domingo, 26 de septiembre de 2010

Capítulo 28



Retumbo un sonido seco, Michael saltó sobre su hermano Jermaine y trató de atacar a los demás.

-¡Michael! ¡No!

Pero no escuchaba.

-¡Basta! Detente, por favor.

Mi mano temblaba mientras sostenía la daga de plata que el me había dado.

No queria tener que cumplir aquel método que me dijo, no quería hacerle daño, eso sería lo último que haría, pero no me deja muchas opciones, nose que hacer.

Me tiré sobre el quitandoselo de encima con facilidad.

-¡Basta! ¡Que te sucede!

-Lo prometiste, Melisa.

Abrí los ojos de asombro.

-Prometiste seguir el método. ¡Cumplelo!

-¡No quiero, no quiero matarte!

-¡No hay otra opción!

-¡Tiene que haber una!.-Respondí euforica.

Volvió a arrojarsele ahora a Marlon que lo mantuvo en una posicion donde las mandibulas y garras de Michael lo tocaran.

-¡Melisa, que quieres decir con matar!

-El me dijo que solo había un método y me dio esto en respuesta.

Les mostré el arma que descansaba en la palma de mi mano.

-No, no puede ser

-Rebbie, por favor dime que hay otra forma.

Ella me miró a los ojos al borde las lágrimas, pero bajo la mirada avergonzada.

-No.-susurré horrorizada.

Escuché el grito agudo de alguien, sabiendo al 100% de quien se trataba, todos nos giramos, para ver a Michael dirigiendose a Janet.

Lo único que se escuchó fue como el golpe entre dos rocas, Latoya alcanzó a quitar a Janet del camino mientras, dos licantropos estaban al frente, uno de ojos amarillos, el otro de ojos color verde.

Podía sentir el metal quemandome la peluda piel, no le preste atención. Ambos estabamos a escasos centimetros.

-Por favor Michael, no quiero que esto acabe asi.-Le dije entre aullidos, no podía controlar las ansias de aullar y casi ladrar.

-Es la única manera.

Nos miramos detenidamente como la primera vez que nos vimos en aquella escuela. Sobraron las palabras, sus ojos me lo decian todo. Perdida en el amarillo de ellos, no proteste cuando el tambien tomó el arma que me quemaba y la tomó firmemente.

-No, por favor no lo hagas.

A pesar del aspecto de un animal y lejos de ser el tierno Michael de ojos cafés pude adivinar que asomaba una sonrisa.

-Te quiero mucho.

Sentí la caliente sangre derramarse por mi mano y mi muñeca, no despegamos nuestras miradas, pero la de el se iba desvaneciendo...

lunes, 20 de septiembre de 2010

Capítulo 27



Llevaba ya rato corriendo atraves del bosque, de cierta manera, de tantas veces que he entrado ya sabía como conducirme en el. Y ahora que tenía estas nuevas 'habilidades' me era más comodo y rápido proseguir.

Me sentía de lo más rídicula mientras pensaba aquello y me maldecia a mi misma por no poner atencion sobre la ubicación del llamado refugio donde supuestamente se encontraba Michael.

Solo seguí mi instinto y corrí hacia donde yo creí, varias veces me encontraba con caminos que se iban separando y escogía el que me parecía mejor.

-No vengas.-Paré en seco.

Observé a mi alrededor tratando de advininar de donde venía aquella voz.

-¿Qué?

Comenzó a dolerme la cabeza mientras varías imagenes se agolpaban en mi mente con una película corriendo.

-No vengas, vete de aqui.

-¿Michael?

Las imagenes parecían tener más nitidez, podía ver el piso de madera, y la construcción.

-¿Donde estas?

-Por favor... vete.

-¡No!

Cuando grite eso, retome el camino esta vez más segura del terreno.

Era un roble, muy diferente a los demás. Estaba a un par de kilometros. Noté como el cielo se cubría de las densas nubes negras que amenazaban con una gran tormenta.

A lo lejos se podía ver los rayos tocar la tierra.

Sentí un dolor en mi estomago como si me hubieran dado un golpe en el estomago, imagenes de la metamorfosis de aquella noche volvieron a mi mente.

-No, no ahora.-Dije haciendo una mueca de dolor.

Con una mano en el estomago corrí de nuevo.

