lunes, 18 de abril de 2011

NUEVA NOVELAAAAAA!!!

oOla!! :D

iia bastantito tiempo que me había desaparecido sin escribir algo ñ__ñ
bueno, les aviso a los que siguen este blog y también el de luz de luna (ambos escritos por mi) que me he animado a nuevamente escribir otra nueva historia.

Obviamente como protagonista Michael y su servidora.

Se títula: "LEYENDAS URBANAS EN EL CALLEJÓN DEL SIGLO XIV"

Como su nombre dice, esta situada en el siglo catorce, época de los grandes castillos y señores feudales, donde Michael es un digno príncipe de le época.

ADELANTO:
"Las estaciones pasan y yo sigo aquí" Se decía el príncipe mientras observaba por la ventana, con un aire de desgana. Acomodo por vigesima corona, aquella corona que le daba un gran papel en el reino, pero que para el joven, solo era un artefacto mas. Aquella noche cuando decidió darse una vuelta fuera del castillo y sobre todo, fuera de la vigilancia de su padre en pleno invierno, se encontro con lo que sería algo nuevo para él. Algo perteneciente a este mundo y a la vez tan lejano de la realidad. "Cuentala como debe ser" Dijo la chica de ojos cafés claros, antes de perderse en la oscuridad de la noche...

Espero sea de su agrado

Repórtandose nuevamente: Tania Melisa ;)

domingo, 10 de octubre de 2010

EPILOGO

-Oye me estoy quedando sin cobija.-Exclamó el chico.

-*risa tonta* perdón...

-Era más fácil cuando tenía pelaje.-Añadió el.

-Si, supongo que si...

Nos acomodamos, era de noche ya habian pasado 3 meses desde lo ocurrido, la ciudad volvió a la normalidad, la gente podía salir tranquilamente, aquella noche Michael y yo decidimos ir a una de las montañas del bosque, fue muy sencillo llegar un recorrido de 30 min. en camioneta y despues 5 min en caminar, llegamos a un acantilado desde donde se podía apreciar las copas de los árboles y la espectacular y gigantesca luna.

-Mmm... Oye Michael, siempre tuve una duda sobre esto...-

-¿Qué cosa es?

-¿Cómo fue que volviste a la vida despues... de... 'eso'?

-Pues Rebbie me explicó pero no le entendi mucho.

-Dijo: que cuando yo morí, en realidad no morí.

-Ahora estoy más confundida.-Le respondí con gesto incrédulo.

El hizo una mueca pensativa.

-Esque dice que al que mataste no fue a mí, fue al hombre lobo. El fue el que murió y cuando desperté todo había vuelto a la normalidad.

-¡Ah! Creo que comprendo... ¿Y eso tambien se aplicaba a mi?

-Pues... según el libro que por cierto desapareció después de lo ocurrido... decía que la única manera de que una persona volviera a ser humano, era matando exactamente al lobo que la habia convertido en lobo. Y tu lo hiciste.

-Oh, ya entendí. Cielos que vida la mia y la tuya.-Le dije riendome.

-Ni que lo digas, nose como se lo diré a mis nietos.

Solté una carcajada con su comentario.

-Bueno lo que importa al final de todo es que estamos juntos de nuevo.

Nos tomamos de la mano por debajo de la cobija que compartiamos.

-Si, y eso me hace muy feliz.-Respondió.

Observamos la luna que se asomaba por entre las oscuras nubes.

Uno no se tiene que preocupar por el final de las historias sino que la historia nunca termine que siempre este viva en nuestro interior. Porque amamos los sentimientos que nos hace brotar de nuestro corazón.

Cada persona es un mundo y uno sabe como vivir su vida, pero siempre se tiene que tener en cuenta que lo esencial es invisible ante los ojos... y no hay que perder el tiempo buscando la felicidad en lo material porque toda la felicidad que necesitamos esta en nuestro corazón.

-Hehe, admito que fue divertido ser...UN CACHORRO DE LA NOCHE!!!

