
Al llegar la escuela fue más dificil que en el hospital, la gente se amontonaba a mi alrededor preguntandome cosas extrañas como:
¡Dinos! ¡¿COMO ERA EL TIPO?! Era un hombre... Una mujer... ¿Te operaron?
Ese tipo de cosas, pero antes de que pudiera contestar una, me salían con otras cincos preguntas más.
Entre todo ese remolino pude divisar a Michael en su asiento con la mirada gacha
sumergido en sus pensamientos, desde que me quitaron la venda comenzó a comportarse de un modo extraño, parecía que ni siquiera pudiera verme a los ojos.
Llegamos a la hora de receso, como de costumbre me fui a sentar con Michael en una esquina apartada, aún así seguía sintiendo las atentas miradas de los demás.
Al sentarme no me dijo nada, algo extraño, regularmente me preguntaba, ¿Qué vas a comer? ¿Qué opinas de tal clase?... ese tipo de cosas, bueno de todas formas no iba a poder preguntarme ya que no compre nada de comer, de repente se me fue el apetito, pero no me dirigió ni la mirada, estaba ahí sentado con un caja de leche y el popote dentro de su boca. El regularmente comía algo mas que eso.
Le iba a decir algo cuando...
-¡HOLA!.- Los dos alzamos la cabeza para ver a Rebbie y a Jermaine en la puerta de la cocina... no me sorprendio no ver a los demás, de seguro estaban trabajando en el restaurante.
-¿Q-qué hacen aquí?.-Tartamudeó Michael.
-Vinimos a traerles un poco de comida casera, desde la cocina de mamá Katherine...
Dejo una bolsa de plástico en la mesa, noté que Jermaine miraba hacía otro lado.
-¡Oh, cielos! Olvide algo en la moto, ahora regreso.
-Pero si trajimos to--
Rapidamente Rebbie le hizo una mueca y el cerró la boca...
-Melisa, ¿me puedes ayudar?
Parpadeé varias veces...
-C-claro.
Me levanté y la seguí en silencio, noté su gracioso caminar, mientras todos los chicos se le quedaban viendo, Rebbie era la mayor de todos pero a veces me parecía ver en ella a un niña más que una adulta.
Todo el camino me la pase pensando en ese tipo de cosas, cuando por fin caí en la cuenta de que ya llevamos subiendo varios pisos, se supone que el estacionamiento quedaba abajo, antes de decir algo, ya estabamos en la azotea.
Sentí la brisa acariciarme el rostro y ver las varias nubes que ponían el día nublado.
-Emm...¿Rebbie?
-Puedes decirme...¿Qué viste esa noche?
Aquello me desconcerto en gran medida, en mi fuero interno sabía que habia algo raro pero de cierta manera una barrera me impedía pensar claramente sobre aquella situación.
-¿Quien fue el que me atacó?.- Me adelante un poco hacía ella que me daba la espalda, mientras veía hacá el horizonte con un la mirada perdida.
-No... ¿Quién te salvo?
Sentí nerviosismo y un hormigueo en las palmas de mi mano.
-Tal vez... no me creerías si te lo dijera (reí nerviosamente)
-Melisa, tan solo dimelo.-Esta vez me lo dijo frente a frente.
-Eeh, pues... lo que yo vi...
De la nada vinieron recuerdos a mi mente que poco a poco tomaban nitidez, el más claro fue de el extraño ser a mi lado, de ojos amarillos y grandes dientes blancos y afilados.
Gemí por la sopresa y por instinto me llevé la mano a la garganta donde tenía mi cicatriz...
Rebbie me sonrió.
-Será muy dificil que lo entiendas, pero si quieres seguir teniendo la amistad de mi hermanito, tendrás que escuchar y aceptar...
Conforme me decía aquello me iba acorralando contra la pared, hasta que tropezé con algo y terminé sentada en la banca de aquel lugar. Tragué saliva, mirando a los ojos de la chica que tenía enfrente.
-¿Estás lista?
Se acercó a mi con un tono de voz casi como un ronroneo.
Asentí algo insegura, y cerré mis ojos con fuerza, sentí su mano sobre mi cabeza.
OoOoOoOo
-Melisa.-Susurró.
-Melisa.-Volvió a decir, pero ya casi no distinguia, la vista se ponía nublada, aquella voz me sonaba tan familiar se parecia mucha a otra que habia escuchado antes
estoy segura.
Lo miré a sus ojos, pero ahora eran color miel, mientras cerraba mis ojos pronuncie.
-Hermano...
Toda aquella escena era extraña, me veía a mi misma tumbada en el césped sobre un charco de sangre, de repente me asuté al ver de nuevo a aquella cosa que salía de las tinieblas, era peludo y supe distinguir entre la oscuridad sus ojos, tenía grandes orejas y recorde: "...es un hombre lobo" Las palabras de la chica de mi salón... ¿Entonces era verdad?
Retrocedí y choqué con un árbol a mi espalda. Entonces vi como aquel ser comenzaba a ser iluminado con la luz de la luna y empezar a brillar, la luz cegadora me hizo taparme los ojos por instinto, y pude ver a una persona a mi lado.
-La conozco.-Pensé.
-¿Quién eres? Lo se... pero... no recuerdo bien...
De repente sentí como si cayera aún hoyo y el estomago se me viniera a la garganta, di un salto y desperté.
OoOoOo
Fue cuando sentí como el aire volvía a mi, en todo aquel recuerdo, había dejado de respirar, comenzé a toser, mientras Rebbie seguía enfrente mio...
Después de unos minutos la miré...
-Si, ya recuerdo que fue lo que estuvo a mi lado aquella noche, fue...
En eso ella puso su dedo índice en mis labios, haciendome sonrojar.
-Bien hecho, no preguntes nada ahora, tan solo tienes que esperar un poco...
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