Tardé unos 40 min en llegar a un lugar el terreno era un poco empinado y los árboles se juntaban haciendose dificil ir entre ellos.

Llegué a un punto en el que ya no supe a donde ir, parecía que me había perdido, mientras el dolor en el estomago parecía recorrer como una descarga electrica todo mi cuerpo.

-Es aqui-Susurré.

Reinó el silencio.

-Te dije... que no vinieras.-Bruscamente me di la vuelta para no encontrar nada.

-¿Michael?

No me respondió.

-Por favor sal... necesito, hablar contigo.

-No puedo Melisa... no puedo.-Dijo con un tono cansado.

Seguí el sonido de su voz, detrás de un árbol, alcanzé a ver que se asomaba una mano peluda.

-Michael, tranquilo.- Susurré mientras rozaba su mano, el cual la quito inmediatamente pero lo alcanze a verlo frente a frente. De cierta manera ya no tenía miedo.

Se cubrió enseguida.

-Lo siento Melisa, lo siento...yo, no quise.

Lo tomé del hombro.

-No pasa nada, lo importante es que estamos aqui de nuevo reunidos, como los amigos que eramos.

Escuché un sollozo por parte de el.

-¡Pero mira lo que te hice, te convertí en uno de los mios!

-No me importa Michael, no me importa si estoy asi o me convierto en otra cosa lo único que quiero es que no me dejes, no por favor. Será más doloroso que todo esto que ha pasado.

-He arruinado tu vida, tu tenías libertad.

-¡Tu tambien!

-¡ASI NO!.-Gritó señalandose.

Hubo un incomodo silencio. Apenas cuando le iba a decir algo...

-Conozco un método para que vuelvas a la normalidad, sin riesgo alguno.

Me acerqué a el.

-No me importa como estoy, quiero--

-Prometemelo, dime que aceptaras, si tanto me amas por favor acepta el método.

-Yo...

Lo pensé detenidamente.

-De acuerdo, y tu prometeme algo

-Lo que sea

-Prometeme que nuestra amistad nunca se destruira.

Sus ojos amarillos se cristalizaron, agacho las orejas como lo hacen los caninos.

-Pe--

-¡Prometelo!

Siguió guardando silencio.

Avanzó entre unos arbustos y saco algo de entre las ramas estaba envuelto en un pañuelo de cuero.

-Para quitar la maldición, necesitas deshacerlo desde la raíz.

Colocó el objeto en mi mano envuelto. Sin poder entender, quité la cubierta y vi el asombroso brillo de una daga de plata. Entendiendo lo que me quería decir, lo miré estupefacta.

-Es la única manera.-Susurró.

-No, yo--

-¡Michael, Melisa!.-Escuché a lo lejos, era la voz de Jermaine y de los demás.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Capítulo 26



Desperté bruscamente sobre el catre medio oxidado y con la presencia de un sudor frio en mi frente.

Observé a mi alrededor era un cuarto pequeño de paredes con un estampado anticuado, con flores, comenzé a sentir miedo ya que no sabía en donde estaba, me levanté.

Giré mi cuello, y estire mis brazos.

En eso noté una cicatriz blanca en mi dedo, donde... TENÍA mi anillo.

No tardé en recordar todo lo acontecido esa noche, con algo de desesperación corrí hacía la puerta pero antes de que tocara la perilla esta se abrió derepente. Era Rebbie que me miraba sorprendida.

-¡Ya despertaste!.-Exclamó feliz, gritó de nuevo aquello en dirección a unas escaleras que subían al fondo del pasillo que conectaba con el cuarto donde estaba.

Escuché varias exclamaciones y pasos apresurados. Rebbie me tomó del brazo.

-¡Gracias al cielo estas viva!.-Volvió a decir.

Me hizo subir las escaleras rapidamente y llegué a la sala de la familia de Michael donde todos estaban reunidos.

-¡Melisa!.-Gritó Janet abrazandome, acaricie su cabeza y volví la vista a la sala.

-¿Qué ha sucedido?

La habitación fue reinada por el obsoluto silencio, unos cuantos se miraban como si tuvieran miedo de decirme la respuesta.

-Vamos, por favor. Necesito saber que pasa.

Jermaine fue el que abrió la conversación.

-Fuiste mordida por mi hermano.

-Eso lo se.-Le respondí secamente.

