso hubo un día asi de reunión familiar, estabamos comiendo pescado y nose que más. Yo estaba en el patio de adelante platicando con mis tios, en eso llega una amiga de mi mamá de la iglesia.

Hice una pausa para contener la risa.

-...y en eso llamo a mi tía.

.:FLASHBACK:.

-¡Tía Martha!.-Exclamé apoyandome un poco en el sillón de lámina teniendo cuidado con el yeso de mi pierna.

Martha, una señora de piel palida bonachona y con unos lentes a la altura de la nariz se asomo por la puerta.

-¿Qué pasó Moíses? (NOTA:Me decían asi porque decían que me parecía a Moíses son su báculo sagrado)

-Hablale a mi mamá, por favor.

Ella se metio y ahí fue cuando comenzó todo...

Estaba por toda la casa buscando a mi mamá: ¡Norma, Moíses te habla!

Me lleve una mano a la cara. Y justo cuando no creí que fuese peor...

-¡ABRANSE LAS AGUAS!

Mi tía Betty apareció de la nada con mi palo en la mano gritando a los cuatro vientos, me sonrojé por la vergüenza y por el rostro de la señora que estaba en la puerta.

-Tía, tía...-Le susurré.

-¿Qué?

-Es la señora de la iglesia.-Dije en eso ella, corrió dentro de la casa con la cara roja de la risa y de vergüenza.

Después de eso mi mamá salió y mi tía Martha se asomó.

-¿No me digas que para eso le hablabas a tu mamá?

-Si... y tu y Betty andaban haciendo ridiculeses, tu con tu Moíses y la otra gritando.

Para colmo mi tía Martha se salió y se fue a disculpar con la señora, mientras yo me decía: "¿Me pregunto de que habrán muerto los quemados?"

.:FIN DEL FLASHBACK:.

No encontraba la forma de calmar a Michael por la gran carcajada que estaba efectuando, no paraba de reirse, mientras yo tambaleaba por quitarle la taza de la mano que estaba llena de chocolate caliente. Una vez que se calmó:

-Tienes razón...tu familia hahaha...tu familia gana.

-Te lo dije.

Después de un par de tazas de chocolate y más anecdotas de ambas familias, había perdido la noción del tiempo y también había perdido el sueño.


Entonces Michael me vio mientras sonreía.

-¿Qué?

No me respondió simplemente se acercó a mi y poco a poco me fue quitando la bufanda alrededor de mi cuello. Pude oler su perfume sabor vainilla el me había contado que Janet se lo había regalado, ella estaba muy pequeña cuando hizo eso, dice Michael que apenas podía caminar, ese día todos estaban atrás de Janet supervisando que de sus pequeñas manos no se cayera el perfume, al final llegó completo, y le dijo con pocas palabras a Michael:

-Me gusta la vainilla.-Y soltó una risita corriendo a los brazos de su hermano mayor.

-Espera.-Susurré, deteniendo sus manos.

-Tranquila, después de todo iba a llegar el momento en que tendrías que quitartela.

La coloco sobre la mesa y el volvió a su lugar, lentamente me miró y paso un dedo por la ahora casi invisible línea blanca que delineaba mi cuello.

-Vaya ha sanado bastante bien.-Dijo.

Reí tontamente, mientras me acostumbraba a tener la bufanda fuera.

En eso nos miramos a los ojos sonrientes, me gustaba mucho verlo a los ojos, parecían tan cristalinos con la luz y dejaban una sensación de inocencia como si tuvieras a un niño enfrente de ti.

De repente de la nada, vi algo raro, algo que nunca había visto... Un destello amarillo en sus ojos, como si de la nada hubiesen cambiado de color.

El me miro extrañado.

-¿Qué sucede?

-Nose, noté como si hubiesen cambiado de color tus ojos a un tono amarillo.

Sus ojos se abrieron de par en par y quitó la mirada.

