martes, 17 de agosto de 2010

Capítulo 16



Ahora Michael y yo parecía como si fueramos más cercanos que antes, nos gustaba tomarnos de las manos y siempre nos dabamos abrazos en lugar de decir: ¡Hola! Los de la escuela se acostumbraron a ver que en cuanto nos veíamos casi corrieramos para vernos cara a cara. Aunque no todo era miel sobre hojuelas, varias veces nos peleabamos y nos dejabamos de hablar...por cinco minutos... después nos estabamos riendo.

Era divertido, y más de un papelito me llegó via "cadena-humana" diciendo si acaso yo era su pareja.

Una noche mientras me fue a dejar a mi casa, lo invite a pasar quedandonos a platicar a altas horas de la noche, era un cálido ambiente, mientras tomabamos chocolate caliente.

-...bueno pero es obvio que MI familia le han pasado cosas más rídiculas que a las tuya.-Dijo muy seguro el chico del otro lado de la mesa con una ceja encarada.

-¡Si, claro!.-Exclamé con una carjada.

-Creeme con lo que me has contado mi familia esta más que loca.

-¡Oh, vamos! ¿Qué han llegado a hacer?

Mientras miraba el fondo de la taza blanca, lo miré de reojo y dije:

-Vale, te contaré. Una vez, cuando estaba en...mmm...creo que era segundo o tercero de secundaria, por jugar en un trampolín me rompí el ligamento del pie...

-¡Uy!

-Si lo se... fue doloroso y tuve que estar 6 meses en muletas, y para colmo me lo romí cuando habían empezado las vacaciones de semana santa, lo peor de eso es que el hospital no tenía muletas que rentarme y yo me hice con un palo que encontré por ahí y ahí me ves recorriendo la casa con un palo de árbol.

Michael soltó la carcajada.

-Espera... aún no llega lo mejor. En eso hubo un día asi de reunión familiar, estabamos comiendo pescado y nose que más. Yo estaba en el patio de adelante platicando con mis tios, en eso llega una amiga de mi mamá de la iglesia.

Hice una pausa para contener la risa.

-...y en eso llamo a mi tía.

.:FLASHBACK:.

-¡Tía Martha!.-Exclamé apoyandome un poco en el sillón de lámina teniendo cuidado con el yeso de mi pierna.

Martha, una señora de piel palida bonachona y con unos lentes a la altura de la nariz se asomo por la puerta.

-¿Qué pasó Moíses? (NOTA:Me decían asi porque decían que me parecía a Moíses son su báculo sagrado)

-Hablale a mi mamá, por favor.

Ella se metio y ahí fue cuando comenzó todo...

Estaba por toda la casa buscando a mi mamá: ¡Norma, Moíses te habla!

Me lleve una mano a la cara. Y justo cuando no creí que fuese peor...

-¡ABRANSE LAS AGUAS!

Mi tía Betty apareció de la nada con mi palo en la mano gritando a los cuatro vientos, me sonrojé por la vergüenza y por el rostro de la señora que estaba en la puerta.

-Tía, tía...-Le susurré.

-¿Qué?

-Es la señora de la iglesia.-Dije en eso ella, corrió dentro de la casa con la cara roja de la risa y de vergüenza.

Después de eso mi mamá salió y mi tía Martha se asomó.

-¿No me digas que para eso le hablabas a tu mamá?

-Si... y tu y Betty andaban haciendo ridiculeses, tu con tu Moíses y la otra gritando.

Para colmo mi tía Martha se salió y se fue a disculpar con la señora, mientras yo me decía: "¿Me pregunto de que habrán muerto los quemados?"

.:FIN DEL FLASHBACK:.

No encontraba la forma de calmar a Michael por la gran carcajada que estaba efectuando, no paraba de reirse, mientras yo tambaleaba por quitarle la taza de la mano que estaba llena de chocolate caliente. Una vez que se calmó:

-Tienes razón...tu familia hahaha...tu familia gana.

-Te lo dije.

Después de un par de tazas de chocolate y más anecdotas de ambas familias, había perdido la noción del tiempo y también había perdido el sueño.


Entonces Michael me vio mientras sonreía.

-¿Qué?

No me respondió simplemente se acercó a mi y poco a poco me fue quitando la bufanda alrededor de mi cuello. Pude oler su perfume sabor vainilla el me había contado que Janet se lo había regalado, ella estaba muy pequeña cuando hizo eso, dice Michael que apenas podía caminar, ese día todos estaban atrás de Janet supervisando que de sus pequeñas manos no se cayera el perfume, al final llegó completo, y le dijo con pocas palabras a Michael:

-Me gusta la vainilla.-Y soltó una risita corriendo a los brazos de su hermano mayor.

-Espera.-Susurré, deteniendo sus manos.

-Tranquila, después de todo iba a llegar el momento en que tendrías que quitartela.

La coloco sobre la mesa y el volvió a su lugar, lentamente me miró y paso un dedo por la ahora casi invisible línea blanca que delineaba mi cuello.

-Vaya ha sanado bastante bien.-Dijo.

Reí tontamente, mientras me acostumbraba a tener la bufanda fuera.

En eso nos miramos a los ojos sonrientes, me gustaba mucho verlo a los ojos, parecían tan cristalinos con la luz y dejaban una sensación de inocencia como si tuvieras a un niño enfrente de ti.

De repente de la nada, vi algo raro, algo que nunca había visto... Un destello amarillo en sus ojos, como si de la nada hubiesen cambiado de color.

El me miro extrañado.

-¿Qué sucede?

-Nose, noté como si hubiesen cambiado de color tus ojos a un tono amarillo.

Sus ojos se abrieron de par en par y quitó la mirada.

-Ah, ya veo... debe ser que ya estoy cansado, será mejor que me vaya.

Mientras decía eso tomó sus cosas y yo me levanté alarmada, parecía algo agitado.

-Bueno, entonces ¿Nos vemos mañana?

-Si, claro...-Me dio un beso en la mejilla y salió de la casa rumbo a su carro, no tardo mucho en arrancar, me despidio con la mano por última vez y lo perdí de vista después de el comienzo del bosque.

Sentí como si alguien tomara mi cabeza y me obligara a mirar hacia arriba, pude ver la luna llena que se asomaba entre las negras nubes anunciando otra lluvia.

-Oh, genial.-Susurré y cerré la puerta.

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