-Recuerdo precisamente el dolor que sentí esa vez. Ahora que lo pienso ¿Han pasado días desde lo que sucedió?

Sabiendo la respuesta espere que alguien me lo dijera.

-Si, ha pasado una semana y media.

-¿Y qué pasó?

-Pues verás. Aquella noche fuiste mordida por Michael, no sabemos porque si llevabas tu anillo, y comenzaste a sufrir una metamorfosis pero el el hechizo al que esta atado Michael no se puede esparcir la maldición del hombre lobo, por tanto la metamorfosis que estabas sufriendo te iba a matar, eso iba a pasar, pero en aquel momento amaneció y el poder de la luna y el sol chocaron... al final, volviste a tu forma original. Todos estos días, sobre todo en la noche volvias a sufrir esa metamorfosis, pero esta vez lograbas sobrevivir. Terminamos por esperar si algún día recobrarias la consciencia, hasta hoy.

Comprendí cada palabra que me decían y de cierta manera esperaba que me desmayara de la impresión en cambio me quede tranquilamente prestanto atención a las palabras del patriarca.

Ahora, la pregunta que me preocupaba.

-¿Y... Michael?

Volvió ese silencio incomodo que me estaba sacando de mis casillas. Esta vez Rebbie fue la que hablo.

-Sigue en su forma lobuna. Volvió la razon a su mente, pero no su forma física, hace dos noches lo vimos, lo encontramos en el bosque, el nos dijo... que, estaba escondido en una casa de árbol. De hecho fue una que construimos cuando eramos niños, es casi imposible de encontrar, solo nosotros sabemos su ubicación. Latoya se ha encargado de llevarle comida y Marlon, Tito y Jackie han estado despistando a la comunidad, desde el ataque en el cine, la gente vive aterrorizada, si te asomas a la ventana...

Mientras me decía eso fui a la ventana más proxima y entreabrí las cortinas de metal.

-No hay nadie.-Dije sorprendida.

-Si, nadie ha salido desde esa noche.

Aprete los puños.

-¡Basta! Todo esto ha sido mi culpa... y yo tengo que solucionarlo.

-¿Cómo? ¿Tienes alguna idea de lo que vas a hacer?-Preguntó Rebbie.

-No, nose que voy hacer. Pero ahora lo único que quiero hacer es ir a buscar a Michael.

-Yo...no creo que sea buena idea.-Dijo Latoya mientras se miraba de reojo que Jermaine y Rebbie.

-¿Por qué no?

-Bueno esque... Michael...

-¿No me quiere ver?-Pregunté.

-No, no exactamente.

Sentí de nuevo aquel dolor en el pecho, pero hice caso omiso.

-Ya me las arreglare cuando lo vea.

-¡Espera no!

No les hice caso, abrí la puerta rapidamente y salí corriendo a una velocidad que ni yo creía, tal vez no era exactamente un licantropo, pero aún mantenía la vista aguda en blanco y negro, el olfato igual y ni decir de los oídos, podía escuchar cada paso que daba un pequeño ratón, podía oler la intensa húmedad del ambiente y al mismo tiempo podía ver el batir de las alas de una mosca a bastantes metros alejados a mi.

Capítulo 25



Grité ante el dolor y la sensación de la sangre brotar de mi hombro, los afilados colmillos de la criatura se hundieron más haciendome retorcerme en el suelo, sintiendo como la piel se rompia y poco a poco era desprendido mi miembro, en aquel instante, por naturaleza traté de quitarmelo de encima y puse mi mano sobre su grueso y peludo brazo.

El jadeo de dolor, y pude ver de reojo como salía humo de mi mano como si estuviera vertiendo un ácido sobre el.

Se apartó de encima mío y se tomó el brazo mientras se tambaleaba. Miré mi mano y con la poca luz que había pude ver el titiliar de mi anillo de plata.

De cierta manera sonreí de medio lado agradecida. Pero no podía decir lo mismo de mi brazo que no paraba de sangrar, había logrado salvar a James, ahora estaba totalmente sola en medio del bosque con una herida mortal.

Ya tan solo tenía que esperar el momento en el que me fuera a reunir de nuevo con mi hermano.

