domingo, 8 de agosto de 2010

Capitulo 13




Mientras dormía sentia como si del otro lado de los parpados alguien me apuntara con un linterna, no podía dormir muy bien, a mi me mente llegaban recuerdos fugaces de la noche anterior.

No tengo idea de quien era quien me llamaba al final del ataque del tipo ese.

Además de aquello existía una leve presión en mi garganta, y la sentía aspera con cada respiración

-Melisa

¿Eh?

-Melisa

¿Quién es?

-Melisa

Abrí mis ojos de golpe para toparme con una sala vaciía de hospital, me incorporé asustada sin asimilarlo bien, estaba con una bata de esas blancas sobre una cama mullida y a lado un cateter que me conectaba con la bolsa vacía de suero.

Me recosté de nuevo bufando cansada. Llevé mi mano a la garganta, tenía unas vendas, era incomodo tenerlas puestas, en eso me percaté que en la mesa de metal frente a mi, estaba llena de flores, chocolates, hasta un osos blanco envuelto.

-¿Quién habrá sido?.- Susurré asustandome por el extraño tono de mi voz a causa de las vendas.

¡Toc! ¡Toc!

Me giré hacia la puerta para ver a Michael y a su familia tras de sí, saludandome con suma alegría, me alegre de cierta manera que Jermaine no se encontrara ahi.

-¡Por fin has despertado!.-Exclamó su madre Katherine con un gran tono de alegría.

-¿Te operaron? ¿Te dolió mucho?.-Se apresuró a decir Janet a un lado de mi cama.

-¡Janet!.-Exclamó Latoya como regaño.

-Veo que aun no has abierto tus regalos.- Señalo Rebbie viendo una de las tantas rosas junto con los hermanos varones.

-¡Que bueno que ya estes bien! ¿Cómo te sientes?.-Preguntó Michael.

-Bien.-Respondí.

-Bueno, dejando atrás estas incomodas vendas

Miré el reloj de la pared que marcaba la 1:20...

-¿Qué dia es hoy?.-Pregunté.

-Miercoles.-Respondió Marlon

-Hasta las 12 de la noche.-Añadio Tito.

-Pero, si te lo preguntas, el ataque fue el miercoles...pero de LA SEMANA PASADA...

Abrí los ojos de par en par y con la boca abierta.

-¡¿QUÉ?! ¿Osea que todo este tiempo estuve dormida?

-SI.-Exclamaron todos al unísono.

Me llevé una mano a la frente cubierta por un sudor frío.

-No puedo creerlo.

-Ejem...

Todos se voltearon para ver a un señor tal vez de unos 40 años, de cabello café y entradas muy marcadas.

-Veamos como esta la paciente.-Se acercó a mi, reviso la bolsa de suero y otros aparatos de los cuales yo ignoraba su funcionamiento.

-Muy bien señorita, alzé la cabeza por favor.

Obedecí y sentí sus frías manos mientras tomaba las vendas y las alaba un poco.

-Mmm... creo que ya es suficiente. Puede quitarselas.

Después salió de la habitación mientras yo desenredaba las vendas alrededor de mi cuello. Con la atenta y silenciosa mirada de todos los presentes. Al terminar me aclaré la garganta.

-¿Qué tal esta?

-Yo la veo muy bien.-Respondio Jermaine, su voz me resonó en la cabeza y con cierta miedo lo miré.

Los demás tambien parecían igual de impresionados mientras lo observaban, excepto uno: Michael.

-Eres rápida a la hora de regenarte, claro que tardará un poco más en esa cicatriz.

Señadó mi garganta.

Randy me pasó la bandeja de metal que estaba sobre la mesa, donde acostumbraban poner los alimentos ahí.

La usé de espejo y observé como una línea blanca recorría mi cuello, al tocarla sentía extraña la piel.

-¿Tu que dices, Michael?.-Este dio un respingo, y me di cuenta de que en NINGUN MOMENTO dejo de ver mi cicatriz desde que me quite la venda.

Esperé su respuesta.

Soltó un bufido y salió del cuarto. Mientras dejaba atrás una atmosfera incomoda.

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