
Atravese velozmente la sala de cine hasta llegar a una puerta de color negro que daba a la salida de emergencia. Al cruzarla me tope con el comienzo del bosque a unos escasos metros.
Miré alrededor tratando de pensar que camino tomar, (si es que habia uno) miré de izquierda a derecha, sin saber bien a donde ir escogí el lado derecho, mientras trataba de no chocar con los árboles.
No me importo perderme en el bosque segúí un camino imaginario que salía conforme aumentaba la velocidad a la que corría.
-¡Michael!.-Grité. Nose porque lo hice fue como instinto.
Escuché el crujir de la rama de un árbol y me giré para tratar de adivinar de donde venía aquel sonido.
Mala idea.
Caí sentada en el húmedo suelo.
-Ay, ay ay...-Me quejé.
Cuando abrí mis ojos frente de mi había un chico tal vez un poco menor que yo, que se sobaba tambien su pierna adolorida por el impacto.
En ese momento mi sentido común me hubiera dicho que me disculpara con aquella persona por haber chocado por ella, pero en mi fuero interno tan solo tenía la imagen de Michael corriendo por las calles aterrorizando a la gente.
Me levanté rapidamente, con intenciones de volver a correr pero la mano del chico me detuvo.
-E-espera... ¿P-puedo ir contigo? Esa bestia me veníe persiguiendo.
-Y-yo...-Apenas iba a responderle cuando de nuevo aquel aullido que te helaba la sangre se hizo presente, por instinto giré mi cabeza hacía la dirección de donde venía.
-P-por favor.-Volvió a suplicar el chico.
Lo miré de reojo a sus ojos verdes y me mordí el labio ante tal situación.
-Pues, bueno... pero en cuanto veas la posible salida del bosque sales corriendo.
-De acuerdo.-Respondió con el rostro brillante.
Volví a correr a la misma velocidad que antes, tratando de olvidarme de la existencia de aquel chico para poder concentrarme en lo que estaba haciendo.
-Soy James.
-Hola.-Respondí secamente.
-No pareces muy asustada que digamos...
Me desconcerte con la afirmación del chico, aquel parecía el típico esterotipo de película, el chiquillo que le hes inútil al heroe y no hace otra cosa que meterse en problemas.
Pero bueno, aqui no estoy segura de que es el heroe.
-¿Estas consciente de que nos estamos internando más en el bosque?.-Volvió hablar el jove que nuevamente me sacó de mis pensamientos.
-Si, es una de las razones por las cuales no quiero que vengas conmigo...
-¿y que haces corriendo hacia esta dirección?
Tenía ganas de tomar un puñado de tierra y meterselo en la boca para que se callara pero no tenía tiempo de efectuar aquel acto.
Otra vez escuche el augudo y estrepitoso aullido de la criatura. Me detuve en seco.
-Es esa cosa otra vez.-Susurró James.
-Te recomiendo que te alejes de aqui.-Le dije tambien en voz baja. Casi sin moverme.
-Un caballero no deja a una dama sola
Lo miré de soslayo.
-Dejate de galanerias, esto es serio. Corré lejos de aquí, esto se puede tornar feo.
James alzó una ceja. Pero después comenzó a caminar en dirección opuesta a la mía. Escuché el crujir de las hojas bajo las zuelas de el que se alejaban.
Una vez segura de que ya no estaba traté de agudizar mis sentidos como lo harían en las películas.
-¡Michael!.-Volví a gritar su nombre, con la vaga esperanza de que me contestara.
Pero no hubo respuesta.
-¿Michael?
James de nuevo estaba ahí.
-¿Me estas siguiendo?.-Le dije enojada.
En ese momento el chico gritó mientras yo me congelaba al tener que vivir aquella experiencia, sobre una roca que se alzaba por los 3 metros vi al hombre lobo de mis sueños, era Michael de nuevo fuera de sus casillas.
De repente sentí como si todo fuese en cámara lenta, vi saltar a Michael, sediento de sangre en dirección al joven de ojos verdes.
En ese momento volvió a mi mente las escenas de la muerte de mi hermano. Había pasado igual, de hecho sobre esa piedra que estaba la criatura, creo que era la misma de mis visiones.
Con el horror a flor de piel, una voz segura me dijo.
"No puedes dejar que pase lo mismo... no debes dejar de que sangre inocente se derrame de nuevo. NO DEBES DEJAR QUE LE HAGAN DAÑO A MICHAEL"
Apreté con fuerza mis ojos e hice lo que dictaba mi corazón.
Hice lo que nunca antes pensé que me atrevería a hacer.
Al correr por mi mente pasó el pensamiento de: "... ¿seguiré viva después de esto?"
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