Me sentí fatal al pensar lo que dirían mis padres, el sentir que les fue arrebatada la vida de sus dos hijos. Se moriran de tristeza cuando se enteren, ojala y pudiera hacer algo. Pero... a pesar de todo aquello, me sentí tambien mal por Michael, al final no lo pude proteger.

No pude evitar alguna catastrofe que lo llevaría a el a una muerte segura. Le fallé a su padre, le fallé a su familia, mi familia la que me habia adoptado por esos últimos meses, cuando Michael y yo ibamos todos los días después de clases a tomar un café a aquel cálido restaurante, donde todos tenían una amplia sonrisa y un ambiente caluroso.

Ya no los iba a volver a ver, pero al menos disfrute de su compañia, me pregunte si algún día, volveré a ver a Michael, no lose.

En ese momento sentí como si mis ojos se sobresaltaran, sentí el correr del veneno dentro de mis venas, y caí en la posible razón de...

"¿Yo también me convertiré en una hija de la luna?"

El dolor del brazo pasó a mi espina dorsal, mientras se curvaba y me hacía padecer un dolor indescriptible, podía escuchar el crujir de ellos.

Pude ver como las mangas de mi ropa se rompían como si me estuviera inflando, asi como al mismo tiempo, sentía mi boca extraña, como cuando los dentistas te sacaban un diente pero esta vez, era como si alguien te quisiera sacar los dientes de un solo tirón.

Clavé mis uñas en la tierra, y de pronto nació un ardor en mi mano, me la acerqué al rostro y pude ver como el anillo de plata que me había regalado mi madre con tanto cariño, ahora me quedaba la piel que comenzaba a perder su color gracias a espeso pelaje que comenzaba a salir de mis manos.

Ya no podía reconocer mi voz, tan solo eran jadeos y bufidos bestiales.

La vista se me nubló, no me quede ciega, sino que al ver pasar una luciernaga con su luz AMARILLA, ahora pasaba a ser una luz BLANCA, mi vista paso a ser a la de un canino, blanco y negro.

A pesar de estar consciente del mounstro en el que me estaba convirtiendo, pude sentir las lágrimas correr por mis peludas mejillas o mandibulas, no lo se.

Pude escuchar a lo lejos una voz chillona, que gritaba un nombre, el mio creo, pero me sentñia incapaz de responder.

Sentí la presencia de dos personas que se acercaron a mi.

-Jermaine, rápido corre.-Dijo Rebbie

-No, no puede ser, esto no esta pasando...

-¡Si! Si esta pasando, Michael la mordió. Pero el hechizo no funciona así, ella no sufrira la vida de un licantropo...

-Pero... tampoco podrá volver a la vida.

Es decir que a pesar de todo ¿Si moriré? Tenía tantas ganas de decirles tantas cosas, pero me era imposible, sentí un golpe en mi pecho, depués otro, y luego otro y así hasta que se convirtió en un ataque, me retorcía en el húmedo suelo.

Escuché gritar a Rebbie algo y en ese momento cuando sentí que el aire se escapaba de mi boca pude sentir el cegador rayo de luz del sol, que anunciaba un nuevo día.

O tal vez no, tal vez sea la bienvenida a otra vida, pero en cuanto vi aquella esfera de calor, con el nombre de sol, me di cuenta de que aún estaba aquí, viva.

Volví a convulsionarme, pero esta vez, me sentí más extraña que antes, incapaz de poder resistir más caí en la insconsciencia.

-¡Melisa!.-Escuchñe gritar, pero imposible responderle, cerré mis ojos deseando que todo este dolor acabara pronto y me fuera rápido de este mundo.

O al menos eso creía...

sábado, 11 de septiembre de 2010

Capítulo 24



Atravese velozmente la sala de cine hasta llegar a una puerta de color negro que daba a la salida de emergencia. Al cruzarla me tope con el comienzo del bosque a unos escasos metros.

Miré alrededor tratando de pensar que camino tomar, (si es que habia uno) miré de izquierda a derecha, sin saber bien a donde ir escogí el lado derecho, mientras trataba de no chocar con los árboles.

No me importo perderme en el bosque segúí un camino imaginario que salía conforme aumentaba la velocidad a la que corría.

-¡Michael!.-Grité. Nose porque lo hice fue como instinto.

Escuché el crujir de la rama de un árbol y me giré para tratar de adivinar de donde venía aquel sonido.

Mala idea.

Caí sentada en el húmedo suelo.

