viernes, 20 de agosto de 2010

Capítulo 18




Bueno...solo por hoy, no soy de las chicas que faltan a la escuela, no me gusta la escuela pero tampoco me gustaría que me dijeran que soy una burra por no ir...

Aunque después de todo estaba feliz de no ir al igual que Michael que sonreía a todo momento, en ese momento lo observé por la ventanilla del baño como tendía mi sabana la que había mojado para despertarme en vano.

Yo seguí en la regadera terminando de asearme, cuando termine me puse unos jeans negros y un sueter rojo.

Bajé las escaleras cepillandome el pelo y con el cepillo de dientes dentro de la boca, vi a Michael sentado comiendo unas galletas.

-¿De donde sacaste eso?

Me miró y luego al paquete que tenía en las manos.

-De tu alacena.-Encaré una ceja mientras el se reía tontamente.

-Esque no desayune...

-Por eso estas así de flaco.-Dije volviendo al baño, dentro, escuché.

-¡Eso lo tomo como un cumplido?

Sonreí negando con la cabeza y termine de arreglarme.

Al salir el estaba con la puerta abierta en pie a lado del recibidor...

Lo miré extrañada.

-Bueno, hoy es un día sin escuela, hay que aprovechar que no habrá cola en los cines, ni en los videojuegos.

Me brillaron los ojos...

-Me leiste la mente.

Mientras me ponía mi chamarra, vi como el regresaba al sofa para tomar la suya.

Me quede petrificada al volver a ver esa chaqueta roja, de mangas largas amarillas y con una M en el pecho de lado izquierdo.

-O-oye Michael

-Dime

-¿Donde conseguiste esa chamarra?

El se miro y me dijo:

-Mi mamá me la compro cuando entre a la prepa y luego le bordo esta M.-Dijo señalando la letra.

En eso sentí un nudo en la garganta, iba a decir algo cuando...

-¡ah! Ahora me acuerdo que mamá quería que le ayudara con unas cosas,Melisa ¿Me acompañas?

-¡Claro!.-Exclamé, que mejor oportunidad para aclarar todo este misterio.

Nos quedamos platicando en el carro de todo lo que ibamos a hacer ese día, lo bueno de aquello era que no tenías que esconderte en lugares públicos para que los inspecctores de educación no te encontrarán.

Al llegar vi que en cuanto bajamos de carro, Tito volteó el letrero a abierto, aunque las calles en ese momento estaban casi deserticas.

Entramos como si nada. Ya era algo normal.

-¡HOLA!-Exclamó Michael

-¡Oh, Melisa! Que bueno tenerte de nuevo aqui.-Dijeron todos colocandose a mi alrededor dejando abandonado al chico que me acompañaba.

-¿Te quedas un rato? ¿Quieres comer?

-¿Oigan, me están ignorando?.-Dijo Michael pero nadie le respondio.

-Creo que si.-Susurró.

-¡Hey! ¡Yo tambien estoy aqui!.-Añadió.

-A ti te vemos todos los dias.-Respondieron todos al unísono.

-Ugh, que frios son...-Dijo con cara de perro regañado.

-Ahora que lo pienso ¿No ibas a ir por Melisa para llevarla a la escuela?

-Aah bueno esque...

Me asusté y le hize señas mientras no me veían los demás, el comprendio y dijo:

-Esque parece ser que Melisa simplemente no queria ir...

-Bueno, es comprensible. Yo tambien he llegado a faltar a mi trabajo porque a veces no tengo ganas.-Añadió Marlon.

-Este restaurante es tu único trabajo y esta a lado de NUESTRA casa ¬.¬

-¿Y que? Me da flojera venir.

Platicamos un poco hasta que la clientela comenzó a venir, la mayor parte de las mesas se llenaron y los muchachos estaban ya trabajando.

En eso vi a Rebbie entrar por la puerta trasera al recinto, me saludó desde lejos, le respondí y me acerqué a ella sin que Michael se diera cuenta.

-Hola, Melisa. Que raro verte aquí ¿No fueron a la escuela Michael y tú?

-Luego te platico, oye ¿Podemos hablar un segundo?

Ella asintió con la cabeza, me tomó de la mano y me llevó hacia la puerta que conectaba con su casa, tragué saliva, nunca antes había estado en la casa de Michael, entramos, estabamos en un pequeño corredor, color verde angosto, un par de pasos ya estabamos en la sala, era amplia. Había 3 muebles color vino y una mesita de cristal en medio, y a la derecha de la habitación estaba el comedor, con una vitrina detrás con muchas figuras de porcelana, a lado de esta estaba la puerta que daba a la cocina.

Rebbie me invito a sentarme en aquel sofa de color vino.

-Bien...¿De que quieres hablar?

Un poco incomoda, tragué saliva.

-Pues, mira, ya me cansé de tantas incertidumbres, quiero saber que esta pasando, ¿Qué me paso aquella noche? ¿Qué fue aquella...cosa? Tengo demasiadas incognitas en mi cabeza y estoy segura que me puedes ayudar con eso, por favor, dime la verdad, no importa cual fuerte o extraña sea, esto se esta alargando, hasta la escritora lleva 18 capitulos contando este y no se ha resuelto ni una pregunta.

(AUTORA: Tiene razón)

Rebbie solo sonrió, sorprendida.

-Entonces, ya estas lista. ¿Tu que dices?

Me di cuenta de que no me estaba hablando a mi, giré mi cabeza vacilante y vi a Jermaine con una mano en el respaldo del sofa donde yo estaba. Por un momento creí ver como mi alma se salía de mi cuerpo a causa del susto.

-Supongo que ya es hora.-Respondió el...

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