Capítulo 29




Lo observé mientras caía toscamente en el frío suelo, me quede inmovil al igual que todos, mis ojos se posaron en el arma que aferra con debilidad. Dejé caer la daga horrorizada de lo acontecido hace unos segundos, mis ojos se abrieron de par en par y por fin pude reaccionar, con un grito ahogado me agache junto a Michael y tomé su mano que temblaba y estaba manchada de su propia sangre.

Nos miramos a los ojos como si las palabras sobraran, esa dulce mirada renacia de aquellos ojos amarillos como el oro.

-¿P-por qué?

Tardamudeé en tono bajo, el se limito a parpadear debilmente.

-P-por muy...hombre lobo que sea... n-nunca...n-nunca...olviden...q-que, los a-amo...

Mi vista se nublo a causa de las lágrimas y no pude sostener más la mano de el ya que cayó pesadamente al suelo.

Un estruendo se escuchó poniendonos los pelos de punta, todos observamos el cielo, mientras las nubes se juntaban creando espectaculares relampagos y ruidosos truenos, de un momento a otro oscureció.

Eran apenas las 2:00 de la tarde cuando el ambiente estaba oscuro como boca de lobo.

Me sentí mareada y la respiración parecía aumentar su ritmo, sin poder controlar aquello, me tiré al suelo junto a Michael mientras sufría de inmensos dolores en todo el cuerpo, iguales a los de aquella noche.

El viento aullo terriblemente entre las copas de los árboles que se movían tan rudamente con la amenaza de desprenderse.

-¡Cuidado!-Alcanzé a escuchar mientras todos se protegian en una cueva a unos metros.

Había un sabor extraño en mi boca, como de oxido, de sangre...

En el horizonte pude ver como se alzaba el gran astro de la noche, con suma lentitud que parecían horas.

No podía entender que era lo que estaba pasando en aquellos momentos, todo en mi mente era un revoltijo de pensamientos y sensaciones, no podía ver con claridad todo a mi alrededor parecía moverse como un remolino.

Asustada por lo que pudiera pasar trate de captar cada movimiento en el ambiente pero simplemente, me resultaba imposible.

¿Qué me estaba pasando? ¿Por qué todo tenía que ser así? Me dolía el corazón había pérdido a un amigo, que digo un amigo, casi un hermano para mí, ya no había que se pudiera hacer para enmendar esto una vida se había acabado y por lo que estaba pasando tal vez vaya a ver otra vida que acabe... la mía.

Traté de recordar los momentos felices que pase en ese lugar desde que llegué aquí desde que entre en aquel plantel educativo donde un chico de cabellos oscuros y ojos de color café me saludó.

Vaya vida la mía si es que sobrevivia nunca iba a olvidar esto, nunca.

La luna llevaba un movimiento erratico, cuando de repente se detuvo justo encima de nosotros.

Seguí tendida junto al cuerpo sin vida de mi amigo.

Sentí como si me invadiera un inmenso sueño, parpadeé varias veces, de repente pude ver un punto negro a lo lejos que contrastaba con la luna, parecía una caja, una caja negra.

¡La caja negra!

Esta se detuvo a escasos metros por sobre de nosotros, se abrió como si nada y de nuevo estaba aquel libro viejo estampado de terciopelo.

Escuché un clac y se abrió...

La luna pareció un gran cañon, arrojó un gran rayo dirigido al libro.

Un pequeño rayo de luz aumento de tamaño cubriendonos de luz a mi y a Michael. De repente dentro de todo aquel espectaculo de dolor, sentí la suave brisa como si fuera primavera, me acarició el pelaje y el hocico.

Levemente encorvé mi espalda y tomé aire, al final, suspiré lentamente y pude ver como una luz saliera de mi boca.

¿Será mi alma? Pensé.

Tal vez lo sea, miré al chico a mi lado pero la luz de el provenia de todo su cuerpo e iba aumentando hasta que lo único que tenía a mi lado era una inmensa luz.