-Ay, ay ay...-Me quejé.

Cuando abrí mis ojos frente de mi había un chico tal vez un poco menor que yo, que se sobaba tambien su pierna adolorida por el impacto.

En ese momento mi sentido común me hubiera dicho que me disculpara con aquella persona por haber chocado por ella, pero en mi fuero interno tan solo tenía la imagen de Michael corriendo por las calles aterrorizando a la gente.

Me levanté rapidamente, con intenciones de volver a correr pero la mano del chico me detuvo.

-E-espera... ¿P-puedo ir contigo? Esa bestia me veníe persiguiendo.

-Y-yo...-Apenas iba a responderle cuando de nuevo aquel aullido que te helaba la sangre se hizo presente, por instinto giré mi cabeza hacía la dirección de donde venía.

-P-por favor.-Volvió a suplicar el chico.

Lo miré de reojo a sus ojos verdes y me mordí el labio ante tal situación.

-Pues, bueno... pero en cuanto veas la posible salida del bosque sales corriendo.

-De acuerdo.-Respondió con el rostro brillante.

Volví a correr a la misma velocidad que antes, tratando de olvidarme de la existencia de aquel chico para poder concentrarme en lo que estaba haciendo.

-Soy James.

-Hola.-Respondí secamente.

-No pareces muy asustada que digamos...

Me desconcerte con la afirmación del chico, aquel parecía el típico esterotipo de película, el chiquillo que le hes inútil al heroe y no hace otra cosa que meterse en problemas.

Pero bueno, aqui no estoy segura de que es el heroe.

-¿Estas consciente de que nos estamos internando más en el bosque?.-Volvió hablar el jove que nuevamente me sacó de mis pensamientos.

-Si, es una de las razones por las cuales no quiero que vengas conmigo...

-¿y que haces corriendo hacia esta dirección?

Tenía ganas de tomar un puñado de tierra y meterselo en la boca para que se callara pero no tenía tiempo de efectuar aquel acto.

Otra vez escuche el augudo y estrepitoso aullido de la criatura. Me detuve en seco.

-Es esa cosa otra vez.-Susurró James.

-Te recomiendo que te alejes de aqui.-Le dije tambien en voz baja. Casi sin moverme.

-Un caballero no deja a una dama sola

Lo miré de soslayo.

-Dejate de galanerias, esto es serio. Corré lejos de aquí, esto se puede tornar feo.

James alzó una ceja. Pero después comenzó a caminar en dirección opuesta a la mía. Escuché el crujir de las hojas bajo las zuelas de el que se alejaban.

Una vez segura de que ya no estaba traté de agudizar mis sentidos como lo harían en las películas.

-¡Michael!.-Volví a gritar su nombre, con la vaga esperanza de que me contestara.

Pero no hubo respuesta.

-¿Michael?

James de nuevo estaba ahí.

-¿Me estas siguiendo?.-Le dije enojada.

En ese momento el chico gritó mientras yo me congelaba al tener que vivir aquella experiencia, sobre una roca que se alzaba por los 3 metros vi al hombre lobo de mis sueños, era Michael de nuevo fuera de sus casillas.

De repente sentí como si todo fuese en cámara lenta, vi saltar a Michael, sediento de sangre en dirección al joven de ojos verdes.

En ese momento volvió a mi mente las escenas de la muerte de mi hermano. Había pasado igual, de hecho sobre esa piedra que estaba la criatura, creo que era la misma de mis visiones.

Con el horror a flor de piel, una voz segura me dijo.

"No puedes dejar que pase lo mismo... no debes dejar de que sangre inocente se derrame de nuevo. NO DEBES DEJAR QUE LE HAGAN DAÑO A MICHAEL"

Apreté con fuerza mis ojos e hice lo que dictaba mi corazón.

Hice lo que nunca antes pensé que me atrevería a hacer.

Al correr por mi mente pasó el pensamiento de: "... ¿seguiré viva después de esto?"

domingo, 5 de septiembre de 2010

Capítulo 23



Me aferré fuerte al asiento de cuero del vehículo repartidor del restaurante, Rebbie iba al volante, Jermaine era copiloto y yo iba en el asiento de atrás con varias cajas vacías, la velocidad con la trabajaba era increíblemente fuerte, muchas veces me ví en la necesidad de rezar el padre nuestro.

