martes, 29 de junio de 2010

Capitulo 4




Después de tomarnos una malteada en una pequeña tienda al final de la avenida, el chico me invito a recorrer la ciudad para conocerla mejor, Michael resulto ser una persona muy agradable, me llevé todo el día recorriendo la ciudad, mientras el me mostraba los lugares, me contó sobre su vida:

Michael era el septimo de nueve hermanos, de Katherine y Joseph, toda la familia tenía un restaurante y todos trabajan ahí, era un gran negocio por lo que me dijo Michael, el había nacido en Gary, Indiana pero cuando el tan solo tenía unos meses se trasladaron a Maine.

Más tarde me enteré de que lo más seguro es que me tocara de compañero en la escuela.

-Te puedo ayudar en todo lo que desees, no dudes en preguntarmelo.-Me dijo sonriente mientras, estabamos mirando hacia la costa a lado del faro.

-Muchas gracias por ser tan atento conmigo.-Le sonreí, cruzandome de brazos para tratar de tener un poco más de calor de mi chamarra de cuero café.

-Bueno, esta ciudad me ha parecido fantastica, es muy bella y tranquila, y pues bueno...estoy agradecida que ya tenga un amigo ^//^

Se sonrojo apartando la mirada, lo cual me causó gracia.

-Lo que más me gusta es el hecho de que estamos en contacto con la naturaleza.-Dije mirando a mis espaldas donde estaba el bosque.

-Supongo.-Dijo el.

-¿Oye y dime los maestros de ahí son estricos?.-Le pregunté llevaba rato tratando de hacerlo, no soy muy buena con ese tipo de maestros, me estreso muy facilmente.

-No, que va. Todos son buena onda, viste a Dorothy, ella es muy maternal con todos y muy buena persona.

-Si, se nota.

-¿Tienes miedo de las clases?.-Me preguntó.

Pensé aquella pregunta.

-No, no es eso, lo que pasa es que me pongo nerviosa es todo ñ___ñ

-Mmm... ya veo.

Observé el cielo y me sorprendió el hecho de que la luna no se veía. El chirrido de algo me llamó la atención me giré y noté que el ambiente estaba colmado de luciernágas, donde yo vivía hacía tiempo que no había pero aquello fue como la primera vez después de tiempo.

-Este bosque esta bueno para acampar en el.-Dije sonriente, pero de repente Michael había dado un respingo.

-No.-Se apresuró a decir.

-¿Qué? ¿Por qué no?

Guardó silencio, mientras se relamía los labios en signo de nerviosismo.

-Creo que será mejor que ya nos vayamos, este lugar esta comenzando a estar muy solo.

Encaré una ceja extrañanda, pero sus palabras tenían verdad.

Tomé mis llaves y subí al auto, en el camino a mi casa, no hubo platica, tan solo me limite a conducir.

Al llegar a la avenida principal me dijo enseguida.

-Emm...¿Me puedes dejar ahí?.- Señalo con el dedo enfrente de un restaurante y supuse que era el de su familia.

-Wow, ¿este es tu restaurante?.-Dije asombrada, era pequeño pero se veía muy acogedor, estaba decorado con colores rojos y amarillos oscuros, y al parecer tenía mucha clientela.

-Si, este es, aqui a la vuelta vivimos mi familia y yo.

-¿puedo venir a tu restaurante? Me gustaría probar.

-¡Por supuesto! Eres bienvenida.

Miré mi reloj que marcaba las 8:15

-¡Uf! Ya me tengo que ir, ¿te veo mañana en la escuela verdad?

-Sip, sin falta a las 8

-Hehehehe...bueno adiós Michael y gracias.

-De nada fue un placer conocerte.-Dijo sonriente, arranqué y me dirigí a casa.

Por el espejo retrovisor me percate que la sonrisa del chico se habia esfumado en un segundo y me veía con unos ojos muy serios, era agradable, pero serio, muy serio.

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