-Ah, ya veo... debe ser que ya estoy cansado, será mejor que me vaya.

Mientras decía eso tomó sus cosas y yo me levanté alarmada, parecía algo agitado.

-Bueno, entonces ¿Nos vemos mañana?

-Si, claro...-Me dio un beso en la mejilla y salió de la casa rumbo a su carro, no tardo mucho en arrancar, me despidio con la mano por última vez y lo perdí de vista después de el comienzo del bosque.

Sentí como si alguien tomara mi cabeza y me obligara a mirar hacia arriba, pude ver la luna llena que se asomaba entre las negras nubes anunciando otra lluvia.

-Oh, genial.-Susurré y cerré la puerta.

domingo, 15 de agosto de 2010

Capitulo 15




La hora del descanso acabo rapido al igual que el resto de las clases, como siempre Michael y yo regresamos juntos a casa, primero pasabamos a su restaurante, comiamos algo y luego el me iba a dejar en su carro a mi casa.

Llevamos medio camino y no había nisiquiera una palabra en el aire...

Ya no soportaba aquello, era estresante, incomodo... además sentía a Michael tan lejano..

Lo miré de reojo, miraba con desden la acera por la que caminabamos.

Tomé valor y...

Rapidamente lo tomé de la mano y lo obligué a verme a los ojos los cuales estaban muy abiertos por la sorpresa.

-Michael...¿Qué te sucede? T-tu no eres así...

Parpadeó y relajo los músculos.

-No es nada.

-¡no me mientas!.-Exclamé sorprendida de mi misma.

En eso puso las manos en sus bolsillos.

-¿Por qué tendría que decirte?

Aquella pregunta tan fría parecía como si me cortaba junto con el frío viento.

-Porque somos amigos... y los amigos se dicen todo ¿no?

Eso lo sorprendió mientras me miraba.

-Sabes, toda mi vida, he parecido una chica normal, que tiene montones de amigos y eso pero a decir verdad, me he sentido sola... deje de abrirme a la gente, podrías decir que tengo muchos amigos pero ninguno de ellos me conoce, no sabe lo que me gusta hacer, si acaso mi cumpleaños... en cambio, contigo, fuiste el primero desde hace mucho que acepto mi amistad sin decir peros... Al principio no podía acostumbrarme a tener a alguien tan cercano, no desde la despedida de mi hermano. Y me preguntaba sino me estaba dejando llevar demasiado, por favor Michael...

Comenzé a sentir las heladas lágrimas rodar en mis mejillas...

-Por favor Michael, no quiero volver a esa jaula de la que me ayudaste a salir...

Se acercó a mi vacilante mientras me abrazaba con cariño.

-Disculpame...Amiga...

Pude sentir el calido rozé en mi corazón y lo abrazé recuperandome al fin.

-Tienes razón, debo decirtelo... somos amigos... lo que sucede es que...

Nos sentamos en una banca en el parque de una cuadra después.

-... me sentía culpable por lo que sucedió, nunca habían lastimado a ninguno de mis amigos, tal vez por el hecho de que nunca he tenido uno, y la sensación de aquella vez me atormentaba a cada segundo, cada vez que te miraba...

Sus ojos pasaron a mi cuello para luego quitar su mirada de mi.

-No pensé que te molestara.-De mi mochila, saqué la bufanda que me había dado Rebbie...

.:FLASHBACK:.

-ten, la necesitaras.-Me entregó una bufanda color lila, con la palabra Jackson bordada a mano, cuidadosamente, mientras delineaba aquellas letras rojas, podía sentir como si Katherine su madre estuviera tejiendolas... Era un regalo muy lindo.

.:FIN DEL FLASHBACK:.

Ahora entendí porque me la había dado, me la puse con cuidado alrededor de mi cuello.

-Mira.-El me miró sorprendido y sonrió.

-Gracias.- Me beso en la mejilla mientras me sonrojaba.

Nos tomamos de las manos... en eso una sensación me recorrió el cuerpo.