-Yo te amo más.-Susurré cerrando los ojos preparada para el final...

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Desperté aturdida, traté de incorporarme y caí sobre algo húmedo, miré al suelo y noté que estaba en un riachuelo, aún sin poder captar bien, me giré para poder acercarme al agua y echarmela en la cara.

De repente sentí algo extraño en mi rostro, parpadeé varías veces, viendo el COLOR de los árboles a mi alrededor, me asomé de nuevo a la cristalina agua y pude ver el color pálido de mi rostro humano, lo toqué sin poder creerlo aún, con mis manos recorrí mi cuerpo, estaba completo no le faltaba nada y estaba como siempre.

Miré al cielo, y me di cuenta de que estaba vez era de noche pero en el horario correcto.

Sin importarme me senté de nuevo en medio del riachuelo tratando de entender todo lo que había pasado.

-¡Niña sal de ahí, te vas a enfermar!- Me giré casi como herida por el rayo al reconocer instantaneamente aquella voz que me llamaba a mí, y lo vi...

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoooOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Llevaba rato corriendo sin importarme a donde me dirigía, estaba feliz, muy feliz de estar vivo, cuando me había despertado asustado por todo lo ocurrido, es extraño morir y luego volver a la vida, es algo inexplicable pero cuando abrí mis ojos y ver que estaba bañado en luz de luna sin que esta me afectara, brinqué de felicidad.

Enseguida comenzé a correr y hasta ahora no me he detenido, estaba realmente feliz, por primera desde mas de 10 años pude salir al exterior sin temor al anochecer, ya no era más un hijo de la luna.

Ya no lo iba a hacer más.

Pero me habia nacido una duda al mismo tiempo que mi felicidad

¿Donde estaba Melisa?

Esa se sumaba a las miles de razones por las cuales corría por el bosque, entre tanto árbol pude abrirme paso en un claro, corrí y pude ver a la mio una jauria de lobos que corría jugueteando a mi alrededor, de cierta manera no les tenia miedo, a esos lobos ya los conocia, reconocí a la matriarca una loba de 9 años de pelaje café y a sus 3 cachorros ya crecidos, y junto a todos era una gran jauria de 14 miembros.

Seguí corriendo y entonces hubo un momento en el que tenia que tomar una decision

-¿Derecha o izquierda?

Me encogí de hombros y escogí la izquierda.

No tardé mucho en escuchar el correr de un riachuelo que muchas veces vi.

Pero me detuve al escuchar el cuchicheo de dos voces.

Me escondí entre los arbustos, ya no era como antes donde mis patas peludas me permetian no hacer ruido.

Me asomé y quede asombrado con lo que mis ojos estaban presenciando.

Pude ver a Melisa abrazando a su hermano Zafiro, al parecer era su espiritu ya que lo rodeaba una inmensa luz blanca, ella parecía muy feliz. Se separaron y se tomaron de las manos se miraron a los ojos y al final el le dio un beso en la mejilla.

El se despidió y de repente dos gigantescas alas se abrieron de par en par y al mismo tiempo en el cielo las nubes negras se abrieron para abrir un camino de luz, el alma de su hermano ascendió al cielo y se perdió a la lejanía.

-¡Te amo, Zafiro!

Gritó ella, la miré tiernamente y salí a su encuentro.

-Hola.-Le dije, ella me miró pasaron los segundos y me sonrió, le correspondí y nos abrazamos no había necesidad de palabras.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Capítulo 28



Retumbo un sonido seco, Michael saltó sobre su hermano Jermaine y trató de atacar a los demás.

-¡Michael! ¡No!

Pero no escuchaba.

-¡Basta! Detente, por favor.

Mi mano temblaba mientras sostenía la daga de plata que el me había dado.

No queria tener que cumplir aquel método que me dijo, no quería hacerle daño, eso sería lo último que haría, pero no me deja muchas opciones, nose que hacer.

Me tiré sobre el quitandoselo de encima con facilidad.