-Ya casi llegamos Melisa.-Dijo Jermaine.

-Si es que llegamos.-Susurré tratando de aguantar las ganas de vomitar, en un intento desesperado me corrí hacía la ventana y la abrí para recibir aire fresco lejos del olor a cuero del carro.

Después de unos minutos supe definir que ibamos llegando puesto que vi montones de autos circulando a gran velocidad en sentido contrario y otras personas corriendo como desesperadas por la acera.

Parecía una típica película de terror, casí podía ver como todo era de color blanco y negro y escuchaba la típica mujer que gritaba horrorizada por el espectaculo.

Por seguridad volví a cerrar la ventanilla del carro. Escuché el claxón del carro y cuando me di cuenta estabamos dando una vuelta de vaquera, en eso el carró se acomodo perfectamente en un cajón del estacionamiento, me quede paralizada en el mismo lugar.

-Bien llegamos.-Ellos bajaron rapidamente y abrieron mi puerta.

-¡Vamos, Melisa! No podemos perder tiempo.

Reaccioné y bajé lo más 'rápido' que mis piernas me permitieron.

-¿Donde se supone que esta Michael?

-Eso es facíl, tan solo corre en dirección contraría a todas esas personas.-Dijo Rebbie mientras señalaba un tipo que corría desesperado.

-Vamos.-Me tomaron del brazo y continuamos el camino.

Pudé ver como el centro comercial estaba desierto al entrar por la puerta, ya no había nadie, había basura tirada, y unos cuantos vidrios rotos.

-¿Qué supone que haremos en cuanto tengamos a Michael enfrente?-Pregunté mientras ellos comenzaban a correr y yo los seguía.

-Emmm... no lo se, improvisar supongo.

Eso no fue muy reconfortante que digamos, tragué saliva, giramos en un local y pude ver al final del gran pasillo el cine, esta era la parte trasera, puesto que en si el cine tenía su propia entrada se llama: "Palace" (Donde lo he oido xD)

-Vamos, rapido.-Llegamos en un segundo.

-No hagas ruido.-Me susurró Rebbie.

Me pegué a la pared junto con Jermaine, escuchamos el estruendo de un vidrio al romperse.

Rebbie se asomó.

-¿Es el?

Guardó silencio.

-No, son unos bandalos aprovechandose de la situación.

De cierta manera me sentí tranquila, antes de poder respirar me encontraba de nuevo corriendo tras de los hermanos, que se dirigieron dentro del cine.

Llegamos al pasillo donde se habría hacía la derecha y a la izquierda dando lugar a las diversas salas del lugar.

-Muy bien Melisa, esto esta muy lejos de mis poderes, así que Jermaine irá por la derecha, tu por la izquierda, y yo buscaré en el comercial.

-¿S-sola?

-Si, no hay quien te acompañe, no te preocupes, si mis suposiciones son correctas, Michael no te puede atacar por tu anillo.

-¿Suposiciones?

Antes de decir algo más, salieron corriendo. Miré asustada el largo pasillo y comenzé a buscar, en mi mente recorde que Janet había dicho que era una película de terror.

Al final pude divisar un letrero luminoso. Con letras tipo ensangrentadas, supe adivinar que ese era el lugar, corrí hasta ahí, vacilé al tomar la manija de la puerta, pero al final logré abrir el lugar.

-Desierto.-Dije, mirando alrededor.

De repente escuché el crujir de algo y me tiré al suelo como instinto. Escuché un grito aterrador que por poco me sacaba el corazón, cual fue mi sorpresa cuando vi que era la mendiga película.

-Estúpida película.-Mascullé, tratando de tranquilizarme, de nuevo escuché aquel crujir y me asomé por una de las sillas vacías, en la pantalla pude ver la luna llena que se asomaba de las copas de los arboles seguido de eso, la siluta que interferia en la tramisión de la película.

Era Michael, que fuera de todo juicio creía poder tocar la luna al verla en la pantalla, estiró el cuello y...

-¡AUUUUUU!

Me tapé los oidos ante tal sonido que me helaba la carne.

En un intento de moverme, tiré un envase de refresco que rodó por las escaleras.

El aullido cesó, de seguro se había dado cuenta. Me asomé de nuevo y lo vi correr por la puerta de emergencia.

