
Ya me había comenzado a cansar de dar vueltas en mi cama a causa de esa confusa y extraña pesadilla o sueño, fuese lo que fuese. Era como si estuviera sumida en un mar de pensamientos en los que me obligaran a estar y no hubiese escapatoria.
Muchas noches anteriores soñaba lo mismo; con aquella noche del ataque, las primeras veces despertaba asustada casi gritando. Después parecía como si me hubiese acostumbrado y con ello pequeños detalles aparecian en aquel sueño.
Pero esta vez, parecía ser diferente. Llegaba a dolerme la cabeza, no podía despertar.
Pasaban escenas una y otra vez, cientos de veces me vi en el suelo con sangre a causa de la herida y aquella cosa salía de la oscuridad como siempre, todas las veces trataba de acercarme a el y verle a la cara, pero siempre despertaba ahora nisiquiera despertaba pero no podía verlo a la cara.
Todo siempre terminaba con:
-Hermano
Y eso es todo y después se vuelve a repetir el mismo sueño. Es como escuchar o ver una película una y otra vez, mientras pasaba de nuevo pensaba, ¿Por qué había llamado a mi hermano esa vez?
Todo aquello era confuso como la conversación con Rebbie en la azotea de la escuela.
-¡Oh Michael, ojala estuvieras aquí! Supongo que tu me ayudaras a pensar.
En eso un nuevo elemento se hizo presente, pude ver que aquella bestia traía una chaqueta roja, con letras amarillas.
Me acerqué un poco a el... y traté de leer las letras, en eso la luz de la luna de aquella noche comenzó a cegarme, y la bestia volvio a cambiar de forma esta vez era humanoide.
En eso me senté a su lado y lo observé con cuidado, al darme cuenta de quien inconscientemente deje caer la mandibula de la impresión.
-Zafiro...-Susurré el nombre de mi hermano, el que se encontraba ahi a lado mio.
De repente noté que su expresión cambio y miro hacia mi dirección, noté en sus ojos que al parecer el me podía ver a mi.
-¿...eres tu?
El de repente alzó su palma en el aire y me miro detenidamente, le seguí la corriente y juntamos nuestras palmas sintiendo una especie de choque al rozar nuestra piel.
Comenzé a sentir un mareo, y lo observé su rostro comenzó a ponerse difuso...
-¿Zafiro?...
-Melisa.-Me contestó pero no era Zafiro, esta vez era Michael... el que tenía frente a mi.
Mi mente se puso en blanco y tuve enfrente el rostro de mi hermano y el de michael, ambos me sonreían... y de la nada, el de mi hermano desapareció y solo quedo el de Michael, en eso apareció a un lado el rostro de la bestia peluda.
Abrí mis ojos de par en par como si algo en mi cabeza hubiese reaccionado en ese momento y pude razonar...
-Michael es...
OoOoOoOoO
-¡MELISA!.-Gritó Michael, en eso abrí mis ojos al máximo pudiendo despertar al fin.
Lo tenía frente a mi, en mi casa, en mi habitación, tomandome de los hombros, por la luz que aparecía por la ventaba supe adivinar que hacia rato que había amanecido, el chico estaba frente a mi, un tanto agitado.
-¡Oh, que bueno que despiertas!.-Dijo abrazandome, en eso sentí como si me cayera un elefante encima...
-N-no...r-espiro...
-¡Ah, lo siento!.-Dijo el separandose rapidamente.
Me incoporé levantamente, mientras me tallaba los ojos a causa del sueño.
-¿Qué haces aquí, Michael?
Hizo una expresión de: "¿Cómo puedes preguntarme eso?"
-Pues, no se porque me dio la sensación de venir a recogerte, así que me levanté temprano y vine para acá, al principio pensé que no estabas, pero noté que la puerta estaba sin llave y entré te busque y te vi dormida.
-¿Ah, si?.-Me volteé a ver el reloj de mesita que marcaba: 7:20
-¡Aaaah! ¡¡¡Las clases comienzan a las 7!!! ¿Que demon---?
-Eso es lo extraño.-Dijo Michael
-¿Por qué?
-Yo llegué aquí cinco minutos para la siete, y cuando subí a tu habitación trate de despertarte pero no reaccionabas. Me asusté y estuve tratando de llamarme, pero no contestabas, tenía miedo pero después comenzaste a susurras cosas y ahí me di cuenta de que estabas viva y llevó TODO este rato tratando de despertarte, mira, hasta te moje.
Toqué mi blusa y mi cama que estaban empapadas y vi en la esquina de la recamara un cubo de agua.
-Dios... y lo increíble es que no tengo frío.
-¡No! ¡Lo increíble fue esto! ¿Melisa, te sientes bien? ¿Necesitas que te lleve al hospital?
-No, en verdad, estoy bien...sinceramente nose porque no desperte, ya se que soy de sueño peaso pero...
En eso un golpe llego a mi cabeza y recordé lo último de mi sueño, el rostro de Michael y el rostro del mounstro, levanté la vista bruscamente.
Contemplé a Michael...su ropa; traía la misma chaqueta que en mi sueño...
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