-¡Basta! ¡Que te sucede!

-Lo prometiste, Melisa.

Abrí los ojos de asombro.

-Prometiste seguir el método. ¡Cumplelo!

-¡No quiero, no quiero matarte!

-¡No hay otra opción!

-¡Tiene que haber una!.-Respondí euforica.

Volvió a arrojarsele ahora a Marlon que lo mantuvo en una posicion donde las mandibulas y garras de Michael lo tocaran.

-¡Melisa, que quieres decir con matar!

-El me dijo que solo había un método y me dio esto en respuesta.

Les mostré el arma que descansaba en la palma de mi mano.

-No, no puede ser

-Rebbie, por favor dime que hay otra forma.

Ella me miró a los ojos al borde las lágrimas, pero bajo la mirada avergonzada.

-No.-susurré horrorizada.

Escuché el grito agudo de alguien, sabiendo al 100% de quien se trataba, todos nos giramos, para ver a Michael dirigiendose a Janet.

Lo único que se escuchó fue como el golpe entre dos rocas, Latoya alcanzó a quitar a Janet del camino mientras, dos licantropos estaban al frente, uno de ojos amarillos, el otro de ojos color verde.

Podía sentir el metal quemandome la peluda piel, no le preste atención. Ambos estabamos a escasos centimetros.

-Por favor Michael, no quiero que esto acabe asi.-Le dije entre aullidos, no podía controlar las ansias de aullar y casi ladrar.

-Es la única manera.

Nos miramos detenidamente como la primera vez que nos vimos en aquella escuela. Sobraron las palabras, sus ojos me lo decian todo. Perdida en el amarillo de ellos, no proteste cuando el tambien tomó el arma que me quemaba y la tomó firmemente.

-No, por favor no lo hagas.

A pesar del aspecto de un animal y lejos de ser el tierno Michael de ojos cafés pude adivinar que asomaba una sonrisa.

-Te quiero mucho.

Sentí la caliente sangre derramarse por mi mano y mi muñeca, no despegamos nuestras miradas, pero la de el se iba desvaneciendo...

lunes, 20 de septiembre de 2010

Capítulo 27



Llevaba ya rato corriendo atraves del bosque, de cierta manera, de tantas veces que he entrado ya sabía como conducirme en el. Y ahora que tenía estas nuevas 'habilidades' me era más comodo y rápido proseguir.

Me sentía de lo más rídicula mientras pensaba aquello y me maldecia a mi misma por no poner atencion sobre la ubicación del llamado refugio donde supuestamente se encontraba Michael.

Solo seguí mi instinto y corrí hacia donde yo creí, varias veces me encontraba con caminos que se iban separando y escogía el que me parecía mejor.

-No vengas.-Paré en seco.

Observé a mi alrededor tratando de advininar de donde venía aquella voz.

-¿Qué?

Comenzó a dolerme la cabeza mientras varías imagenes se agolpaban en mi mente con una película corriendo.

-No vengas, vete de aqui.

-¿Michael?

Las imagenes parecían tener más nitidez, podía ver el piso de madera, y la construcción.

-¿Donde estas?

-Por favor... vete.

-¡No!

Cuando grite eso, retome el camino esta vez más segura del terreno.

Era un roble, muy diferente a los demás. Estaba a un par de kilometros. Noté como el cielo se cubría de las densas nubes negras que amenazaban con una gran tormenta.

A lo lejos se podía ver los rayos tocar la tierra.

Sentí un dolor en mi estomago como si me hubieran dado un golpe en el estomago, imagenes de la metamorfosis de aquella noche volvieron a mi mente.

-No, no ahora.-Dije haciendo una mueca de dolor.

Con una mano en el estomago corrí de nuevo.

Tardé unos 40 min en llegar a un lugar el terreno era un poco empinado y los árboles se juntaban haciendose dificil ir entre ellos.

Llegué a un punto en el que ya no supe a donde ir, parecía que me había perdido, mientras el dolor en el estomago parecía recorrer como una descarga electrica todo mi cuerpo.

