viernes, 17 de septiembre de 2010

Capítulo 26



Desperté bruscamente sobre el catre medio oxidado y con la presencia de un sudor frio en mi frente.

Observé a mi alrededor era un cuarto pequeño de paredes con un estampado anticuado, con flores, comenzé a sentir miedo ya que no sabía en donde estaba, me levanté.

Giré mi cuello, y estire mis brazos.

En eso noté una cicatriz blanca en mi dedo, donde... TENÍA mi anillo.

No tardé en recordar todo lo acontecido esa noche, con algo de desesperación corrí hacía la puerta pero antes de que tocara la perilla esta se abrió derepente. Era Rebbie que me miraba sorprendida.

-¡Ya despertaste!.-Exclamó feliz, gritó de nuevo aquello en dirección a unas escaleras que subían al fondo del pasillo que conectaba con el cuarto donde estaba.

Escuché varias exclamaciones y pasos apresurados. Rebbie me tomó del brazo.

-¡Gracias al cielo estas viva!.-Volvió a decir.

Me hizo subir las escaleras rapidamente y llegué a la sala de la familia de Michael donde todos estaban reunidos.

-¡Melisa!.-Gritó Janet abrazandome, acaricie su cabeza y volví la vista a la sala.

-¿Qué ha sucedido?

La habitación fue reinada por el obsoluto silencio, unos cuantos se miraban como si tuvieran miedo de decirme la respuesta.

-Vamos, por favor. Necesito saber que pasa.

Jermaine fue el que abrió la conversación.

-Fuiste mordida por mi hermano.

-Eso lo se.-Le respondí secamente.

-Recuerdo precisamente el dolor que sentí esa vez. Ahora que lo pienso ¿Han pasado días desde lo que sucedió?

Sabiendo la respuesta espere que alguien me lo dijera.

-Si, ha pasado una semana y media.

-¿Y qué pasó?

-Pues verás. Aquella noche fuiste mordida por Michael, no sabemos porque si llevabas tu anillo, y comenzaste a sufrir una metamorfosis pero el el hechizo al que esta atado Michael no se puede esparcir la maldición del hombre lobo, por tanto la metamorfosis que estabas sufriendo te iba a matar, eso iba a pasar, pero en aquel momento amaneció y el poder de la luna y el sol chocaron... al final, volviste a tu forma original. Todos estos días, sobre todo en la noche volvias a sufrir esa metamorfosis, pero esta vez lograbas sobrevivir. Terminamos por esperar si algún día recobrarias la consciencia, hasta hoy.

Comprendí cada palabra que me decían y de cierta manera esperaba que me desmayara de la impresión en cambio me quede tranquilamente prestanto atención a las palabras del patriarca.

Ahora, la pregunta que me preocupaba.

-¿Y... Michael?

Volvió ese silencio incomodo que me estaba sacando de mis casillas. Esta vez Rebbie fue la que hablo.

-Sigue en su forma lobuna. Volvió la razon a su mente, pero no su forma física, hace dos noches lo vimos, lo encontramos en el bosque, el nos dijo... que, estaba escondido en una casa de árbol. De hecho fue una que construimos cuando eramos niños, es casi imposible de encontrar, solo nosotros sabemos su ubicación. Latoya se ha encargado de llevarle comida y Marlon, Tito y Jackie han estado despistando a la comunidad, desde el ataque en el cine, la gente vive aterrorizada, si te asomas a la ventana...

Mientras me decía eso fui a la ventana más proxima y entreabrí las cortinas de metal.

-No hay nadie.-Dije sorprendida.

-Si, nadie ha salido desde esa noche.

Aprete los puños.

-¡Basta! Todo esto ha sido mi culpa... y yo tengo que solucionarlo.

-¿Cómo? ¿Tienes alguna idea de lo que vas a hacer?-Preguntó Rebbie.

-No, nose que voy hacer. Pero ahora lo único que quiero hacer es ir a buscar a Michael.

-Yo...no creo que sea buena idea.-Dijo Latoya mientras se miraba de reojo que Jermaine y Rebbie.

-¿Por qué no?

-Bueno esque... Michael...

-¿No me quiere ver?-Pregunté.

-No, no exactamente.

Sentí de nuevo aquel dolor en el pecho, pero hice caso omiso.

-Ya me las arreglare cuando lo vea.

-¡Espera no!

No les hice caso, abrí la puerta rapidamente y salí corriendo a una velocidad que ni yo creía, tal vez no era exactamente un licantropo, pero aún mantenía la vista aguda en blanco y negro, el olfato igual y ni decir de los oídos, podía escuchar cada paso que daba un pequeño ratón, podía oler la intensa húmedad del ambiente y al mismo tiempo podía ver el batir de las alas de una mosca a bastantes metros alejados a mi.

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