-Oye tu cree--

No detuvimos cuando dijimos aquello al mismo tiempo.

-¿Tu crees que sea posible?.-Le dije

-No lose...

Nos acercamos cautelosamente, además de que no queriamos que nadie nos viera, y lentamente rozamos nuestros labios. Nunca lo había hecho, y no era como ponían en las tediosas y empalagosas novelas de las tres.

Al separarnos nos miramos el uno al otro...

Pasaron un par de minutos y no podíamos despegar nuestras miradas.

-¡Nooo! Hahahahahaha.- Dijimos eso al mismo tiempo mientras comenzamos a reir.

-Encajamos mejor como amigos que como pareja Hahahaha.- Reímos ruidosamente mientras varias gentes se nos quedaban viendo.

Aquella tarde nos divertimos como siempre en el café de su familia aún después de las 10 de la noche...

martes, 10 de agosto de 2010

Capítulo 14



Al llegar la escuela fue más dificil que en el hospital, la gente se amontonaba a mi alrededor preguntandome cosas extrañas como:

¡Dinos! ¡¿COMO ERA EL TIPO?! Era un hombre... Una mujer... ¿Te operaron?

Ese tipo de cosas, pero antes de que pudiera contestar una, me salían con otras cincos preguntas más.

Entre todo ese remolino pude divisar a Michael en su asiento con la mirada gacha
sumergido en sus pensamientos, desde que me quitaron la venda comenzó a comportarse de un modo extraño, parecía que ni siquiera pudiera verme a los ojos.

Llegamos a la hora de receso, como de costumbre me fui a sentar con Michael en una esquina apartada, aún así seguía sintiendo las atentas miradas de los demás.

Al sentarme no me dijo nada, algo extraño, regularmente me preguntaba, ¿Qué vas a comer? ¿Qué opinas de tal clase?... ese tipo de cosas, bueno de todas formas no iba a poder preguntarme ya que no compre nada de comer, de repente se me fue el apetito, pero no me dirigió ni la mirada, estaba ahí sentado con un caja de leche y el popote dentro de su boca. El regularmente comía algo mas que eso.

Le iba a decir algo cuando...

-¡HOLA!.- Los dos alzamos la cabeza para ver a Rebbie y a Jermaine en la puerta de la cocina... no me sorprendio no ver a los demás, de seguro estaban trabajando en el restaurante.

-¿Q-qué hacen aquí?.-Tartamudeó Michael.

-Vinimos a traerles un poco de comida casera, desde la cocina de mamá Katherine...

Dejo una bolsa de plástico en la mesa, noté que Jermaine miraba hacía otro lado.

-¡Oh, cielos! Olvide algo en la moto, ahora regreso.

-Pero si trajimos to--

Rapidamente Rebbie le hizo una mueca y el cerró la boca...

-Melisa, ¿me puedes ayudar?

Parpadeé varias veces...

-C-claro.

Me levanté y la seguí en silencio, noté su gracioso caminar, mientras todos los chicos se le quedaban viendo, Rebbie era la mayor de todos pero a veces me parecía ver en ella a un niña más que una adulta.

Todo el camino me la pase pensando en ese tipo de cosas, cuando por fin caí en la cuenta de que ya llevamos subiendo varios pisos, se supone que el estacionamiento quedaba abajo, antes de decir algo, ya estabamos en la azotea.

Sentí la brisa acariciarme el rostro y ver las varias nubes que ponían el día nublado.

-Emm...¿Rebbie?

-Puedes decirme...¿Qué viste esa noche?

Aquello me desconcerto en gran medida, en mi fuero interno sabía que habia algo raro pero de cierta manera una barrera me impedía pensar claramente sobre aquella situación.

-¿Quien fue el que me atacó?.- Me adelante un poco hacía ella que me daba la espalda, mientras veía hacá el horizonte con un la mirada perdida.

-No... ¿Quién te salvo?