-Es aqui-Susurré.

Reinó el silencio.

-Te dije... que no vinieras.-Bruscamente me di la vuelta para no encontrar nada.

-¿Michael?

No me respondió.

-Por favor sal... necesito, hablar contigo.

-No puedo Melisa... no puedo.-Dijo con un tono cansado.

Seguí el sonido de su voz, detrás de un árbol, alcanzé a ver que se asomaba una mano peluda.

-Michael, tranquilo.- Susurré mientras rozaba su mano, el cual la quito inmediatamente pero lo alcanze a verlo frente a frente. De cierta manera ya no tenía miedo.

Se cubrió enseguida.

-Lo siento Melisa, lo siento...yo, no quise.

Lo tomé del hombro.

-No pasa nada, lo importante es que estamos aqui de nuevo reunidos, como los amigos que eramos.

Escuché un sollozo por parte de el.

-¡Pero mira lo que te hice, te convertí en uno de los mios!

-No me importa Michael, no me importa si estoy asi o me convierto en otra cosa lo único que quiero es que no me dejes, no por favor. Será más doloroso que todo esto que ha pasado.

-He arruinado tu vida, tu tenías libertad.

-¡Tu tambien!

-¡ASI NO!.-Gritó señalandose.

Hubo un incomodo silencio. Apenas cuando le iba a decir algo...

-Conozco un método para que vuelvas a la normalidad, sin riesgo alguno.

Me acerqué a el.

-No me importa como estoy, quiero--

-Prometemelo, dime que aceptaras, si tanto me amas por favor acepta el método.

-Yo...

Lo pensé detenidamente.

-De acuerdo, y tu prometeme algo

-Lo que sea

-Prometeme que nuestra amistad nunca se destruira.

Sus ojos amarillos se cristalizaron, agacho las orejas como lo hacen los caninos.

-Pe--

-¡Prometelo!

Siguió guardando silencio.

Avanzó entre unos arbustos y saco algo de entre las ramas estaba envuelto en un pañuelo de cuero.

-Para quitar la maldición, necesitas deshacerlo desde la raíz.

Colocó el objeto en mi mano envuelto. Sin poder entender, quité la cubierta y vi el asombroso brillo de una daga de plata. Entendiendo lo que me quería decir, lo miré estupefacta.

-Es la única manera.-Susurró.

-No, yo--

-¡Michael, Melisa!.-Escuché a lo lejos, era la voz de Jermaine y de los demás.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Capítulo 26



Desperté bruscamente sobre el catre medio oxidado y con la presencia de un sudor frio en mi frente.

Observé a mi alrededor era un cuarto pequeño de paredes con un estampado anticuado, con flores, comenzé a sentir miedo ya que no sabía en donde estaba, me levanté.

Giré mi cuello, y estire mis brazos.

En eso noté una cicatriz blanca en mi dedo, donde... TENÍA mi anillo.

No tardé en recordar todo lo acontecido esa noche, con algo de desesperación corrí hacía la puerta pero antes de que tocara la perilla esta se abrió derepente. Era Rebbie que me miraba sorprendida.

-¡Ya despertaste!.-Exclamó feliz, gritó de nuevo aquello en dirección a unas escaleras que subían al fondo del pasillo que conectaba con el cuarto donde estaba.

Escuché varias exclamaciones y pasos apresurados. Rebbie me tomó del brazo.

-¡Gracias al cielo estas viva!.-Volvió a decir.

Me hizo subir las escaleras rapidamente y llegué a la sala de la familia de Michael donde todos estaban reunidos.

-¡Melisa!.-Gritó Janet abrazandome, acaricie su cabeza y volví la vista a la sala.

-¿Qué ha sucedido?

La habitación fue reinada por el obsoluto silencio, unos cuantos se miraban como si tuvieran miedo de decirme la respuesta.

-Vamos, por favor. Necesito saber que pasa.

Jermaine fue el que abrió la conversación.

