jueves, 5 de agosto de 2010

YA DE REGRESO :D

Me levanté del suelo siguiendole el paso tras la puerta abierta, no lo divise en las penumbras pero podia escuchar los pasos que velozmente se alejaban de la casa.

Por suerte traia puestos los tenis, tomé mi chamarra de cuero y rapidamente sali, guiandome por el sonido de ambos chicos corriendo.

Con la respiración agitada, me dirigí entre los árboles esperando encontrarlos rapidamente antes de que algo peor sucediera.

Nunca me imagine a Michael golpeando a otro chico o cualquier otro tipo de cosa, y deseé que nunca lo tenga que ver...

De repente, mientras salia de mi mar de pensamientos, me percaté de que no sabía en donde estaba.

Miré a mi alrededor algo asustada, mientras prestaba atención por si en algún momento escuchaba un ruido en especial, no lo hubo.

-Ay no.-Susurré, mientras un escalofrio me recorria los brazos.

Mis sentidos se agudizaron y me asustaba a cada ramita que se rompia o sonido extraño.

Traté de calmarme mentalmente, mamá siempre me dijo que era bueno calmarse mientras se contaba... 1, 2, 3, 4, 5.... asi que ahi estaba yo, en medio de quien sabe donde, en la noche, con pijama.

Ya no escuchaba nada.

De repente, como si fuese pelicula de terror, comenzé a escuchar pasos o sonidos que se acercaban a mi a una velocidad como la mía, y típico, comenzé a caminar, luego a caminar más rápido, trotar, y al final salir corriendo como desesperada.

Al igual que en la película, los pasos me siguieron el ritmo, el corazón me latía desbocadamente, en un momento a otro me detuve para darme cuenta de que ya no escuchaba nada...

Con lentitud me giré y enfrente lo que sea que me estaba siguiendo.

-¡MIAUU!

Escuché el chirrido de un gato negro, que saltaba asustado por mi presencia desde el arbusto que tenía enfrente, me había asustado de manera que puse mi mano en el pecho, sintiendo el sudor frío que corría por mi piel.

-Gato loco,bueno, creo que yo tambien me estoy volviendo loca, aqui no puede haber, nada, lo máximo puede ser emm... un mapache salvaje ¿Cierto?

En ese momento algo me salto a la espalda, pesado y que sin duda alguna me tiró al suelo quedando encima de mi, mientras me aplastaba cortandomente levemente la respiración.

-¡MUY BIEN NIÑITA! ¡AHORA DIME DONDE ESTA TU AMIGUITO ESE! ¡TENGO VARIAS COSAS QUE HABLAR CON EL, ZORRA! DIME!!

Con dificultad le dije:

-N-no se de... que me e-estas hablando...*tosiendo*

-Veamos si esto te refresca la memoria.- Escuché algo métalo después de un clic y en un momento aquel tipo tenía un cuchillido rozandome el cuello con destino a la yugular.

No tuve tiempo gritar cuando escuché como cuando se escucha romper una lona, y un inevitable dolor que recorría toda mi cabeza, vi brotar la sangre de mi cuello, nunca me gustó ver sangre, y esa no iba a ser la excepción.

Palidecí al ver como se formaba un charco ante mis ojos.

-¡AAAH!.-Escuché el grito del chico, tan solo senti como se quitaba de encima mio, me giré para ver que algo entre los arbustos lo arrastraba a las penumbras, giraba una vez y otra vez su cabeza para mirar con terror lo que tenia a sus espaldas y que lo arrastraba, araño mi espalda al tratar de evitar esto y después la tierra, hasta que no tardo en perderse de vista y con ella su voz...

Recuerdo de esa noche que me di vuelta quedando boca arriba viendo hacia el cielo, sobre las copas de los árboles quedaba un espacio donde se veía el gran cielo nocturno adornado con millones de diamantes.

-Luna llena.-Susurré para mi, sientiendo que la voz se me cortaba al igual que la respiración.

El gran astro brillaba inmensamente, escuché un ruido a mis pies, pero no prete atención, tan solo recuerdo que algo me estaba viendo de frente y se acuclillo a mi lado, no podia verle nada del rostro, tan solo un par de ojos amarillos como oro y unos blancos y alargados dientes.

-H-hola.-Dije delirante.

Mientras entrecerraba los ojos esperando que el momento llegaba, vi que aquella cosa a mi lado, comenzó a toma forma.

-Melisa.-Susurró.

-Melisa.-Volvió a decir, pero ya casi no distinguia, la vista se ponía nublada, aquella voz me sonaba tan familiar se parecia mucha a otra que habia escuchado antes
estoy segura.

Lo miré a sus ojos, pero ahora eran color miel, mientras cerraba mis ojos pronuncie.

-Hermano...

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