Sentí nerviosismo y un hormigueo en las palmas de mi mano.

-Tal vez... no me creerías si te lo dijera (reí nerviosamente)

-Melisa, tan solo dimelo.-Esta vez me lo dijo frente a frente.

-Eeh, pues... lo que yo vi...

De la nada vinieron recuerdos a mi mente que poco a poco tomaban nitidez, el más claro fue de el extraño ser a mi lado, de ojos amarillos y grandes dientes blancos y afilados.

Gemí por la sopresa y por instinto me llevé la mano a la garganta donde tenía mi cicatriz...

Rebbie me sonrió.

-Será muy dificil que lo entiendas, pero si quieres seguir teniendo la amistad de mi hermanito, tendrás que escuchar y aceptar...

Conforme me decía aquello me iba acorralando contra la pared, hasta que tropezé con algo y terminé sentada en la banca de aquel lugar. Tragué saliva, mirando a los ojos de la chica que tenía enfrente.

-¿Estás lista?

Se acercó a mi con un tono de voz casi como un ronroneo.

Asentí algo insegura, y cerré mis ojos con fuerza, sentí su mano sobre mi cabeza.

OoOoOoOo

-Melisa.-Susurró.

-Melisa.-Volvió a decir, pero ya casi no distinguia, la vista se ponía nublada, aquella voz me sonaba tan familiar se parecia mucha a otra que habia escuchado antes
estoy segura.

Lo miré a sus ojos, pero ahora eran color miel, mientras cerraba mis ojos pronuncie.

-Hermano...


Toda aquella escena era extraña, me veía a mi misma tumbada en el césped sobre un charco de sangre, de repente me asuté al ver de nuevo a aquella cosa que salía de las tinieblas, era peludo y supe distinguir entre la oscuridad sus ojos, tenía grandes orejas y recorde: "...es un hombre lobo" Las palabras de la chica de mi salón... ¿Entonces era verdad?

Retrocedí y choqué con un árbol a mi espalda. Entonces vi como aquel ser comenzaba a ser iluminado con la luz de la luna y empezar a brillar, la luz cegadora me hizo taparme los ojos por instinto, y pude ver a una persona a mi lado.

-La conozco.-Pensé.

-¿Quién eres? Lo se... pero... no recuerdo bien...

De repente sentí como si cayera aún hoyo y el estomago se me viniera a la garganta, di un salto y desperté.

OoOoOo

Fue cuando sentí como el aire volvía a mi, en todo aquel recuerdo, había dejado de respirar, comenzé a toser, mientras Rebbie seguía enfrente mio...

Después de unos minutos la miré...

-Si, ya recuerdo que fue lo que estuvo a mi lado aquella noche, fue...

En eso ella puso su dedo índice en mis labios, haciendome sonrojar.

-Bien hecho, no preguntes nada ahora, tan solo tienes que esperar un poco...

domingo, 8 de agosto de 2010

Capitulo 13




Mientras dormía sentia como si del otro lado de los parpados alguien me apuntara con un linterna, no podía dormir muy bien, a mi me mente llegaban recuerdos fugaces de la noche anterior.

No tengo idea de quien era quien me llamaba al final del ataque del tipo ese.

Además de aquello existía una leve presión en mi garganta, y la sentía aspera con cada respiración

-Melisa

¿Eh?

-Melisa

¿Quién es?

-Melisa

Abrí mis ojos de golpe para toparme con una sala vaciía de hospital, me incorporé asustada sin asimilarlo bien, estaba con una bata de esas blancas sobre una cama mullida y a lado un cateter que me conectaba con la bolsa vacía de suero.

Me recosté de nuevo bufando cansada. Llevé mi mano a la garganta, tenía unas vendas, era incomodo tenerlas puestas, en eso me percaté que en la mesa de metal frente a mi, estaba llena de flores, chocolates, hasta un osos blanco envuelto.

