miércoles, 25 de agosto de 2010

Capítulo 20



-¿Dime que es eso hermano?

-Nada que te importe.

El pequeño parecía haberse sentido dolido.

-¡Pero si me importa!

-No es cierto...

-Que si

-Bien, entonces si tanto quieres saber, conseguí este libro en la biblioteca.

-No sabía que tenías el pase para poder llevarte libros.

-No lo tengo, este libro me lo encontré un día que fui, estaba debajo de uno de los libreros gigantes, se me hizo muy extrañado que alguien lo dejará ahí.

-Ahhh...no creo que sea buena idea que tengas eso.

-¿Ves porque no te quería decir?

-Será mejor que le digamos a Rebbie, tal vez ella sepa que hacer.

-¡NO TE ATREVAS A DECIRLE!.-Le gritó Jermaine al pequeño mientras mostraba una cara de asustado.

-Pero mamá dice que eso es malo...

-¡PERO NO ESTA AQUI! ¡ASI QUE CALLATE Y SIENTATE!

El pequeño se sentó de inmediato en el suelo, mientras comenzaba a sollozar.

-Bien, veamos, ¿De que tratara este libro?

El pequeño tomó el gran objeto y se lo puso en las piernas.

-Hum...no alcanzó a leer el título.

Pasó su pequeña mano por la pasta y contempló las letras plateadas.

-¿Que raro? ¿Por qué la biblioteca tendría un libro en latín? Ya casi nadie lo habla.

-¿Qué es latín?

-Una lengua que ya no se usa... bueno si, en algunas ocasiones, de hecho yo llevé un curso de eso en la escuela. Admito que si aprendí.

-Eso es aburrido, ¡MEJOR, VAMOS A JUGAR!.-El pequeño se aventó contra su hermano para empezar a jugar.

-¡Espera!.-Exclamó el otro.

En ese momento a Jermaine se le cayó el libro al suelo.

De pronto una fuerte ventisca sacudió las copas de los árboles ya pelones por el otoño. Los niños asustados miraron fijamente el libro, pasaron unos segundos antes de que se abriera solo, y comenzarán las hojas a dar vueltas sin parar.

Los niños asustados se abrazaron unos a otros.

-¡QUE SUCEDE AQUI!-La voz de Rebbie se escuchó y los pequeños no se movieron, la chica se horrorizo al ver tal espectaculo, pues en ese momento la noche se hizo presente en un segundo.

Corrío hacía los pequeños para abrazarlos.

En eso el libro se detuvo en una sola página, y todo quedo sereno. Los presentes sentían su corazón a mil por hora, sin saber como reaccionar.

De repente salió un rayo de luz disparado hacía el suelo proveniente del libro, los tres gritaron, sin mas ni menos, el rayo subió a una velocidad increíble perforando nubes hasta llegar al gran astro.

De nuevo se sintió aquellos violentos vientos, del libro comenzaron a salir raíces de árboles creciendo a gran velocidad.

Ellos trataron de retroceder, pero una de las raíces tomó al más pequeño del tobillo.

-¡Aaah!.-Gritó de horror.

Sus hermanos trataron de tomarlo, pero fue tarde, Michael entró en el centro de aquel rayo que había acrecentado su tamaño y brilla con un gran color azul eléctrico.

-¡NOO!-Gritó Jermaine con lágrimas en los ojos, su hermano dejo de hacer ruido y tan solo lo vio como flotaba en el aire.

-¡Michael!.-Gritó su hermana mayor, y se arrojó hacia aquel extraño fenomeno, alcanzó a tomar a su hermanito en brazos y llegó al otro extremo lejos del libro.

-¡Rebbie!-Se escucharon los estruendosos truenos y se podían ver con perfección los rayos que surcaban el cielo a una velocidad indescriptible.

Ambos estaban inconsciente en aquel claro, el pequeño llamaba a sus hermanos por su nombre pero no les respondía, y el miedo crecía más.

En eso ella abrió los ojos, parpadeó varias veces y noté en sus ojos que ya había entrado en si, rapidamente se levantó, y tomó en brazos al más pequeño, en un segundo YO pude ver como ambos quedaban petrificados a causa de lo que tenían en brazos, sin que ellos me vieran me acerqué a ellos.

-Michael.-Susurré asustada al ver al pequeño niño dormido en brazos, pero pude notar como su rostro y extremidades se llenaban rapidamente de un pelo extraño, color negro y grueso.

-R-rebbie, ¿Qué tienes en la frente?.-Dijo Jermaine

Ella se tocó por instinto y alcanzé a notar la silueta de un triángulo en su frente perfectamente colocado.

Palidecí y me sentí mareada, a tal grado que me tambaleé y caí, por un pequeño barranco de ahí, rode mientras no sabía que hacer, no gritaba ya que no sentía fuerza en ninguna parte de mi cuerpo.

Me detuvo el golpe brusco de un árbol, choque contra el, me sobé la cabeza sintiendo el punzante dolor en aquella parte.

Tenía las manos raspadas, con mucha dificultad me levanté, mi pie parecía haberse lastimado por la caída, así que tenía que cogear para poder avanzar, me giré por donde había caído, cual fue mi sorpresa el no encontrarme con ningún barranco, solo árboles, árboles y más árboles.

Miré a todos lados asustada sin poder comprender nada.

A lo lejos pude ver una pequeña esfera de luz, que se acercaba con gran velocidad.

-¿Qué es eso?.-Me dije a mi misma, en aquella escena me di cuenta de que aquella luz no era sino una lámpara y pude escuchar la voz agitada de un chico que sea acercaba.

Por el dolor punzante de mi pierna no pude caminar mucho. Avanzé hacía un pequeño espacio en el bosque con una gran roca en medio. Me recargué sobre ella.

Aquel chico ahora se encontraba a unos metros de mi, en diagonal, parecía realmente agitado.

-Oye ¿Qué te pasa?.-Dije mientras trataba de decir las palabras correctas. La luz que mantenía su lámpara no me dejaba ver, corrió y me di cuenta de que no me veía, avanzó hacía mi dirección y en eso bajo la lámpara.

Mi mandíbula cayo a causa de la impresión.

-Z-zafiro...

Después de tantos años, volví a ver a mi hermano, como si nada hubiese pasado, como si nunca se hubiera ido, sonreí por instinto al verle. Aún con el irritante dolor traté de avanzar hacía el.

-¡HERMANO!

En eso me miró, por un momento CREÍ que era a MI a la que veía, pero di un paso y se alejo, encaré una ceja extrañada.

-Alejate de mi mounstro.-Dijo, aquello me hizo sentir un terrible escalofrio.

-Por favor...por favor...


........................


-por favor, que no sea el.

Me giré lentamente, y caí de lado al ver de nuevo a aquella bestia peluda con ojos amarillos y blancos dientes.

-Una bestia, una bestia fue la que acabo con la vida mi hijo...

Esas fueron las palabras de mi madre al describir lo que a mi hermano le habían quitado.

Sabiendo aquello, me levanté pensando que tal vez podría evitarlo, pero en ese momento no pude avanzar, mientras más me adelantaba, la imagen se iba haciendo más lejana,avanzaba y cada vez los veía más lejos.

Aquel mounstro saltó sobre mi hermano y su voz se perdió en los territorios de la noche.

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