-Fuiste mordida por mi hermano.

-Eso lo se.-Le respondí secamente.

-Recuerdo precisamente el dolor que sentí esa vez. Ahora que lo pienso ¿Han pasado días desde lo que sucedió?

Sabiendo la respuesta espere que alguien me lo dijera.

-Si, ha pasado una semana y media.

-¿Y qué pasó?

-Pues verás. Aquella noche fuiste mordida por Michael, no sabemos porque si llevabas tu anillo, y comenzaste a sufrir una metamorfosis pero el el hechizo al que esta atado Michael no se puede esparcir la maldición del hombre lobo, por tanto la metamorfosis que estabas sufriendo te iba a matar, eso iba a pasar, pero en aquel momento amaneció y el poder de la luna y el sol chocaron... al final, volviste a tu forma original. Todos estos días, sobre todo en la noche volvias a sufrir esa metamorfosis, pero esta vez lograbas sobrevivir. Terminamos por esperar si algún día recobrarias la consciencia, hasta hoy.

Comprendí cada palabra que me decían y de cierta manera esperaba que me desmayara de la impresión en cambio me quede tranquilamente prestanto atención a las palabras del patriarca.

Ahora, la pregunta que me preocupaba.

-¿Y... Michael?

Volvió ese silencio incomodo que me estaba sacando de mis casillas. Esta vez Rebbie fue la que hablo.

-Sigue en su forma lobuna. Volvió la razon a su mente, pero no su forma física, hace dos noches lo vimos, lo encontramos en el bosque, el nos dijo... que, estaba escondido en una casa de árbol. De hecho fue una que construimos cuando eramos niños, es casi imposible de encontrar, solo nosotros sabemos su ubicación. Latoya se ha encargado de llevarle comida y Marlon, Tito y Jackie han estado despistando a la comunidad, desde el ataque en el cine, la gente vive aterrorizada, si te asomas a la ventana...

Mientras me decía eso fui a la ventana más proxima y entreabrí las cortinas de metal.

-No hay nadie.-Dije sorprendida.

-Si, nadie ha salido desde esa noche.

Aprete los puños.

-¡Basta! Todo esto ha sido mi culpa... y yo tengo que solucionarlo.

-¿Cómo? ¿Tienes alguna idea de lo que vas a hacer?-Preguntó Rebbie.

-No, nose que voy hacer. Pero ahora lo único que quiero hacer es ir a buscar a Michael.

-Yo...no creo que sea buena idea.-Dijo Latoya mientras se miraba de reojo que Jermaine y Rebbie.

-¿Por qué no?

-Bueno esque... Michael...

-¿No me quiere ver?-Pregunté.

-No, no exactamente.

Sentí de nuevo aquel dolor en el pecho, pero hice caso omiso.

-Ya me las arreglare cuando lo vea.

-¡Espera no!

No les hice caso, abrí la puerta rapidamente y salí corriendo a una velocidad que ni yo creía, tal vez no era exactamente un licantropo, pero aún mantenía la vista aguda en blanco y negro, el olfato igual y ni decir de los oídos, podía escuchar cada paso que daba un pequeño ratón, podía oler la intensa húmedad del ambiente y al mismo tiempo podía ver el batir de las alas de una mosca a bastantes metros alejados a mi.

Capítulo 25



Grité ante el dolor y la sensación de la sangre brotar de mi hombro, los afilados colmillos de la criatura se hundieron más haciendome retorcerme en el suelo, sintiendo como la piel se rompia y poco a poco era desprendido mi miembro, en aquel instante, por naturaleza traté de quitarmelo de encima y puse mi mano sobre su grueso y peludo brazo.

El jadeo de dolor, y pude ver de reojo como salía humo de mi mano como si estuviera vertiendo un ácido sobre el.

Se apartó de encima mío y se tomó el brazo mientras se tambaleaba. Miré mi mano y con la poca luz que había pude ver el titiliar de mi anillo de plata.

