
Grité ante el dolor y la sensación de la sangre brotar de mi hombro, los afilados colmillos de la criatura se hundieron más haciendome retorcerme en el suelo, sintiendo como la piel se rompia y poco a poco era desprendido mi miembro, en aquel instante, por naturaleza traté de quitarmelo de encima y puse mi mano sobre su grueso y peludo brazo.
El jadeo de dolor, y pude ver de reojo como salía humo de mi mano como si estuviera vertiendo un ácido sobre el.
Se apartó de encima mío y se tomó el brazo mientras se tambaleaba. Miré mi mano y con la poca luz que había pude ver el titiliar de mi anillo de plata.
De cierta manera sonreí de medio lado agradecida. Pero no podía decir lo mismo de mi brazo que no paraba de sangrar, había logrado salvar a James, ahora estaba totalmente sola en medio del bosque con una herida mortal.
Ya tan solo tenía que esperar el momento en el que me fuera a reunir de nuevo con mi hermano.
Me sentí fatal al pensar lo que dirían mis padres, el sentir que les fue arrebatada la vida de sus dos hijos. Se moriran de tristeza cuando se enteren, ojala y pudiera hacer algo. Pero... a pesar de todo aquello, me sentí tambien mal por Michael, al final no lo pude proteger.
No pude evitar alguna catastrofe que lo llevaría a el a una muerte segura. Le fallé a su padre, le fallé a su familia, mi familia la que me habia adoptado por esos últimos meses, cuando Michael y yo ibamos todos los días después de clases a tomar un café a aquel cálido restaurante, donde todos tenían una amplia sonrisa y un ambiente caluroso.
Ya no los iba a volver a ver, pero al menos disfrute de su compañia, me pregunte si algún día, volveré a ver a Michael, no lose.
En ese momento sentí como si mis ojos se sobresaltaran, sentí el correr del veneno dentro de mis venas, y caí en la posible razón de...
"¿Yo también me convertiré en una hija de la luna?"
El dolor del brazo pasó a mi espina dorsal, mientras se curvaba y me hacía padecer un dolor indescriptible, podía escuchar el crujir de ellos.
Pude ver como las mangas de mi ropa se rompían como si me estuviera inflando, asi como al mismo tiempo, sentía mi boca extraña, como cuando los dentistas te sacaban un diente pero esta vez, era como si alguien te quisiera sacar los dientes de un solo tirón.
Clavé mis uñas en la tierra, y de pronto nació un ardor en mi mano, me la acerqué al rostro y pude ver como el anillo de plata que me había regalado mi madre con tanto cariño, ahora me quedaba la piel que comenzaba a perder su color gracias a espeso pelaje que comenzaba a salir de mis manos.
Ya no podía reconocer mi voz, tan solo eran jadeos y bufidos bestiales.
La vista se me nubló, no me quede ciega, sino que al ver pasar una luciernaga con su luz AMARILLA, ahora pasaba a ser una luz BLANCA, mi vista paso a ser a la de un canino, blanco y negro.
A pesar de estar consciente del mounstro en el que me estaba convirtiendo, pude sentir las lágrimas correr por mis peludas mejillas o mandibulas, no lo se.
Pude escuchar a lo lejos una voz chillona, que gritaba un nombre, el mio creo, pero me sentñia incapaz de responder.
Sentí la presencia de dos personas que se acercaron a mi.
-Jermaine, rápido corre.-Dijo Rebbie
-No, no puede ser, esto no esta pasando...
-¡Si! Si esta pasando, Michael la mordió. Pero el hechizo no funciona así, ella no sufrira la vida de un licantropo...
-Pero... tampoco podrá volver a la vida.
Es decir que a pesar de todo ¿Si moriré? Tenía tantas ganas de decirles tantas cosas, pero me era imposible, sentí un golpe en mi pecho, depués otro, y luego otro y así hasta que se convirtió en un ataque, me retorcía en el húmedo suelo.
Escuché gritar a Rebbie algo y en ese momento cuando sentí que el aire se escapaba de mi boca pude sentir el cegador rayo de luz del sol, que anunciaba un nuevo día.
O tal vez no, tal vez sea la bienvenida a otra vida, pero en cuanto vi aquella esfera de calor, con el nombre de sol, me di cuenta de que aún estaba aquí, viva.
Volví a convulsionarme, pero esta vez, me sentí más extraña que antes, incapaz de poder resistir más caí en la insconsciencia.
-¡Melisa!.-Escuchñe gritar, pero imposible responderle, cerré mis ojos deseando que todo este dolor acabara pronto y me fuera rápido de este mundo.
O al menos eso creía...
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