-¿Quién habrá sido?.- Susurré asustandome por el extraño tono de mi voz a causa de las vendas.

¡Toc! ¡Toc!

Me giré hacia la puerta para ver a Michael y a su familia tras de sí, saludandome con suma alegría, me alegre de cierta manera que Jermaine no se encontrara ahi.

-¡Por fin has despertado!.-Exclamó su madre Katherine con un gran tono de alegría.

-¿Te operaron? ¿Te dolió mucho?.-Se apresuró a decir Janet a un lado de mi cama.

-¡Janet!.-Exclamó Latoya como regaño.

-Veo que aun no has abierto tus regalos.- Señalo Rebbie viendo una de las tantas rosas junto con los hermanos varones.

-¡Que bueno que ya estes bien! ¿Cómo te sientes?.-Preguntó Michael.

-Bien.-Respondí.

-Bueno, dejando atrás estas incomodas vendas

Miré el reloj de la pared que marcaba la 1:20...

-¿Qué dia es hoy?.-Pregunté.

-Miercoles.-Respondió Marlon

-Hasta las 12 de la noche.-Añadio Tito.

-Pero, si te lo preguntas, el ataque fue el miercoles...pero de LA SEMANA PASADA...

Abrí los ojos de par en par y con la boca abierta.

-¡¿QUÉ?! ¿Osea que todo este tiempo estuve dormida?

-SI.-Exclamaron todos al unísono.

Me llevé una mano a la frente cubierta por un sudor frío.

-No puedo creerlo.

-Ejem...

Todos se voltearon para ver a un señor tal vez de unos 40 años, de cabello café y entradas muy marcadas.

-Veamos como esta la paciente.-Se acercó a mi, reviso la bolsa de suero y otros aparatos de los cuales yo ignoraba su funcionamiento.

-Muy bien señorita, alzé la cabeza por favor.

Obedecí y sentí sus frías manos mientras tomaba las vendas y las alaba un poco.

-Mmm... creo que ya es suficiente. Puede quitarselas.

Después salió de la habitación mientras yo desenredaba las vendas alrededor de mi cuello. Con la atenta y silenciosa mirada de todos los presentes. Al terminar me aclaré la garganta.

-¿Qué tal esta?

-Yo la veo muy bien.-Respondio Jermaine, su voz me resonó en la cabeza y con cierta miedo lo miré.

Los demás tambien parecían igual de impresionados mientras lo observaban, excepto uno: Michael.

-Eres rápida a la hora de regenarte, claro que tardará un poco más en esa cicatriz.

Señadó mi garganta.

Randy me pasó la bandeja de metal que estaba sobre la mesa, donde acostumbraban poner los alimentos ahí.

La usé de espejo y observé como una línea blanca recorría mi cuello, al tocarla sentía extraña la piel.

-¿Tu que dices, Michael?.-Este dio un respingo, y me di cuenta de que en NINGUN MOMENTO dejo de ver mi cicatriz desde que me quite la venda.

Esperé su respuesta.

Soltó un bufido y salió del cuarto. Mientras dejaba atrás una atmosfera incomoda.

jueves, 5 de agosto de 2010

YA DE REGRESO :D

Me levanté del suelo siguiendole el paso tras la puerta abierta, no lo divise en las penumbras pero podia escuchar los pasos que velozmente se alejaban de la casa.

Por suerte traia puestos los tenis, tomé mi chamarra de cuero y rapidamente sali, guiandome por el sonido de ambos chicos corriendo.

Con la respiración agitada, me dirigí entre los árboles esperando encontrarlos rapidamente antes de que algo peor sucediera.

Nunca me imagine a Michael golpeando a otro chico o cualquier otro tipo de cosa, y deseé que nunca lo tenga que ver...

De repente, mientras salia de mi mar de pensamientos, me percaté de que no sabía en donde estaba.

Miré a mi alrededor algo asustada, mientras prestaba atención por si en algún momento escuchaba un ruido en especial, no lo hubo.