-Oh genial.-Dije corriendo hacia la puerta persiguiendo al hijo de la luna.

Capitulo 22



Alcanzamos a ver a Janet que venía corriendo en la oscuridad, a gran velocidad abrió la puerta del resutaurante y gritó:

-¡AUXILIO!.-En ese momento nos asustamos al ver que la puerta que estabamos deteniendo, fue abierta bruscamente saliendo los demás miembros de la familia.

-¿Qué sucede Janet? ¿Dónde esta Michael?

Respiraba con dificultad debido a la larga carrera que efectuo, una vez aclarada su voz dijo:

-Es el... la luna llena... no se pudo...controlar...

Los ojos de los demás se abrieron de golpe, al escuchar esas entrecortadas palabras.

-¿Cómo? ¿En dónde?.-Replicó Jermaine.

-En pleno cine, cuando ibamos saliendo, alzó la vista y... ocurrió.

Se hizó una gran alegata en aquel momento.

-¡ALTO!-Todos quedamos en silencio cuando el monarca se hizo presente.

-No vamos a resolver nada si seguimos haciendo este lugar un mercado de voces... primeramente, ustedes...¿Qué estaban haciendo con Melisa?

Rebbie apenas iba a hablar cuando de nuevo su padre habló.

-..y sobre todo. ¿Por qué, sacaron...ESTO?.-Alzó en la mano la caja negra que contenía el libro dentro, se me heló la piel en un segundo.

Todos voltearon a verme extrañados. Mientras guardaban silencio esperando que alguien diera una respuesta al mar de preguntas que se iban generando conforme pasaban los segundos.

-¿Y bien...? ¿Quién será el valiente que hablé?

-Fue mi culpa señor.

Sorprendidos todos me voltearon a ver.

-¿Qué quieres decir?

-Ellos, tan solo querían mostrarme el pasado de Michael, porque yo se los pedí, Michael se ha convertido en una persona muy especial para mi, y quise entenderle pero parecía que existian barreras que me impedían aquello, yo fui la culpable de hacer esto...

Joe guardó silencio con un semblante duro mientras no me quitaba la vista de encima.

-Querido...-Katherine se apresuró a decir algo pero Joe la detuvo.

-Escuchame, Melisa... el que Michael se haya transformado en PLENA calle, es un evento extraño para nosotros, ya que no sucedía desde que tenía 10 años, lo que me deja claro que el que TU hayas abierto este libro, libero el poder la luna...¡¡SOBRE MI HIJO!!

Aquel gritó me erizó la piel mientras agachaba la cabeza avergonzada. Me sentí completamente culpable, el tenía razón, no debí haberme inmiscuido en asuntos que no eran de mi concierne y como recompensa he obtenido que la vida de Michael se pusiera en peligro, porque; estoy segura que mas de uno pensara en 'deshacerse' de aquel mounstro.

Tragué saliva ruidosamente mientras levantaba la cabeza.

-Señor...y-yo...-Volví a inhalar aire buscando las palabras correctas.

-Estoy consciente de que hice mal, pero, no lo hacía con el propósito de dañar a Michael, creáme, eso sería lo último que haría en este mundo. Michael es mi mejor amigo, el único mejor dicho.

-¿Aunque haya asesinado a tu hermano?.-Se apresuró a decir, el dolor en mi pecho en aquel momento era indescriptible.

Forcé los ojos para evitar que nuevamente las lágrimas surcaran mis mejillas.

-La muerte de Z-zafiro... fue lo más doloroso en mi vida... Y yo, no quiero volver a sentir ese dolor. Y no estoy dispuesta a sentirlo de nuevo por Michael...

Todos quedaron anodadados en aquel momento.

-Entonces, quiero hacer todo lo posible por evitar que Michael se haga daño, estoy consciente de los peligros, pero soy capaz de ir hasta el otro lado de la muerte y regresar por salvarle.

Después de aquellas palabras (que además a mi tambien me impresionaron) agaché la cabeza para dejar escapar las lágrimas y sollozos que guardé.

De repente sentí una cálida mano sobre mi cabeza, era Rebbie. Lo siguiente fue que todos me abrazaron, haciendo un círculo a mi alrededor, por primera vez, después de mucho tiempo, no tenía frío. Sentí el calor derramarse sobre mi alma tan suavamente como la miel al fluir con la leche tibia.