De cierta manera sonreí de medio lado agradecida. Pero no podía decir lo mismo de mi brazo que no paraba de sangrar, había logrado salvar a James, ahora estaba totalmente sola en medio del bosque con una herida mortal.

Ya tan solo tenía que esperar el momento en el que me fuera a reunir de nuevo con mi hermano.

Me sentí fatal al pensar lo que dirían mis padres, el sentir que les fue arrebatada la vida de sus dos hijos. Se moriran de tristeza cuando se enteren, ojala y pudiera hacer algo. Pero... a pesar de todo aquello, me sentí tambien mal por Michael, al final no lo pude proteger.

No pude evitar alguna catastrofe que lo llevaría a el a una muerte segura. Le fallé a su padre, le fallé a su familia, mi familia la que me habia adoptado por esos últimos meses, cuando Michael y yo ibamos todos los días después de clases a tomar un café a aquel cálido restaurante, donde todos tenían una amplia sonrisa y un ambiente caluroso.

Ya no los iba a volver a ver, pero al menos disfrute de su compañia, me pregunte si algún día, volveré a ver a Michael, no lose.

En ese momento sentí como si mis ojos se sobresaltaran, sentí el correr del veneno dentro de mis venas, y caí en la posible razón de...

"¿Yo también me convertiré en una hija de la luna?"

El dolor del brazo pasó a mi espina dorsal, mientras se curvaba y me hacía padecer un dolor indescriptible, podía escuchar el crujir de ellos.

Pude ver como las mangas de mi ropa se rompían como si me estuviera inflando, asi como al mismo tiempo, sentía mi boca extraña, como cuando los dentistas te sacaban un diente pero esta vez, era como si alguien te quisiera sacar los dientes de un solo tirón.

Clavé mis uñas en la tierra, y de pronto nació un ardor en mi mano, me la acerqué al rostro y pude ver como el anillo de plata que me había regalado mi madre con tanto cariño, ahora me quedaba la piel que comenzaba a perder su color gracias a espeso pelaje que comenzaba a salir de mis manos.

Ya no podía reconocer mi voz, tan solo eran jadeos y bufidos bestiales.

La vista se me nubló, no me quede ciega, sino que al ver pasar una luciernaga con su luz AMARILLA, ahora pasaba a ser una luz BLANCA, mi vista paso a ser a la de un canino, blanco y negro.

A pesar de estar consciente del mounstro en el que me estaba convirtiendo, pude sentir las lágrimas correr por mis peludas mejillas o mandibulas, no lo se.

Pude escuchar a lo lejos una voz chillona, que gritaba un nombre, el mio creo, pero me sentñia incapaz de responder.

Sentí la presencia de dos personas que se acercaron a mi.

-Jermaine, rápido corre.-Dijo Rebbie

-No, no puede ser, esto no esta pasando...

-¡Si! Si esta pasando, Michael la mordió. Pero el hechizo no funciona así, ella no sufrira la vida de un licantropo...

-Pero... tampoco podrá volver a la vida.

Es decir que a pesar de todo ¿Si moriré? Tenía tantas ganas de decirles tantas cosas, pero me era imposible, sentí un golpe en mi pecho, depués otro, y luego otro y así hasta que se convirtió en un ataque, me retorcía en el húmedo suelo.

Escuché gritar a Rebbie algo y en ese momento cuando sentí que el aire se escapaba de mi boca pude sentir el cegador rayo de luz del sol, que anunciaba un nuevo día.

O tal vez no, tal vez sea la bienvenida a otra vida, pero en cuanto vi aquella esfera de calor, con el nombre de sol, me di cuenta de que aún estaba aquí, viva.

Volví a convulsionarme, pero esta vez, me sentí más extraña que antes, incapaz de poder resistir más caí en la insconsciencia.

-¡Melisa!.-Escuchñe gritar, pero imposible responderle, cerré mis ojos deseando que todo este dolor acabara pronto y me fuera rápido de este mundo.

O al menos eso creía...