-Ay no.-Susurré, mientras un escalofrio me recorria los brazos.

Mis sentidos se agudizaron y me asustaba a cada ramita que se rompia o sonido extraño.

Traté de calmarme mentalmente, mamá siempre me dijo que era bueno calmarse mientras se contaba... 1, 2, 3, 4, 5.... asi que ahi estaba yo, en medio de quien sabe donde, en la noche, con pijama.

Ya no escuchaba nada.

De repente, como si fuese pelicula de terror, comenzé a escuchar pasos o sonidos que se acercaban a mi a una velocidad como la mía, y típico, comenzé a caminar, luego a caminar más rápido, trotar, y al final salir corriendo como desesperada.

Al igual que en la película, los pasos me siguieron el ritmo, el corazón me latía desbocadamente, en un momento a otro me detuve para darme cuenta de que ya no escuchaba nada...

Con lentitud me giré y enfrente lo que sea que me estaba siguiendo.

-¡MIAUU!

Escuché el chirrido de un gato negro, que saltaba asustado por mi presencia desde el arbusto que tenía enfrente, me había asustado de manera que puse mi mano en el pecho, sintiendo el sudor frío que corría por mi piel.

-Gato loco,bueno, creo que yo tambien me estoy volviendo loca, aqui no puede haber, nada, lo máximo puede ser emm... un mapache salvaje ¿Cierto?

En ese momento algo me salto a la espalda, pesado y que sin duda alguna me tiró al suelo quedando encima de mi, mientras me aplastaba cortandomente levemente la respiración.

-¡MUY BIEN NIÑITA! ¡AHORA DIME DONDE ESTA TU AMIGUITO ESE! ¡TENGO VARIAS COSAS QUE HABLAR CON EL, ZORRA! DIME!!

Con dificultad le dije:

-N-no se de... que me e-estas hablando...*tosiendo*

-Veamos si esto te refresca la memoria.- Escuché algo métalo después de un clic y en un momento aquel tipo tenía un cuchillido rozandome el cuello con destino a la yugular.

No tuve tiempo gritar cuando escuché como cuando se escucha romper una lona, y un inevitable dolor que recorría toda mi cabeza, vi brotar la sangre de mi cuello, nunca me gustó ver sangre, y esa no iba a ser la excepción.

Palidecí al ver como se formaba un charco ante mis ojos.

-¡AAAH!.-Escuché el grito del chico, tan solo senti como se quitaba de encima mio, me giré para ver que algo entre los arbustos lo arrastraba a las penumbras, giraba una vez y otra vez su cabeza para mirar con terror lo que tenia a sus espaldas y que lo arrastraba, araño mi espalda al tratar de evitar esto y después la tierra, hasta que no tardo en perderse de vista y con ella su voz...

Recuerdo de esa noche que me di vuelta quedando boca arriba viendo hacia el cielo, sobre las copas de los árboles quedaba un espacio donde se veía el gran cielo nocturno adornado con millones de diamantes.

-Luna llena.-Susurré para mi, sientiendo que la voz se me cortaba al igual que la respiración.

El gran astro brillaba inmensamente, escuché un ruido a mis pies, pero no prete atención, tan solo recuerdo que algo me estaba viendo de frente y se acuclillo a mi lado, no podia verle nada del rostro, tan solo un par de ojos amarillos como oro y unos blancos y alargados dientes.

-H-hola.-Dije delirante.

Mientras entrecerraba los ojos esperando que el momento llegaba, vi que aquella cosa a mi lado, comenzó a toma forma.

-Melisa.-Susurró.

-Melisa.-Volvió a decir, pero ya casi no distinguia, la vista se ponía nublada, aquella voz me sonaba tan familiar se parecia mucha a otra que habia escuchado antes
estoy segura.

Lo miré a sus ojos, pero ahora eran color miel, mientras cerraba mis ojos pronuncie.

-Hermano...